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¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/AunNoConocesHuelva.pps

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miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA EN 2015: ALGUNOS INDICADORES






Los datos correspondientes al turismo rural merecen especial relieve por el extraordinario salto que ha experimentado, contradiciendo, al menos cuantitativamente, la evolución mostrada por el III Informe del Barómetro del Turismo Rural en España correspondiente al primer semestre de 2015, elaborado por la Universidad Antonio de Nebrija y Clubrural:

http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/2110362/huelva/cede/como/referente/nacional/turismo/rural.html

http://www.clubrural.com/barometro-turismo-rural/informes


martes, 29 de septiembre de 2015

TURISMO DE MASAS: ¿PODEMOS SEGUIR CRECIENDO?

Se reproduce a continuación la entrevista realizada y la publicación correspondiente en este monográfico de Hosteltur.

-Está previsto que España cierre 2015 con un total de 68 millones de turistas extranjeros, y que se llegue a los 76 millones en cinco años. ¿Hay límites a este crecimiento?

Aquellos destinos que verdaderamente aspiren a la excelencia en el servicio deberían determinar cuál es su capacidad de carga para lograrlo. Del mismo modo que ya hay atracciones, como la Alhambra, que limitan el número de visitantes, tanto por razón de su preservación como de la experiencia del turista, los gestores de los destinos, especialmente al nivel político, han de empezar a entender que la rentabilidad no viene necesariamente de la mano de la cantidad. La calidad y diferenciación de aquello que ofrecemos es lo que nos hará sostenibles en el tiempo. De lo contrario, nos convertimos en un commodity, limitando nuestra capacidad de competir a la variable precio, lo cual es una pésima apuesta. Es una cuestión de modelo de negocio, que ha de incluir una clara identificación del tipo o tipos de turista que queremos atraer, y de capacidad del destino para organizarse para su gestión integral, que no debe olvidar el impacto en la comunidad local.  Se puede llegar, como en algunos lugares de Barcelona, por ejemplo, a un punto de rechazo al turismo, percibido como generador de más inconvenientes que ventajas.

-¿Es sostenible un modelo basado en estas magnitudes, en el caso concreto de la Costa del Sol?

Si hablamos de sostenibilidad ambiental, se pueden introducir medidas correctoras, a nivel, por ejemplo, de unidades hoteleras, con certificaciones que mejoren el desempeño de las mismas en esta materia.
Con todo, dentro de la diversidad de situaciones que un destino tan consolidado y potente como la Costa del Sol presenta, la respuesta a esa pregunta la fundamento en el siguiente esquema: si tú no eres capaz de elegir tu clientela, otros lo harán por ti. Esto ha sucedido, por ejemplo, con el llamado turismo de borrachera, siendo ese tipo de turista el que ha señalado ciertos establecimientos, que no han desarrollado una estrategia proactiva.
La Costa del Sol ha sido sinónimo de calidad, y los propios actores privados debieran ser los primeros en ser proactivos en la defensa de lo que debe seguir siendo su seña de identidad. Si ésta se deteriora por mor de la masificación, mal negocio harán en el largo plazo.

-Pros y contras del turismo masivo.

Los pros se resumen en elevadas tasas de ocupación, con los efectos económicos directos e indirectos que trae consigo, en mayor o menor medida dependiendo del tipo de cliente de que se trate; lo que es lo mismo que decir, en un sentido más amplio, del modelo de negocio que se aplique.
Los contras tienen que ver, sobre todo, con los riesgos que conlleva desde el punto de la sostenibilidad ambiental y social. El turismo de masas, si no se controla y limita, puede convertirse en un depredador del medio natural y en un factor de incomodidad y hasta rechazo para la población residente, haciendo entrar al destino en un círculo vicioso del que resultará difícil salir si la percepción de la calidad por parte del cliente se deteriora.

-¿Una buena gestión por parte de los puede hacer posible y sostenible en el tiempo este modelo?

De nuevo he de referirme a la trascendencia de definir adecuadamente el modelo de turismo que caracteriza al destino. Por ejemplo, el modelo “todo incluido”, que sin duda tienen su mercado, es en esencia socialmente insostenible: la imagen de un turista que no sale del hotel en una zona como la Costa del Sol, con tanto que hacer y ver, es verdaderamente chocante; incluso su sostenibilidad económica puede resultar dudosa, a la vista de lo que ha sucedido en ciertos casos. Quizás ha llegado el momento de parar y repensar lo que estamos haciendo para planificar el futuro. La recuperación económica, si se consolida, no debe llevarnos a repetir errores del pasado, con más y más ladrillo del tipo que sea, aunque desde los municipios esto represente una fuente de ingresos que alivien a corto plazo la presión sobre sus escuálidas arcas públicas; y muchas cadenas hoteleras siguen pensando en modelos intensivos en camas y pernoctaciones. El turismo del siglo XXI no es el del siglo XX, entre otras razones porque el establecimiento hotelero convencional ha dejado de ser el centro del mismo.

-Valoración de los efectos colaterales que estos volúmenes de turistas genera en la población residente.

La población residente ha de tener su voz en los procesos de planificación turística. Tiene que dejar de ser el eslabón perdido en estos procesos. La definición del modelo turístico al que aspiramos ha de hacerse con su participación, ya que a la postre son sus principales beneficiarios o sufridores. El turismo genera efectos positivos y negativos (tanto económicos, como sociales y ambientales), y las comunidades receptoras de estos flujos han de ser conscientes de ellos (el turismo no siempre es la panacea, o no siempre contamos con las condiciones adecuadas para que el turismo sea un sector clave del desarrollo socioeconómico local), del mismo modo que los gestores de los destinos han de conocer, a través de los estudios correspondientes, cómo esos efectos son percibidos por sus conciudadanos. La creación de un auténtico ente gestor del destino (mucho más allá de un ente que hace promoción del mismo) es fundamental para planificar (incluyendo el seguimiento de esa planificación) y coordinar las acciones de los distintos actores que conforman el complejo mosaico turístico, sobre todo de las varias administraciones públicas que convergen en él.  De lo contrario, la población residente empezará a poner en cuestión ese turismo de cantidades, por congestión de los servicios públicos, subidas de precios, etc. Los estudios demuestran que cuanto mayor es la participación de las comunidades locales más se aprecian los efectos positivos y mejor es la interacción con el turista, siendo que ésta es fundamental para la generación de una experiencia grata para quien viene de fuera.



Documento completo en: http://www.hosteltur.com/113018_turismo-masas-podemos-seguir-creciendo.html

lunes, 28 de septiembre de 2015

EL MURO: DE LA INCOMPRENSIÓN

Hace 22 años que se creó la Universidad de Huelva, y da la impresión que el matrimonio indisoluble entre la institución académica y su provincia no termina de generar un pleno entendimiento entre ambas partes; una plena simbiosis; una cabal integración a partir de una mutua comprensión de sus necesidades y posibles aportaciones. Y como todo matrimonio es cosa de dos,  pienso que debieran reflexionar al respecto, porque se necesitan mutuamente. No puede haber otra apuesta más que la de ganar-ganar.

En la era del conocimiento, cuesta entender que la Universidad no termine de estar presente de forma más decidida en los grandes temas que preocupan a nuestros conciudadanos: unas veces por falta de iniciativa propia; otras porque no se le da ese papel por quien debiera conferírselo, si de verdad se cree (más allá de las palabras) en lo que fue la mayor y unánime reivindicación de la sociedad onubense, hasta llegar a convertirse, sin temor a equivocarme, en el gran hito en la historia contemporánea onubense. Esa realidad que tenemos hoy en día, impensable a finales de los años 80 y principios de los 90, nació de un proceso de abajo hacia arriba (no al revés), y es una lección que no debiéramos olvidar. Es algo que desde la unidad de acción social (mejor no referirse a la acción política, cuya lógica es diferente) se consiguió arrancar, literalmente.

Creo en un modelo de universidad profesionalizada y abierta, basada en la meritocracia y en el que ésta no es un mero apéndice de la sociedad, sino que tiene una voz en todo aquello que concierne al desarrollo social, cultural, económico del entorno al que prioritariamente sirve, sin perjuicio de la vocación global del conocimiento. Las decisiones corresponden a otras instancias, indudablemente, pero éstas pueden encontrar un valioso faro en la generación de conocimiento que desde la investigación científica se hace, en una suerte de equilibrio entre la investigación básica y la aplicada, valorando la transferencia a la sociedad de los resultados de lo que es parte de nuestro trabajo como académicos (además de la docencia y otras tareas).

Varios ejemplos, para que quede más claro:

-Tema fosfoyesos. Resulta extraño que la Universidad de Huelva, pese a las valiosas contribuciones que sus investigadores han hecho, no haya sido llamada hace tiempo a liderar ese proceso de estudio acerca de cuáles serían las soluciones viables a este sangrante problema, que como tantos otros se eternizan en el tiempo, se politizan y son objeto de fácil tergiversación según los intereses de cada parte. Aquí hay una parte neutral, que aportará resultados fruto de la aplicación del método científico, con investigadores íntegros y cualificados. Esto no es óbice para que si se necesita el apoyo de otros centros o institutos de investigación se alleguen, pero ¿no sería lo más lógico que el liderazgo fuera de nuestra universidad, que para eso la tenemos? Hay motivos más que sobrados para confiar en ella.

-Tema agroindustria y regadíos del Condado. Siendo una obviedad que la agroalimentación es y será un puntal fundamental en el desarrollo de la provincia, ¿cómo es posible que no contemos todavía con un centro o instituto de investigación en esta materia, diría incluso más específicamente en el tema de las berries, que sea referencia en España y hasta más allá? ¿Dónde debería estar si no el conocimiento más puntero en ese campo que en la principal provincia productora de España y de Europa? Existe un germen, el Centro de Investigación y Desarrollo de Recursos y Tecnologías Agroalimentarias (Ciderta), pero debe dotarse de mucho más contenido y de un enfoque multidisciplinar, ya que los problemas de la agricultura y del agua, por ejemplo, no pueden abordarse desde un enfoque exclusivamente agronómico, pues tiene implicaciones ambientales, geográficas, jurídicas, económicas, de gestión empresarial…Cabemos casi todos, pero la visión desde dentro de la universidad ha de cambiar.

-Tema turismo, el sector de las eternas potencialidades pero de las relativamente escasas realidades, en función de ese potencial.  ¿Cómo es posible que en el siglo XXI los agentes del sector en esta provincia, públicos y privados, sigan sin entender que deben invertir (no gastar) en información y conocimiento? ¿Qué la obtención de datos primarios con los que apoyarse para la toma de decisiones comerciales o en cualquier otro tipo es algo elemental? De verdad que cuesta trabajo insistir en lo obvio, pero nuestra realidad es así de tozuda. Quizás no interese. No se trata sólo de ser sostenibles económicamente ahora, sino de seguir siéndolo en el futuro. Y necesitamos de un modelo de desarrollo que se desconoce, porque nunca se discutió seriamente sobre él ni se plasmó en documento alguno, que garantice también la sostenibilidad social y ambiental, a la par que nuestra capacidad para diferenciarnos en una industria globalizada (el sol y playa per se, desde luego, no lo logrará). Las infraestructuras son esenciales (aunque subordinadas en sus prioridades al modelo que se pretenda impulsar); la promoción también; pero ni tan siquiera ambas juntas son suficientes, sin un norte definido y explícito a través de un plan integral de acción

-Tema Parque Científico y Tecnológico (PCTH), capitidisminuido y casi limitado a un vivero de empresas. No cabe precisamente presentar el papel conferido a la universidad  como destacado, aunque podría haberlo sido si algún proyecto estrella, como el del acelerador de partículas, se hubiera gestionado bien y hubiese cuajado. Parece que no se termina de entender que hoy en día lo verdaderamente sustancial no es lo tangible, sino lo intangible, y esto último está fundamentalmente en las universidades.

-En suma, tenemos una universidad fuerte en algunos campos del saber (no hay más que ver la lista de centros de investigación con los que cuenta, aunque no todos con el mismo nivel de actividad y proyección: http://www.uhu.es/vic.investigacion/centros.htm) pero débil en otros dominios que son fundamentales para la provincia, algunos de los cuales han sido referidos. Y aquí la propia universidad es, a mi juicio, la que debe dar el primer paso para empezar a trabajar en lo que nos falta, con más o menos recursos, pero empezar.

Definir esos dominios no es difícil, están estudiados, pero deben tratarse de la forma en que la complejidad de hoy en día demanda, es decir, de forma multi(pluri)disciplinar, e incluso interdisciplinar.

¿Para cuándo un liderazgo que ponga en marcha el modelo de la triple hélice, es decir, administraciones públicas, empresas y agentes del conocimiento trabajando al unísono? Yo invito a que la universidad no espere, sino que sea proactiva y dé los pasos que sean menester.

Como dijo el maestro Miguel de Unamuno,“Una utopía pasa a ser una posibilidad cuando cuatro o cinco personas creen en ella”. ¿Las tenemos?
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Publicado en Huelva Información, 20-9-15, p. 17.

lunes, 7 de septiembre de 2015

EL MURO: DE LOS INTERROGANTES

En un almuerzo de trabajo al que hace unos años me invitaron los rotarios de Huelva, dije que el gran plan estratégico que necesita la provincia de Huelva es la renovación de sus dirigentes a todos los niveles. Algo ha cambiado desde entonces, aunque aún de forma claramente insuficiente, pues más allá de las personas están sus modus operandi.

Una sociedad moderna, avanzada, debe ser reflexiva. No siempre las cosas son como parecen a primera vista. Esto ocurre en el turismo provincial, que plantea varios interrogantes, algunos de los cuales quisiera compartir con usted, estimado/a lector/a. Le confieso que me ha costado hacerlo. Decidí que quienes no escuchan otras ideas u argumentos (independientemente de que los compartan o no), no reconocen errores, no respetan la inteligencia de la gente,...no merecen ni un minuto más de mi tiempo. A ello se une, le escribo con el corazón en la mano, el hastío con la politización de todo lo que condiciona nuestras vidas, particularmente de aquello que gira alrededor de mi campo de estudio, la economía empresarial; con quienes medran en torno a los representantes políticos en nombre de nuestra tierra (en general contra quienes se dedican a medrar alrededor del poder, sea donde sea).  Al final me dije, como Napoleón Bonaparte: "Lo difícil se consigue. Lo imposible se intenta". Voy a intentarlo una vez más, y van…

Como onubense comprometido, si es posible (aunque no lo parece), quisiera dejar, por modesto que sea, un legado en mi tierra, y ese no puede ser otro, en mi caso, que algo ligado al conocimiento. Nadie está en posesión de la verdad absoluta, y menos yo, pero a veces, quizás por precipitación, nuestros dirigentes nos dejan perlas que atentan, no digo ya contra la inteligencia, sino contra el sentido común. Permítanme, pues, compartir algunas de estas reflexiones, en el intento de que usted mismo se forme su opinión.

1.-Balance del mes de julio. Con los datos que se suelen usar en estos casos, que son los de la Encuesta de Ocupación Hotelera del INE (cuya representatividad del conjunto del sector, con ser elevada, es cada vez menor en la medida en que hay otras formas de hacer turismo no ligadas a la pernoctación en un establecimiento hotelero), la valoración oficialista ha sido de gran satisfacción (quizás ya se conformen con poco, pues, en efecto, los números son mejores a los del año pasado, al menos en cantidad; no sabemos si en rentabilidad), y señalando como única causa la promoción que se ha hecho de la provincia. No voy a repetir las cifras que ya se han dado, sino a aportar otras que pongan las de nuestra provincia en su contexto, tal y como trata de reflejar el cuadro siguiente:

Variación sobre el año anterior (2015 sobre 2014)
Variable
Periodo
Huelva
Cádiz
Andalucía
Nº de
viajeros
Enero-Julio
-1,13%
+11,73%
+6,76%
Julio
+8,31%
+9,61%
+9,85%
Nº de pernoctaciones
Enero-Julio
+5,10%
+9,38%
+6,45%
Julio
+9,57%
+9,63%
+9,65%
Personal ocupado
Julio
+2,55%
+9,78%
+6,21%
Fuente: elaboración propia con datos de la Encuesta de Ocupación Hotelera (INE)

Se podría argüir que crecemos menos porque nuestra accesibilidad es peor, pero, sin perjuicio de la importancia de la promoción, ésta no puede ser la única razón: nos olvidamos de las olas de cifras records que han acumulado Andalucía y España en los últimos años,  de la mejoría (aunque incipiente) de la situación económica (siendo nuestro turismo eminentemente nacional), que nuestra capacidad de atracción en el mercado nacional no está ni mucho menos agotada, que la estacionalidad sigue subiendo, que aún estamos lejos de los valores que se alcanzaron años atrás, que cuando los resultados fueron negativos la promoción no era la causante…Una vez más repito: la promoción es necesaria, pero no suficiente; y no todo es cuestión de las infraestructuras de transporte: hay otras variables sobre las que podemos trabajar para aumentar la satisfacción del cliente, su gasto diario y sus días de estancia.

2.-Tema aeropuerto. A primera vista, ¿qué onubense dirá que no a un aeropuerto, y más si es privado, es decir, que no nos cuesta dinero? Pero, volviendo al principio, tenemos que ser reflexivos y ver más allá de lo que aparenta. No daré mi opinión al respecto, aunque la tengo, porque es irrelevante: no es sino la de un ciudadano más que trata de estar informado. Lo que sí digo es que hay que poner todas las cartas encima de la mesa y construir la casa desde los cimientos. En concreto, y tan sólo conociendo lo que ha trascendido a través de los medios de comunicación:

-Primero deberíamos de definir entre todos los implicados (no sólo entre una Administración y una organización empresarial) el modelo turístico que queremos para la provincia, teniendo bien presente las tendencias del siglo XXI -no mirando a modelos de masas de otros tiempos- y cómo Huelva va a diferenciarse para competir en un mercado globalizado. A partir de ahí veremos con mayor claridad si esa infraestructura, aunque sea privada, responde al interés general, sin dejarnos encandilar por cifras de inversión, previsiones de empleo, impacto económico…La rentabilidad no viene necesariamente de la cantidad, sino más bien de la calidad del turismo que se recibe y de la oferta que seamos capaces de colocar en el mercado.

-El pico de viajeros extranjeros lo alcanzamos en 2008, con 212.176, según la referida Encuesta de Ocupación Hotelera. 2014 cerró con 157.231, el valor más bajo desde 2005. La diferencia es de un 35%. Por tanto, y sin perjuicio de lo comentado sobre el mercado nacional, ¿se puede incrementar con lo que tenemos el número de viajeros residentes en el extranjero? La respuesta es obvia. ¿Nos gustaría crecer aún más?  En principio sí, pero en el marco de lo referido en el punto precedente.

-Se cita el aeropuerto de Jerez como referencia en cuanto a volumen de pasajeros, siendo éste el necesario para llenar las plazas hoteleras que ahora tenemos (que dicho sea de paso en verano ya están casi llenas; nuestro grado de ocupación en julio fue de casi el 70%, habiéndose superado sustancialmente este porcentaje en años precedentes). Pues resulta que dicho aeropuerto es de los más deficitarios de España, con un resultado antes de impuestos en 2014 de -8,45 millones de euros, según AENA. Y con ocasionales cancelaciones de vuelos por falta de pasajeros que perjudican la imagen del destino. Sin perjuicio de su importancia para la tan ansiada desestacionalización en una provincia con más de 3.000 horas de sol al año, se abre, pues, un gran interrogante acerca de su viabilidad con este volumen, aunque desconocemos su diseño y optimización de recursos. ¿No será necesario un volumen mayor, como al principio se estimaba, y por tanto un crecimiento de nuestro parque hotelero? ¿Y qué tipología de hoteles? ¿Más del tipo todo incluido, cuando menos socialmente insostenibles en la medida en que el cliente no sale ni genera actividad añadida en el entorno donde la instalación hotelera se ubica?

-Se argumenta que dicho aeropuerto, además de los vuelos chárter de los turoperadores, se alimentará, principalmente, de las aerolíneas de bajo coste. Pero no se dice que estas compañías sólo vienen si se les paga, en concepto de “promoción”, una cantidad por cada pasajero que traen (¿por qué si no, entre otras razones, los vuelos son más baratos?; ¿lo sabía?). Estas cantidades suelen ser tabú, y es difícil de estimar porque depende de la procedencia del viajero (cuanto más lejana es más hay que pagar) pero esos 411.000 pasajeros que se dice que nos faltan, podrían costar, en una estimación conservadora, del orden de 4,5 millones de euros anuales, aparte de quedar cautivos de esas aerolíneas con reiteradas presiones al alza. ¿Quién los pagará? ¿Los inversores privados? ¿Es verosímil que no habrá dinero público en este proyecto una vez convertido en realidad?

Podríamos entrar en otras consideraciones (localización del aeropuerto, urbanización de los accesos y conexiones terrestres, etc.), pero el espacio siempre es limitado. Yo no tengo la respuesta, pues me faltan ciertas claves. No me posiciono ni en sentido positivo ni en negativo, pero sí digo que el proceso, a mi humilde entender, tendría que ser más transparente y participativo, dada su trascendencia.

Puede que quien lea estas líneas piense como el maestro Miguel de Unamuno al caracterizar nuestro país: “Sobra codicia, falta ambición”, pero me quedo con lo segundo: claro que en Huelva tenemos que ser ambiciosos, sin complejos, pero también asumiendo nuestras propias responsabilidades desde una toma de conciencia cabal de nuestras prioridades y del tipo de desarrollo socioeconómico que queremos, y esto último, al menos con relación al turismo, no se ha discutido.

P.D.: Me he ocupado de pedir opinión a profesionales del sector y a personas reconocidas por su buen juicio al pensar por sí mismas, y les aseguro que las opiniones están divididas; ni mucho menos se acercan al consenso.
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Publicado en Huelva Información, 30-8-15, p. 8.