Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Como complemento:

-He aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HECONOMIA, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://www.dropbox.com/s/oblyls2fi3tov7g/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf?dl=0

-Y los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

jueves, 30 de abril de 2020

EL TURISMO POST-CORONAVIRUS (IX)

Fuente: AVS.
El llamado “Plan para la transición hacia una nueva normalidad”, cuya propuesta de fecha 28 de abril es la que conocemos en el momento de escribir estas líneas, trata de establecer un marco de referencia para saber cuándo el confinamiento, el distanciamiento físico y las restricciones a la movilidad, que tan severamente influyen en la economía en general y en el sector de los viajes y el turismo en particular, podrán aliviarse y, finalmente, eliminarse, en consonancia con la evolución de la pandemia. Dentro de un contexto tan incierto, al menos las normas que se dicten deberían ser claras y coherentes, fruto de un deseable consenso, lo más amplio posible, entre las Administraciones públicas y los agentes sociales.

Esto es especialmente importante si somos lo suficientemente conscientes y humildes como para reconocer que, hoy por hoy, para contener esta pandemia tenemos los mismos mecanismos que hace un siglo con la terrible y mal llamada Gripe Española (1918-19), que infectó a aproximadamente un tercio de la población mundial de entonces: las llamadas intervenciones no farmacéuticas, pues ni tenemos vacuna ni medicamentos específicos para enfrentar este virus nuevo: los tendremos, pero aún tardarán. Si además no tenemos claro cuál es el mapa real de afectación de la pandemia (no se ha testeado masivamente a la población) y los datos disponibles son poco fiables, la situación se complica aún más. Por ello, si de algo hubiera que pecar en este escenario, sería de prudencia. Actuar precipitadamente y relajar la disciplina que exige la aplicación de las medidas de protección sería, cuando menos, irresponsable. Una vuelta atrás sería terrible, también en términos económicos.

Sin ánimo de comparar con las fases del referido plan, pero sí de tomar en cuenta los plazos (realistas a mi juicio) que ahí se ofrecen, en un documento del mes pasado (28 de marzo), el  American Enterprise Institute esboza una hoja de ruta con cuatro fases, estableciendo hitos o condiciones medibles para el progresivo reinicio de la economía. Así:

*Gran parte del mundo se encuentra actualmente en la fase uno (ralentizar la propagación del virus).

*Para pasar a la fase dos (nivel inicial de reapertura) se deben cumplir cuatro condiciones:

(1) reducción sostenida en el número de nuevos casos durante, al menos, 14 días;

(2) los hospitales pueden tratar a todos los pacientes que requieren hospitalización sin recurrir a los estándares de atención de crisis;

(3) el sistema de salud es capaz de testar a todas las personas con síntomas de covid-19; y

(4) el sistema de salud es capaz de realizar un seguimiento activo de casos confirmados y el rastreo de contactos.

En la fase 2 la mayoría de las escuelas, universidades y empresas podrían reabrir, si bien el trabajo a domicilio (o teletrabajo) debería continuar donde sea posible, las reuniones sociales deberían permanecer limitadas a menos de 50 personas, y las personas mayores de 60 años y con condiciones de salud delicadas deberían seguir limitando los contactos.

Alcanzar la segunda fase es fundamental para reiniciar la economía del turismo a nivel local, nacional y quizás, aunque de forma limitada, internacional (por ejemplo, viajes dentro de la Unión Europea). Podría decirse que algunos países, como Corea del Sur, se encuentran en esta fase, pero para muchos de los principales mercados turísticos (como España) no se espera que estas condiciones se cumplan hasta dentro de 3-8 meses.

*Una vez que se logre desarrollar una vacuna y se reciba autorización para su uso, con la consiguiente protección inmunológica, estaríamos en la fase tres, en la que se pueden levantar las restricciones de distanciamiento físico y otras intervenciones no farmacéuticas. Una vez que la vacunación sea generalizada y se complete esta fase, el turismo mundial será seguro para reiniciarse por completo. Aunque se están realizando enormes esfuerzos para acelerar el desarrollo y las pruebas de vacunas, el plazo estimado sigue siendo de 12 a 18 meses.

*La fase cuarta y final (preparación para la próxima pandemia) necesita invertir en investigación y seguimiento de enfermedades, en infraestructura de atención médica y personal sanitario, así como en la mejora de las estructuras de gobierno y comunicación. El turismo, en particular los viajes aéreos y los aeropuertos, debe ser parte de los nuevos planes internacionales de control y respuesta rápida. Esto también incluiría una mejor comprensión del papel del turismo en las pandemias.

Por tanto, deberíamos asumir, con un criterio de prudencia, que el periodo pre-vacuna de esta crisis va a ser más largo de lo que nos gustaría (aunque ojalá termine siendo más corto, como a veces nos “venden”), ya que no es sólo el desarrollo y autorización de la vacuna, sino la producción de ingentes cantidades de dosis y una vacunación masiva. Sobre esta base, no sería descabellado pensar que durante 2021 la co-existencia con el covid-19 seguirá imponiendo algunas restricciones al normal desarrollo de la actividad turística, sobre todo a escala internacional. Y aún en el post-vacuna, el turismo habrá de encontrar un nuevo equilibrio entre libertad y control.

Por ello, la definición de protocolos higiénico-sanitarios que provean de la máxima seguridad posible en cualquier tipo de establecimiento turístico, la implementación de las medidas que en ellos se contemplen en los centros de trabajo y la verificación de su cumplimiento por parte de las autoridades competentes, es una condición sine qua non para reiniciar estas actividades. Esos protocolos deberían tener alcance nacional, y aún mejor europeo, con certificaciones reconocidas y reconocibles que transmitan la confianza que se requiere en estas circunstancias, dejando al margen las veleidades regionalistas e incluso provinciales que hemos conocido.

La perplejidad se produce cuando sin ni siquiera tener esos protocolos aprobados, el referido Plan de transición permite la apertura de establecimientos, que veremos hasta qué punto llega a producirse teniendo en cuenta, además, las limitaciones de movilidad y aforo. Algo así como el mundo al revés, que revela precipitación y descoordinación. El sector turístico, no lo olvidemos, es un integrado, no un mero agregado de muchos agentes independientes; por el contrario, son absolutamente interdependientes, lo que quiere decir que para que el sector funcione se debe acompasar el reinicio de todos ellos, o de cuantos más mejor. ¿Qué mercado puede generar una situación en virtud de la cual alguien va a salir del confinamiento en su casa para confinarse en la habitación de un hotel de su propia provincia, ya que fuera no puede hacer casi nada? Quizás disfrutar de la naturaleza en los entornos rurales….

Ante el riesgo evidente de una destrucción significativa del tejido productivo, no cabe más que entender la preocupación de los empresarios por ésta y otras circunstancias, ya sean de tipo:

*laboral (cualquiera con sentido común puede entender que las empresas no pueden asumir la totalidad de la plantilla, en función de las condiciones de los ERTEs, estando obligados a limitar su aforo, es decir, su actividad, severamente);

*financiero (por una liquidez que tarda en llegar por mor de procedimientos administrativos no suficientemente ágiles); y 

*fiscal (el planteamiento no debería ser el de la moratoria de impuestos, sino el de su exención, ya sea total mientras se obligue al cierre total, o parcial en la medida en que se obligue a ejercer la actividad de forma limitada; no parece razonable -sin entrar en consideraciones legales que se me escapan- que quien obliga a no realizar, o a realizar parcialmente, el objeto social de la empresa, pretenda cobrarle los mismos impuestos, aunque sea diferidamente, que cuando sí podía realizarlo plenamente).

El turismo sólo es posible si hay turistas, es decir, personas con voluntad y recursos para viajar, que quieran y puedan hacerlo. Y los habrá con esa capacidad si la economía (la nuestra y la de nuestros principales socios comerciales) se recupera, es decir, si hay empresas y gente que trabaja en ellas. Ahí es donde está el quid de la cuestión, equilibrando los condicionantes de las tres crisis que tenemos ante nosotros: la sanitaria, la de la recesión (esperemos que no depresión) económica y la de las finanzas públicas (el escenario del rescate, y su intervención, resulta verosímil). Es evidente que la situación es extremadamente compleja, pero al menos, como se decía al comienzo, dotémonos de un marco de actuación claro, coherente y, en la mayor medida posible, consensuado. En el BOE podremos constatarlo muy pronto.

P.D.: Puede acceder al post anterior (VIII) a través del siguiente enlace:

http://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/04/el-turismo-post-coronavirus-viii.html

(Post nº 315 de este blog)

https://www.hosteltur.com/comunidad/004104_el-turismo-post-coronavirus-ix.html

miércoles, 29 de abril de 2020

WEBINAR “REPENSAR EL TURISMO”

Y ahora...¿Cómo creamos #destinosquemolan?...Promovido por IDEAS FOR CHANGE, en el día de hoy ha tenido lugar este webinar en el que he tenido el honor de participar junto a figuras tan destacadas como Ana García, Directora General de Calidad, Innovación y Fomento del Turismo de la Junta de Andalucía; Edurne Vidal López-Tormos, Responsable del proyecto Destinos Turísticos Inteligentes de SEGITTUR-Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas; y Antonio López de Ávila Muñoz, CEO de Tourism Data Driven Solutions; con la moderación de Francisco Rodriguez y Javier Creus, de la entidad organizadora.

https://www.youtube.com/watch?v=XF1Q-rKKirQ

En un webinar en el que intentamos abordar la situación actual, las medidas a tomar para salir de esta crisis y cómo será el futuro del turismo tras el coronavirus, os dejo seguidamente un resumen de mi aproximación a estos tres bloques.

Fuente: AVS.

Ojalá estas ideas puedan tener algún interés y ser útiles, especialmente a los participantes (661 inscritos). Todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos para afrontar esta situación tan difícil.

(Post nº 314 de este blog)

lunes, 27 de abril de 2020

ENTREVISTA PARA LA VANGUARDIA

Reproduzco seguidamente el texto completo de la entrevista que me fue realizada el miércoles de la semana pasada (día 22) y que tuvo reflejo en un artículo publicado ayer en el citado diario (disponible aquí y aquí), a cuya autora, naturalmente, agradezco que haya contado conmigo.

Esta fue la secuencia de preguntas y respuestas:

¿Es realista pensar que habrá actividad turística este verano? ¿Y a lo largo del año? Si es así, ¿de qué tipo?

Estamos en manos de criterios sanitarios en función de la evolución de la pandemia, pero yo aún creo que la temporada estival no está perdida del todo. Cierto es que no se parecerá a lo que estamos acostumbrados, tanto por las medidas de precaución que verosímilmente será preciso tomar (tanto a nivel individual como por parte de los establecimientos turísticos y los destinos), como porque será un verano prácticamente sin extranjeros, con un turismo nacional y de proximidad, y condicionado por la recesión económica en la que estaremos inmersos. Es decir, la demanda será más limitada y con menor capacidad de gasto.

Cabe pensar que, con la pandemia controlada, a lo largo del año el turismo siga recuperándose, en un proceso que será paulatino, con una temporada de verano que tenderá a alargarse y, en la medida que la confianza se vaya recuperando y la conectividad aérea restableciendo, el turismo internacional irá volviendo. La cuestión es que la confianza ha de ser no sólo en el país de destino, sino en el país de origen y, eventualmente, también en aquellos que formen parte del itinerario. Todos estamos afectados: receptores y emisores.

La tipología del turismo estará en función de los segmentos que primero se recuperen, con especial referencia al turismo de visita a familiares y amigos. También puede ser que los viajes corporativos se reactiven, aunque en menor medida que antes, después del "master" que estamos haciendo en la aplicación de herramientas telemáticas y en la constatación de su eficiencia.

¿Habrá cambios estructurales en el sector turístico? ¿Cuáles pueden ser los principales?

En esta crisis habrá dos grandes etapas: pre-vacuna y post-vacuna. La duración de la primera, que será la más severa, dependerá del tiempo que la ciencia tarde en lograr la ansiada vacuna para protegernos de la enfermedad y el "cóctel" de medicamentos para tratarla.

En la fase pre-vacuna las políticas gubernamentales a la movilidad serán restrictivas y la precaución (hasta miedo) del turista más acentuada. La duración del periodo de confinamiento y distanciamiento social (en mi criterio sería más adecuado decir distanciamiento físico) va a dejar una huella que no será fácil borrar. Además de esa huella en la mente de todos nosotros, que al fin y al cabo somos los turistas en potencia, la huella también se va a dejar sentir en el bolsillo. Aparte de cambios en los criterios de compra de los turistas, que privilegiarán atributos que antes quizás no eran tan definitivos a la hora de elegir un destino (como la salud y la seguridad), habrá cambios en los restaurantes (en los aforos de sus establecimientos, en su mobiliario...todo ello para asegurar un cierto distanciamiento; y por supuesto en los protocolos higiénico-sanitarios, que serán más estrictos), en los hoteles (quizás desaparezcan o cambien sustancialmente los bufés, también se limite el aforo de las áreas comunes, se establezcan controles de temperatura a la entrada, se intensifique el uso de las nuevas tecnologías para realizar el check-in y el check-out online sin interacción física, etc.), en las playas (con control de aforos y medidas de separación), en los aeropuertos, etc.

El paso del tiempo, ya en la fase post-vacuna, irá relajando algunas de estas restricciones, pero el mundo ya no será el mismo, por esta crisis sanitaria y por la revolución tecnológica que se avecina, de forma más rápida de lo que pensamos. Más pronto que tarde nos familiarizaremos con los robots en hoteles, restaurantes...y en interactuar con una inteligencia artificial. Ya lo estamos viendo en los hospitales. La nueva normalidad será distinta a la pre-coronavirus.

¿Será la seguridad el nuevo reclamo turístico?

Será la condición sine qua non. Una de las lecciones de esta experiencia es que además de vender playas, naturaleza, monumentos, gastronomías, fiestas...tenemos que vender seguridad. Las certificaciones "covid-19 free", "sanitized venue" o similares estarán a la orden del día. Serán necesarias para recuperar la confianza.

¿Desaparecerá el modelo low cost? ¿El futuro será el de un turismo menos masivo pero más exclusivo?

Buscaremos destinos alternativos, menos masificados, sobre todo al principio. Con el tiempo nos acostumbraremos a coexistir con este virus (como con tantos otros), pero seguramente habremos aprendido que la prevención es muy importante. Pienso que los aforos de los transportes públicos, como el de las aerolíneas, también se limitará durante la recuperación (ya hay compañías que han decidido eliminar los asientos intermedios) y eso, ciertamente, tendrá un impacto en el modelo de negocio, en los costes y en los precios. También se está estudiando el rediseño de las cabinas, para garantizar un mayor aislamiento, tanto para los pasajeros como para los tripulantes.

Estimo que cada vez más gente estará dispuesta a pagar algo más por un servicio más seguro desde el punto de vista sanitario. Es como con los alimentos saludables: existirá ese mismo concepto aplicado a los medios de transporte público. Tampoco es descartable que para subir a un avión, además de un control térmico, nos hagan un test previo (alguna aerolínea ya lo está experimentando) o nos exijan una especia de pasaporte sanitario.

Y algunas aerolíneas desaparecerán, sí; de hecho algunas ya han quebrado. El oferta se adaptará a las nuevas regulaciones que se establecerán y a los deseos de los pasajeros. Sobre todo dependerá de nosotros, de lo que estemos dispuestos, o no, a comprar; por tanto, de nuestra concienciación y de nuestras posibilidades económicas.

¿Cuál sería la mejor manera de mantener la industria turística española?

Para que haya turismo tiene que haber gente con voluntad (sin miedo a) y capacidad de viajar, y esto último requiere que la economía en general (la nuestra y la de los principales países emisores: Reino Unido, Alemania, Francia, Portugal...) caiga en la menor medida posible y se recupere lo más rápidamente posible. La evolución del turismo será dependiente de la evolución del conjunto de la economía. Y es ahí donde se debe poner el acento, minimizando daños en términos de desaparición de empresas y puestos de trabajo. Estamos en la primera fase del proceso, que es la de la supervivencia. Una vez que las urgencias se mitiguen entraremos en la fase de aceptar una nueva realidad y de tratar de entenderla cabalmente; para, finalmente, pasar a la tercera fase que es la de la recuperación y el crecimiento. Pero lo primero es ayudar lo máximo posible a que el tejido productivo sobreviva.

Dicho esto, recuperar la confianza en la marca España, que se ha visto dañada como uno de los países más fuertemente afectados por la pandemia, es clave. Y esa confianza se consigue no sólo con promoción, sino adaptando nuestra oferta a lo que el nuevo escenario post-coronavirus exige. Serán cuantiosas las inversiones a acometer en el sector a tal fin (en hoteles, restaurantes...en las playas, en los destinos turísticos en su conjunto), y también habrá que ayudarles (no sólo con recursos financieros, sino con información) a que se adapten a lo que exige la recuperación de la confianza.  El marketing es necesario pero no suficiente. Incluso el marketing turístico habrá de ser repensado, no se podrá seguir haciendo como antes. Habrá que empezar por los segmentos que primero pueden recuperarse y segmentar el esfuerzo de promoción, pero siempre sobre la base de que nuestros deberes con respecto a nuestra oferta se han hecho, y muy muy bien.


(Post nº 313 de este blog)

domingo, 26 de abril de 2020

EL TURISMO POST-CORONAVIRUS (VIII)

No suele haber mucha interacción entre académicos y profesionales. Cada uno tiene sus círculos, sus foros, pero se encuentran poco. No diré que la intersección es el conjunto vacío, porque sería exagerar y obviar los logros de quienes se esfuerzan por articular espacios de interés mutuo, pero sí que observan la realidad con lentes diferentes. Recientemente, alguien me preguntó en un webinar si esta crisis que estamos empezando a sufrir, y que tanto daño ha hecho ya, terminará por dejarnos algo bueno. Quisiera pensar que parte de ese legado positivo que ahora nos cuesta ver será un mayor diálogo entre esos dos mundos. En estilo socrático, he aquí la transcripción de una conversación telemática (imaginaria, por supuesto) entre un académico (A) y un profesional (P). Aunque parezca paradójico, aventurémonos a atisbar, desde el realismo, qué luces puede traernos el turismo post-coronavirus.


P: Mi experiencia me dice que la memoria de la gente es corta, que el miedo a este virus pasará en cuanto haya una vacuna disponible y que, entonces, todo volverá a ser como antes. Claro que habrá un periodo transitorio en el que tendremos que tomar medidas excepcionales, pero cerrado ese paréntesis, que serán unos meses, la pesadilla habrá pasado y  las aguas volverán a su cauce. ¿No será que hay mucho gusto por el apocalipsis y la sobre-actuación?

A: Es verdad que el turismo ha pasado por otras crisis como consecuencia de desastres naturales, actos de terrorismo, recesiones económicas… y ha demostrado ser una actividad resiliente, que se recupera, aunque no siempre tan rápidamente en función de a qué variable (nº de turistas/pernoctaciones, precios, ingresos…) y  a qué mercado (no reacciona igual el mercado doméstico que el internacional y, dentro de éste, los comportamientos de los mercados emisores son dispares) nos estemos refiriendo. Creo, como tú, que el turismo volverá, por supuesto, pero me inclino a pensar que, en este caso, que es inédito, habrá un antes y un después. Particularmente en estas situaciones críticas, es fundamental que haya un proceso de aprendizaje que nos permita identificar espacios de mejora e introducir cambios para afrontar otras emergencias en mejores condiciones.

P: Admito que la recuperación pueda no ser de golpe, sino progresiva. Lo del rebote en forma de V o de U, que se ha puesto de moda. Pero fíjate que, aparte de las medidas sanitarias, de lo que fundamentalmente se habla en el destino es de re-agendar los eventos que estaban previstos y de presupuestos para la promoción que contribuyan a recuperar la confianza y estimular la demanda.

A: Incluso podría ser en W, es decir, con recaídas en el camino. Pero al margen de ello, me temo que, si sólo hacemos eso, no habremos aprendido gran cosa. Por ejemplo, tras el trauma generalizado que estamos viviendo, con muy largos periodos de confinamiento y distanciamiento social (aunque a mí me gusta más decir distanciamiento físico) en muchos países, ¿crees que la demanda seguirá respondiendo a los mismos patrones de comportamiento que antes de caer en la pandemia?  ¿No afectará esto al comportamiento del turista incluso más allá del corto plazo? Cuando hablamos del turista parece como si estuviéramos refiriéndonos a un colectivo ajeno a nosotros, pero los turistas somos personas como tú y como yo. Lo que está pasando es algo sin precedentes, no es equiparable a otras crisis: nunca el turismo cayó hasta desaparecer (a cero) y durante todo ese tiempo de obligado encierro en nuestras casas y con nuestra libertad de movimientos tan drásticamente restringida. Si como consecuencia de ello nosotros hemos cambiado como personas, habremos cambiado como turistas.

P: Pero eso no lo sabemos todavía. Habrá que verificarlo a través de estudios de mercado. Tampoco sabemos cómo van a reaccionar los gobiernos, cuyas decisiones definen el marco regulatorio de nuestra actividad. Todo esto es parte de la incertidumbre en la que todavía estamos instalados. Y no depende de nosotros. Como decís los académicos, son variables externas que forman parte de un entorno que no podemos controlar.

A: Estamos de acuerdo, pero tenemos herramientas para gestionar la incertidumbre y un espacio de decisión propio para afrontarla, dentro del cual está el apoyarnos en la investigación científica para gestionar con datos, sin ir del todo a ciegas. La confusión propia de estas situaciones puede llevarnos por dos caminos: el de la parálisis (no hacer nada o, más bien, hacer lo de siempre, dejándonos llevar por la inercia de lo que veníamos haciendo) o el de la creatividad, que en este caso elevaría a creatividad extrema, porque la flexibilidad y agilidad que vamos a necesitar es también extrema, con datos, en la mayor medida posible, en tiempo real. Esto forma parte de los cambios que habremos de introducir.

P: Me parece que sé por dónde vas: lo del “business intelligence” y los destinos turísticos inteligentes, ¿no?

A: Eso es. La tecnología puesta al servicio de nuestros problemas, para entenderlos mejor y tomar decisiones con un fundamento más sólido. Esto ya estaba en marcha, pero ahora debería acelerarse y extenderse. La información es la materia prima fundamental en estos momentos. Esta es una de las razones por las que pienso que esta crisis nos hará mejores.

P: En lo relativo a la digitalización, la automatización de procesos, el canal online….ya habíamos avanzado bastante; y habrá que seguir haciéndolo. De lo que no estoy seguro es de si la guerra contra el covid-19 va a retardar o acelerar este proceso, que necesita inversiones. Por un lado, el músculo financiero de las empresas es ahora más débil y, por otro, va a haber otras prioridades, ligadas a los protocolos sanitarios reforzados que habrá que implantar en hoteles, restaurantes, playas…

A: No son dos ámbitos separados. Las tecnologías nos ayudarán a que esos protocolos de seguridad sean más eficaces, por ejemplo: para los controles de temperatura (medidores de fiebre) en los accesos a los establecimientos, la realización de los procesos de check-in y de check-out a través de apps o de kioscos que eviten los riesgos derivados de las aglomeraciones en las áreas de recepción, sensores para controlar el aforo y la distancia entre personas…todo esto son medidas para recuperar la confianza en los viajes y el turismo.

P: Alguna certificación sanitaria que acredite la idoneidad de esos protocolos reforzados será imprescindible, desde luego. Pero me preocupan, visto sobre todo desde la perspectiva del mercado internacional, las iniciativas dispersas que se están adoptando desde algunas comunidades autónomas e incluso provincias para implantar su propio sello “covid free”. En lugar de esta dispersión sería preferible un certificado a nivel nacional, le daría más credibilidad y visibilidad. La marca España es la que nos cobija a todos y es la que prioritariamente tenemos que recuperar del daño sufrido al haber sido uno de los países más afectados por la pandemia. Además, no sería razonable que las cadenas que operen a escala nacional tuvieran que gestionar certificados distintos a nivel regional o, ya no digamos, provincial, con protocolos en alguna medida distintos. Todo esto merma la eficacia y genera sobre-costes.

A: Espero que haya un protocolo y certificación única, como ya han hecho en Portugal con su sello “Clean & Safe”, que no se auto-limita, creo que con acierto, al covid-19: hay que mirar más allá del problema actual. Y todavía mejor si esa etiqueta tuviera el respaldo de las autoridades de la UE. Creo que algo bueno que también nos va a dejar esta crisis es más unidad de acción en el sector, fundamental, como estamos constatando, para hacerse fuertes y superar esta fase de hibernación, pero también en el momento del reinicio de las operaciones. Una  acción coordinada sería aconsejable para acompasar la oferta a una demanda inicialmente limitada y con una capacidad de gasto mermada por la crisis económica que seguirá a la sanitaria. Es verosímil que esta necesidad de cooperación y de mayor eficiencia desemboque en nuevas alianzas en la cadena de valor turística.

P: La competencia, desde luego, será muy intensa, pues los segmentos que se activarán primero son pocos y dentro de un turismo de proximidad a nivel regional/nacional, pero a la vez debemos ser capaces de cooperar. Todos saldremos beneficiados de una mejor gobernanza e imagen del destino. Y también pienso que debemos cooperar para no sacar al mercado toda nuestra oferta desde el minuto uno. Si no la acompasamos al ritmo de recuperación de la demanda entraremos en una espiral de caída de precios que terminará por no beneficiar a nadie. Tenemos que hacer que nuestros destinos sean, de nuevo, atractivos, pero no tirando los precios.

A: Permíteme una licencia académica. Es en lo que en los libros de estrategia se conoce como “coopetition”, es decir, la capacidad de cooperar y competir a la vez. La vigencia de este concepto se hace patente en una situación como ésta. Y tu apunte sobre la gobernanza de los destinos me parece también muy pertinente. Si esa gobernanza evoluciona como consecuencia de esta crisis, su legado tendrá otro aspecto positivo más.

P.: ¿A qué te refieres? Aunque siempre hay espacio para la mejora, creo que la colaboración público-privada es un modelo que ha dado resultados satisfactorios.

A: No lo cuestiono. Esa colaboración seguirá siendo fundamental ahora, cuando precisamos de alinear los recursos de unos y de otros para reactivar la maquinaria del turismo. Pero creo que debe evolucionar en un doble sentido: por un lado, la M de las DMOs no puede ser sólo Marketing por más tiempo, sino Management, también para gestionar las crisis; y por otro, diría que es una magnífica oportunidad para añadir a esos partenariados público-privados una nueva P, la de las Personas, la de las comunidades locales receptoras de los flujos turísticos. En otras palabras, el turismo necesita no sólo de promoción, sino de una gestión eficaz; y también necesita de una gran alianza con la sociedad, porque el turismo se hace con la gente, no sólo para la gente.

P: ¿Pero la gente no está ya presente en las instituciones públicas a través de sus representantes políticos?

A: Si siguiéramos ese mismo razonamiento los empresarios también lo estarían. Pero entendéis, y con buen criterio, que no es suficiente. Te pongo dos ejemplos del momento: ¿cómo reaccionarán los residentes en un determinado destino ante posibles concentraciones de turistas y ante turistas de determinadas procedencias muy marcadas por la pandemia? Sobre todo mientras la sensibilidad esté a flor de piel, se podrían producir reacciones adversas, de turismofobia, que en nada nos beneficiarían. Por eso es tan importante implicar a las comunidades locales.

P: Hablando de gestión del turismo en tiempos de crisis, perííteme una crítica constructiva dirigida a tu gremio. En mis estudios de grado y master, no recuerdo que hubiera ninguna asignatura sobre gestión de crisis. En situaciones de emergencia como ésta vemos que son necesarias determinadas competencias específicas para abordarlas y minimizar daños.

A: Este puede ser otro legado positivo del coronavirus. Me inclino a pensar que los planes de estudios incorporarán esta materia. Existe investigación al respecto, que se debe trasladar a los planes formativos reglados. Ojalá la burocracia también se agilice y estos cambios puedan ser efectivos más pronto que tarde para dar respuesta, en tiempo y forma, a una necesidad de capacitación profesional que afecta tanto a destinos como a empresas. Si este tema no estaba en sus agendas, ahora debería empezar a estarlo.

P: Me quedo con mejor cuerpo tras esta conversación. Hemos sido capaces hasta de ver algunos aspectos positivos de esta crisis. Y ahí, además de la vacuna y el “cóctel” de medicamentos para el tratamiento de la enfermedad, pienso que el llamado “pasaporte sanitario” digital (antes se le llamaba certificado médico acreditativo de no padecer enfermedad infecto-contagiosa, ¿te acuerdas?) será definitivo para recuperar la confianza en viajar, especialmente la conectividad aérea y el turismo internacional.

A: Sí, en efecto, aunque no será fácil de poner en práctica. La confianza es no sólo en el país de destino, sino en los países emisores e incluso en los países por los que el cliente está en tránsito. Por eso estimo que habrá más medidas de precaución sanitaria incluso en el periodo post-vacuna, en prevención de otros problemas de ese tipo. Igual que, tras actos terroristas que siguen en la mente de todos, ciertas medidas de seguridad reforzadas se han mantenido en el tiempo. En suma, la nueva normalidad post-coronavirus no será igual a la preexistente: la nueva normalidad supondrá para el turismo encontrar un nuevo equilibrio entre libertad y control.

P: Viendo los aspectos que ya se vislumbran como parte del nuevo protocolo sanitario que deberemos aplicar, quizás lleves razón. Una nueva normalidad con más incidencia en la higiene y la seguridad sanitaria, más tecnología, menos masificación (por lo menos durante algún tiempo)…

A: Y más unión en el sector, mejor gobernanza, más apoyo en los agentes del conocimiento, mejor formación…y no perder de vista la revolución tecnológica que se avecina más rápidamente de lo que solemos pensar: robotización, inteligencia artificial, realidad aumentada y virtual, etc. El turismo va a cambiar, pero no sólo por la pandemia: convergen varios factores.

P: Una revolución tecnológica que puesta al servicio de los desafíos de la salud pública, el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas será una palanca de enorme valor. Me has ayudado a poner la luz larga: gracias. La lucha cotidiana por la supervivencia a veces no nos deja ver más allá.

A: Gracias a ti. Tú me has ayudado a no olvidarme de la luz corta y a trabajar sobre el terreno. Tenemos que conversar más veces. Ojalá que la próxima vez podamos hacerlo en la agradable cafetería de tu hotel o en mi despacho en la universidad.

(Post nº 312 de este blog)

P.D.: Puede acceder al post anterior (VII) a través del siguiente enlace:
http://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/04/el-turismo-post-coronavirus-vii.html

https://www.cabi.org/bookshop/book/9781786390240/
https://www.hosteltur.com/comunidad/004082_el-turismo-post-coronavirus-viii.html

jueves, 23 de abril de 2020

WEBINAR “THE END OF TOURISM AS WE KNOW IT”

Yesterday, Apil 22, 2020, we commemorated the 50th anniversary of the Earth Day. Now the whole planet is fighting against the covid-19 pandemic, which is causing so much pain to so many people. The toll in both human lives and money is enormous, having quickly become a health and economic crisis with no precedent.

In a happy coincidence, and because of the severe impact in the tourism industry, the ISCE (Portugal) organized the webinar “The end of tourism as we know it”, and I was invited to conduct an online lecture to a registered audience of around 550 participants from Portuguese speaking countries mainly.


I'm grateful for the opportunity to contribute, particularly in this troubling context. The whole webinar, including the final part of Qs&As, was recorded and it is available on Youtube (click here). Hopefully, it could provide some inspiration and motivation to tourism students and professional in this hard time, with some useful ideas.

Something that I also prepared, but we had no time to present, is a set of specific impacts on Portugal and Brazil, in terms of new emerging trends. I take advantage of this post to share a summary here, in the following table (source: Turespaña, 16-04-2020).


Next week, I'll participate as a panellist in the webinar "Repensar el turismo" ("Rethinking tourism"), available here: https://www.eventbrite.es/e/entradas-repensar-el-turismo-y-ahoracomo-creamos-destinosquemolan-103403011190

(Post nº 311 de este blog)

ALGUNOS INDICADORES DEL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA: MARZO 2020

huelvalaluz

En este mes no ha sido posible presentar el habitual balance de indicadores del turismo en la provincia de Huelva correspondiente a marzo. El INE, en su Encuesta de Ocupación Hotelera, ha resuelto publicar solamente datos a escala nacional y autonómica. Ver nota sobre el efecto del covid-19:
https://www.ine.es/daco/daco42/prechote/cth0320.pdf

Siguen, pues, los datos de Andalucía.


Nota: Los meses anteriores también pueden consultarse en este blog.
Febrero 2020: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/03/algunos-indicadores-del-turismo-en-la.html

(Post nº 310 de este blog)

viernes, 17 de abril de 2020

UN ANTES Y UN DESPUÉS PARA EL SECTOR DEL TURISMO

La serie "El turismo post-coronavirus", compartido en la Comunidad Hosteltur y con siete entregas hasta la fecha, ha tenido reflejo en los medios de comunicación. A continuación se listan los medios que se han hecho eco a día de hoy, con acceso a los mismos:


La  nota emitida por la de Universidad de Huelva puede encontrarse aquí

Pero,¿por qué la crisis del covid-19 representa un antes y un después? He aquí un decálogo de razones.

TURISMO
Antes (DE)
Después (A)
MÁS LIBERALIZACIÓN
MÁS CONTROL (sanitario, de aforos, distancias, etc.).
MÁS GLOBALIZACIÓN
MÁS REGIONALIZACIÓN
DINAMISMO
VUCA (*)
COMPETENCIA
HIPER-COMPETENCIA
CREATIVIDAD
CREATIVIDAD EXTREMA
FLEXIBILIDAD Y AGILIDAD
FLEXIBILIDAD Y AGILIDAD EXTREMAS
MODELO 3Ps DE GOBERNANZA (Public-Private Partnership)
MODELO 4Ps DE GOBERNANZA (Public-Private-People  Partnership)
EXPERIENCIA
EXPERIENCIA REGENERATIVA
SOCIALIZACIÓN FÍSICA
SOCIALIZACIÓN CON UN PLANO VIRTUAL REFORZADO
DIGITALIZACIÓN
ROBOTIZACIÓN E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
(*) Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad.

P.D.: Los siete posts de la referida serie, donde pueden encontrar todos los detalles, están disponibles en los siguientes enlaces:






(Post nº 309 de este blog)

lunes, 13 de abril de 2020

EL TURISMO POST-CORONAVIRUS (VII)

Uno de los aspectos más importantes de las crisis es el aprendizaje. Es su lado positivo, pues nos permitirá estar más preparados para la siguiente si, fruto de ese aprendizaje, se adoptan las medidas adecuadas, sobre todo preventivas, para abordar una situación de emergencia. No sabemos cuándo ni en qué forma (epidemia/pandemia, terrorismo, incendios, terremotos…), pero sí que antes o después llegará, con sus consecuencias sobre la economía en general y el turismo en particular.

El covid-19 ha dado lugar a la madre de todas las crisis, por su alcance (prácticamente global), su intensidad (el peaje en vidas humanas y económico) y su extensión (duración en el tiempo). Los antecedentes de pandemias en el mundo no son parangonables. Por tanto, debería ser una fuente de aprendizaje extraordinaria para un país como España, no habituado (como muchos otros del mundo más desarrollado) a este tipo de crisis sanitarias, que se ha vanagloriado, con razón, de ser la economía más competitiva del mundo en cuanto a turismo y el segundo país más visitado del planeta.

Ahora nos encontramos en la fase reactiva, tratando de minimizar los daños de esta crisis, sanitaria en origen pero con una derivada económica cuya dimensión aún no conseguimos valorar con claridad. No obstante, también debe verse como una oportunidad que, manejada inteligentemente, debería dar pie a una reflexión constructiva y serena, más allá de las urgencias que estas catástrofes provocan, que permita extraer lecciones para mejorar, sobre todo, la acción preventiva; que permita corregir errores y mejorar los protocolos de actuación, a la par que reafirmar aquellos que funcionaron bien; que posibilite la puesta en marcha de un proceso de aprendizaje, con la institucionalización de los correspondientes mecanismos, que dé pie a elaborar un modelo preventivo de gestión de las crisis a las que el sector turismo es propenso, sabiendo que cada caso es único y singular y que, por tanto, no puede separarse de su contexto.

Una primera lección es que creíamos que, en materia turística, bastaba con vender sol, playa, paisajes, monumentos históricos, fiestas…y nos encontramos ahora con que también, y fundamentalmente, hay que  vender confianza, ligada a la seguridad y la salud, con la particularidad que ha de ser doble: confianza en los mercados de destino y en los de origen.  Quienes aún piensen que, no más allá de algunos cambios de carácter operativo y transitorio, el turismo volverá a ser como era antes, no habrán aprendido nada.

Catástrofes como ésta reabren la cuestión, siempre latente, de la gestión de las crisis en el turismo, entendiendo por tal cualquier acontecimiento con capacidad para amenazar el funcionamiento normal de las empresas relacionadas con esta actividad y dañar la reputación general de un destino, al afectar negativamente la percepción de sus visitantes, a la vez que provoca una quiebra en la economía al interrumpir la continuidad de las operaciones comerciales de la industria de viajes y turismo por la reducción (llevada al extremo en el caso que nos ocupa) de las llegadas y gastos turísticos.

Debido a su alta interacción con todos los aspectos de la sociedad, los destinos turísticos son muy vulnerables a las crisis y se ven afectados por todas las posibles perturbaciones de la normalidad, ya se trate de inestabilidad política, catástrofes naturales, recesiones de la economía, problemas de salud pública, etc., que pueden conducir el sistema turístico hacia un estado caótico, por la incapacidad de hacer frente a cambios que pueden ser repentinos y, por estar sujetos a limitaciones de tiempo, control limitado y alta incertidumbre, extremadamente complejos.

Por tanto, aunque el turismo ha demostrado ser una actividad con alto grado de resiliencia, recuperándose en relativamente poco tiempo de los impactos negativos de acontecimientos catastróficos y convirtiéndose en elemento tractor o locomotora de la recuperación económica general, no es menos cierto que los gestores de empresas y destinos turísticos no deberían subestimar sus efectos (*). De hecho, esta sería otra lección a aprender: la gestión de crisis y desastres debería considerarse una competencia básica en ambos perfiles, que no es posible improvisar so pena de incrementar los daños como consecuencia de una mala gestión de este tipo de situaciones, tan excepcionales como amenazadoras.

Con responsables públicos y privados con esta sensibilidad y competencia, la aplicación de metodologías proactivas a la gestión de situaciones de crisis en un destino turístico debería ser el siguiente paso: la siguiente lección que debe ser aprendida.  Anticipar, en la medida de lo posible, es fundamental para minimizar el peaje humano y económico a pagar. Para ello es preciso: identificar los potenciales factores de riesgo, con sus correspondientes escenarios en cuanto a impacto potencial; individualizar los correspondientes indicadores o señales de alarma para el factor de riesgo de que se trate, monitorizándolos muy de cerca; y preparar la respuesta, que ha de ser planificada e incorporar los mecanismos de coordinación y control que hagan posible una reacción eficaz. Los destinos turísticos deben dotarse de planes de contingencia integrales (no sólo de promoción) para hacer frente a eventuales situaciones catastróficas.

Hay muchas ideas o teorías acerca de cómo manejar una situación de crisis, pero todas ellas, pese a sus diferencias, tienen algunos elementos en común, como la necesidad de anticiparlas y prepararse para ellas, reaccionando lo más rápidamente posible. Ante una catástrofe potencial no cabe dejar la suerte del destino a la improvisación o al albur de la fortuna.

Si antes del covid-19 pensábamos que en España el riesgo de epidemias era extremadamente bajo, y que este tipo de problemas estaba localizado en otras partes del globo, ya habríamos debido aprender que, con la globalización,  el riesgo de sufrir este tipo de crisis es real: también va con nosotros y puede volver a producirse.

Si antes del covid-19 pensábamos que esta ha sido una crisis sobrevenida que llegó a España sin avisar y, por tanto, para la que no pudimos prepararnos mejor, ya habríamos debido aprender que, dentro de la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad de la situación, existen señales de alarma, a veces llamadas señales débiles, que, por ser malinterpretadas o minusvaloradas, impiden la adopción de medidas con más antelación. Como la ciencia de la complejidad nos enseña, pequeñas causas pueden generar grandes efectos, lo que quiere decir, transponiendo esta regla, que unos pocos días de diferencia en la adopción de medidas pueden suponer una gran diferencia en cuanto a la eficacia de las mismas.

Por poner un ejemplo de naturaleza económico/empresarial, ligado a los mercados de valores y a su comportamiento anticipatorio, si el temor al tristemente famoso coronavirus provocó un desplome en la Bolsa china (la mayor caída en muchos años; ver aquí), esto debió hacernos pensar que, en un mundo hiper-conectado e interdependiente, éste era un asunto serio para el que debíamos prepararnos. De hecho, inmediatamente después empezamos a ver cómo operadores turísticos desaconsejaban viajar a zonas afectadas, empresas multinacionales anunciaban su retirada de eventos de gran importancia comercial, el comportamiento de los negocios chinos en dichas zonas, etc.

Cierto es que el análisis a posteriori es mucho más fácil que la valoración de la información (siempre imperfecta) cuando se produce, en un contexto en que los acontecimientos se suceden con gran rapidez, el margen de maniobra temporal es escaso y la toma de decisiones está sujeta a múltiples presiones, pero por eso ahora estamos en el tiempo del aprendizaje.

Esperemos que hayamos aprendido estas lecciones y la próxima vez estemos mejor preparados, no ya sólo para reaccionar (con una organización más afinada), sino para anticiparnos con medidas preventivas. La prevención y la agilidad de respuesta son fundamentales, y el sector debe dotarse de mecanismos de inteligencia y organizativos para impulsarlas.

El posicionamiento como “destino seguro” será cada vez más valorado por los turistas, sobre todo los internacionales por su mayor vulnerabilidad. Y ello exige tener identificados los riesgos que con mayor verosimilitud existen (incendios forestales, terremotos, tsunamis, contaminación del aire, de las aguas de baño, etc.) y poner a punto planes de contingencia que permitan, si llegara el caso, reducir al máximo posible los efectos adversos al tener pre-definidos los planes de actuación y sus correspondientes medidas (ahora, también, ante una epidemia o pandemia). La gestión de crisis es, por tanto, un problema estratégico que todos los destinos turísticos deben ocuparse de gestionar adecuadamente y no deberían subestimar.

¿Habremos aprendido esta lección? Nuestro camino en el escenario post-coronavirus dependerá de ello.

(*) Por ejemplo: EE.UU. tardó 6 años en recuperar el número de llegadas de turistas internacionales del ejercicio precedente al 11-S (2001), y 5 años para recuperar los ingresos por dicho turismo. España necesitó 8 años para recuperar el nivel de precios (ADR) previo a la crisis del 2008 (y 6 para recomponer su RevPAR).



(Post nº 308 de este blog)

P.D.: Puede acceder al post anterior (VI) a través del siguiente enlace:

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Más información sobre gestión de crisis en el turismo en: http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/15137

Especialmente recomendables los trabajos de Rodríguez-Toubes et al.


https://www.hosteltur.com/comunidad/004026_el-turismo-post-coronavirus-vii.html

jueves, 9 de abril de 2020

EL TURISMO POST-CORONAVIRUS (VI)

El tercer post de esta serie (disponible aquí) recogió aquellos datos de la primera ola del estudio multi-mercado “Coronavirus Research” -realizado por la compañía de investigación de mercados con sede en Londres GWI (GlobalWebIndex)- más directamente vinculados a la actividad turística, cuyo trabajo de campo fue realizado entre el 16 y el 20 del pasado mes de Marzo.

Ahora ya disponemos de los resultados de la segunda ola de este estudio internacional, que ha ampliado su alcance desde los 13 países iniciales, entre ellos España, a 17. En esta ocasión, el trabajo de campo se realizó entre el 31 de Marzo y el 2 de Abril, con una muestra de 1.107 respuestas en el caso de España, formada por usuarios de Internet y ponderada según edad (entre los 16 y los 64 años), género y nivel educativo.

De los resultados que arroja, a continuación se reflejan quizás los más interesantes, con las correspondientes comparaciones entre ambas olas, a los efectos de ayudar a vislumbrar patrones de cambio en los comportamientos del turista:

*Un 64% declara estar muy o extremadamente preocupado por la situación generada por esta pandemia en España (ocho puntos por encima del conjunto de los países incluidos en el estudio). Este dato es consonante con el 45% que cree que el impacto económico en sus hogares será grande o incluso dramático (siete puntos por encima de la media de dichos países). Asimismo, el 93% anticipa que los efectos sobre la economía del país y global será, igualmente, grande o dramática. La evolución más llamativa respecto a los resultados de la primera encuesta se refleja en los ocho puntos de aumento en el grado de muy alta preocupación por la situación en España (del 56 al 64% arriba indicado).

*Casi la mitad (46%) piensa que esta situación durará entre 2 y 3 meses, con expectativas aún más pesimistas cuando se pregunta por los efectos a escala global. Al comparar los resultados de ambas olas se detecta una inclinación a extender el referido periodo, con un 23% que ya piensa que será de 6 o más meses. Por tanto, parece ampliamente asumido por la población española que las consecuencias de la epidemia se alargarán más allá del tiempo anunciado para el estado de alarma (6 semanas, por el momento).

*Medido en una escala de 1 a 5 (desde no optimista en absoluto hasta muy optimista, respectivamente), el grado de optimismo en España respecto a la superación del brote de este coronavirus es muy moderado (3’3) y claramente inferior a la media del conjunto de países (4’0) e incluso de Italia (3’6). En suma, parece que seguimos sin ver la luz al final del túnel, con los datos más recientes un poco más pesimistas.

*Apenas el 41% aprueba la gestión de las compañías de viajes en esta crisis, muy por debajo del 57% general y, por ejemplo, del 59% de Italia. Mejorar la percepción de la población debería ser, pues, un objetivo para las firmas que consigan sobrevivir al periodo indeterminado de hibernación del sector.

*El 46% de los informantes afirma haber retrasado la compra de sus vacaciones, ocho puntos más que en la encuesta anterior, siendo el porcentaje más alto de compra retrasada. A su vez, el 30% declara que la duración de ese retraso en la compra será hasta que el brote de Covid-19 haya terminado en España, si bien el grado de incertidumbre al respecto es elevado (el 31% no está seguro). La cancelación de viajes o vacaciones sólo es una preocupación para el 9% de los españoles.

*En este periodo de confinamiento, el 67% declara que pasa más tiempo usando su teléfono móvil o smartphone. En consecuencia, para las empresas y destinos turísticos el canal móvil gana aún más importancia en este escenario. A su vez, la mayor parte pasa más tiempo utilizando servicios de mensajes como Whatsapp, Facebook Messenger, etc., y en las redes sociales, siendo ahí, por tanto, donde más fácil resultará encontrar a turistas potenciales. Como contraste, y pese a la mayor avidez por la cobertura de noticias, destaca el bajo porcentaje de lectura de medios convencionales como revistas y periódicos.

En suma, estos datos (entre otros) y su evolución representan señales de lo que puede ser el futuro escenario post-coronavirus. Por tanto, su monitorización a lo largo de las próximas semanas y meses será fundamental y contribuirá, más allá del instinto, a consolidar esa cultura de toma de decisiones basada en datos a la que se hacía mención en el post anterior.

A modo de apéndice, y por la evidente trascendencia de este factor en todos los órdenes, reproducimos a continuación el gráfico que muestra el nivel de aprobación del gobierno de España (SP), y del resto de países, en la gestión de esta crisis, que ha experimentado un claro deterioro entre la primera y la segunda ola de este estudio, siendo, tras el de Japón, el peor valorado por sus ciudadanos.


P.D.: Puede acceder al post anterior (V) a través del siguiente enlace: