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Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

miércoles, 7 de noviembre de 2012

BALANCE DE LA TEMPORADA TURÍSTICA ESTIVAL

Los datos son tozudos. Por más que se quiera endulzar, éste del 2012 ha sido el peor verano desde que comenzó la crisis en 2008. Si entendemos julio, agosto y septiembre, conjuntamente, como la temporada estival, las magnitudes fundamentales que reflejan el resultado de la misma, comparada con los cuatro años anteriores, son las siguientes:

HUELVA
Viajeros
Pernoctaciones
Estancia Media
Total Verano
Año
Total
Residentes en España
Residentes en el extranjero
Total
Residentes en España
Residentes en el extranjero
(días)
2012
446.007
366.772
79.235
1.680.122
1.273.988
406.134
3,77
2011
464.007
396.040
67.967
1.886.571
1.523.486
363.085
4,07
2010
457.665
380.152
77.513
1.827.942
1.428.433
399.509
3,99
2009
442.079
379.912
62.168
1.712.426
1.414.012
298.414
3,87
2008
430.871
357.088
73.783
1.708.743
1.294.385
414.358
3,97
Fuente: elaboración propia, con datos del INE (Encuesta de Ocupación Hotelera).

El número de pernoctaciones, como dato más significativo, ha sido el más bajo de todo el quinquenio, 206.449 menos que en el verano del 2011, lo cual es bastante para una planta hotelera de en torno a las 28.000 plazas. Esto se ha reflejado en una estancia media que es la más baja de los últimos cinco años (como puede observarse en la tabla), en un descenso en la tasa de ocupación de en torno a los cinco puntos respecto al año anterior (del 71 al 66 por 100 según mis cálculos) y en menos empleo (casi un 12% menos).

Cierto es que esta caída se ha debido al desplome del turismo nacional: es evidente que nuestra fuente de turistas, la clase media, está sufriendo mucho la crisis económica. Como también lo es que el número de turistas extranjeros y de pernoctaciones de los mismos ha subido. Aunque estos últimos son datos positivos dentro de un panorama sombrío, llevándolos a sus justos términos hemos de saber que, en realidad, lo que hemos hecho no es más que acercarnos al nivel de pernoctaciones de turistas internacionales que tuvimos en 2008.  Con todo, no ha sido suficiente, ni mucho menos, como para compensar la caída del turismo doméstico.

Sin perjuicio de que las cosas nos vengan mal dadas por la tan traída y llevada crisis, como a tantos otros destinos vacacionales, estos datos nos deberían llevar a reflexionar acerca de nuestro modelo turístico, hasta ahora todavía demasiado centrado en un producto de sol y playa orientado a un mercado familiar y nacional muy focalizado en determinadas regiones (Andalucía, Madrid, Extremadura). Es verdad que este público es bastante fiel, pero aquella teoría que en su momento algunos esgrimieron acerca de que la crisis favorecería a destinos como el nuestro, con un modelo de este tipo, más de proximidad, se ha demostrado errónea, al menos parcialmente. Necesitamos volcarnos más en los mercados emisores europeos: sólo así, como estas cifras empiezan a mostrar, conseguiremos compensar un mercado doméstico que, todo apunta, seguirá deprimido durante varios años. Cierto es que para ello tenemos el handicap de las infraestructuras de comunicaciones y las consiguientes dificultades de accesibilidad, pero tenemos dos aeropuertos relativamente próximos que debemos activar. La provincia de Huelva cuenta con muchos atractivos para atraer cierto segmento del mercado europeo, que valora nuestra aún preservada autenticidad (en un sentido social, cultural, ambiental), pero debe trabajarse de acuerdo a un plan. Un giro estratégico no se improvisa, ni se produce sólo con promoción, sino con una planificación integral del destino.

Con carácter general, este cóctel, con la consiguiente menor ocupación, está incidiendo negativamente en la rentabilidad de las empresas turísticas, pero no es bueno entrar en una guerra indiscriminada de precios que destruya la calidad y la imagen del destino. Los precios son caros o baratos en función de lo que ofrecemos a cambio y del tipo de público al que nos dirigimos. Como botón de muestra, tengamos en cuenta que la estancia media del turista extranjero ha sido superior a la del nacional en 1’66 días, en este mismo verano del 2012, lo que suele implicar un mayor gasto en el destino. La gran castigada con la crisis es la clase media, de ahí que el mercado turístico se esté volviendo cada vez más dual, con un segmento de lujo por arriba y un segmento “low cost” por abajo.

Oteando el futuro más próximo todo apunta, desafortunadamente, a que esta tendencia se mantendrá: seguirá la atonía del mercado doméstico y en los mercados internacionales hemos perdido competitividad con la subida del IVA, que en el caso de un producto típicamente desestacionalizador como el golf ha sido brutal. Con todo, la melancolía no nos puede llevar a la inacción: es un lujo (como otros) que no nos podemos permitir.
 
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Publicado en HEconomía el 6-11-12

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