Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para la transferencia y divulgación del conocimiento, particularmente en materia de turismo. Como complemento:

-He aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HECONOMIA, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://www.dropbox.com/s/oblyls2fi3tov7g/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf?dl=0

-Los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

-Y las múltiples colaboraciones en Hosteltur: https://www.hosteltur.com/comunidad/usuario/vargas

Además, en la siguiente URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica (mi legado): https://padlet.com/alfonsovargassanchez/cvm56nauhvrhsnua

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

jueves, 25 de junio de 2015

DOS INVESTIGADORES IBÉRICOS LIDERAN LA ASOCIACIÓN EURO-ASIÁTICA DE ESTUDIOS TURÍSTICOS


NOTA DE PRENSA

Haciendo valer el lema de "La unión hace la fuerza", investigadores en turismo de 15 países de Europa y Asia se reunieron en Taiwán,  concretamente en la Fu Jen University de Taipei y la Taiwan Hospitality & Tourism University de Hualien, para crear la Asociación Euro-Asia de Estudios de Turismo (Euro-Asia Tourism Studies Association, EATSA), estableciendo de este modo una plataforma de cooperación internacional con el fin de fomentar el intercambio de conocimientos y los recursos de apoyo a la investigación en Turismo, entendido como industria global.

Durante cuatro días (7-11 de junio) se llevó a cabo en las ciudades de Taipei y Hualien, en Taiwán, el Congreso Inaugural EATSA y su Asamblea Constituyente, con la participación de investigadores de España, Portugal, Francia, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Turquía, Irán, Indonesia, Australia, China, Taiwán, EE.UU., Corea del Sur y Japón.

Entre los principales promotores de EATSA destacan Francisco Dias, del Instituto Politécnico de Leiria (Portugal), y Alfonso Vargas-Sánchez, de la Universidad de Huelva (España), que fueron elegidos por unanimidad para las posiciones, respectivamente, de presidente y vicepresidente durante el período 2015-2018.

Declaración de principios éticos y realización del Congreso EATSA 2016

Además de la aprobación de los estatutos y la elección de los órganos de gobierno de EATSA, formaban parte de la agenda de su Asamblea General otras dos cuestiones importantes: la decisión sobre los anfitriones de la Conferencia en 2016 y la "Declaración de Taipei sobre Integridad en la Investigación en Turismo".

A partir de la voluntad de alternar la celebración de estos eventos científicos entre Asia y Europa, en lo que se refiere al Congreso de EATSA en 2016, se aceptó por unanimidad la propuesta presentada por GITUR (Grupo de Investigación del Instituto Politécnico de Leiria) para que el mismo se celebre en Portugal a través de un consorcio de tres instituciones de diferentes ciudades. Así, los investigadores en turismo de Europa y Asia se reunirán el próximo año, entre el 26 y 30 de junio, en Lisboa (Centro de Estudios Geográfico de la Universidad de Lisboa), Peniche (la Escuela Superior de Turismo y Tecnología Marítima) y Coimbra (Facultad de Artes - CEGOT).

A su vez, se aprobó también por unanimidad la "Declaración de Taipei sobre Integridad en la Investigación en Turismo". Adoptado como documento fundacional de EATSA, es una decisión histórica en la medida en que consagra dentro de la investigación turística una serie de principios éticos fundamentales, operando  como condición "sine qua non" para ser miembro de dicha Asociación.

Más info sobre EATSA en: http://eatsa.byd.pl/id,1/invitation


lunes, 1 de junio de 2015

EL MURO: DEL CAMBIO

Lo difícil del cambio no es anunciarlo e ilusionar a la gente con alternativas diferentes, sino llevarlas a la práctica cuando, teóricamente, se tiene el poder para hacerlo. Unos más y otros menos, todos tenemos una racionalidad limitada y barreras al aprendizaje que nos impiden apreciar el sentido y ventajas (o no) de ciertos cambios, e igualmente las organizaciones, que generan inercias con sus rutinas de funcionamiento muy difíciles de romper cuando, después de mucho tiempo, están muy arraigadas. Por tanto, la gestión del cambio, desde un ejercicio inteligente del poder en un nuevo escenario, se torna fundamental.

En el mismo sentido, la actividad turística y la percepción que se tiene de ella evoluciona. Empieza viéndose como un maná y la gran solución a los problemas económicos, y puede terminar siendo una actividad tóxica, en la que los efectos negativos sobre la comunidad local superan a los impactos positivos que genera. El turismo, si no se controla, puede llegar a ser un gran depredador de territorios, espacios naturales y fuente de trabajo precario de escaso valor añadido. Lo estamos viendo palpablemente en ciertos lugares, donde ahora se trata de cambiar el modelo o de remediar incluso problemas de convivencia. También aquí evidenciamos barreras al aprendizaje y dificultades para cambiar el modelo de gestión de las empresas y los destinos.

Para empezar los destinos cada vez tienen menos importancia, en favor de las experiencias: lo verdaderamente relevante es lo que puedes hacer, no donde lo haces. Cada territorio, por pequeño que sea, quiere convertirse en un destino, a menudo sin un plan a largo plazo, sin acciones coordinadas (sino más bien puntuales), cuando en realidad eso ha dejado de importar. No nos eligen por ser eventualmente reconocidos como tal, sino por lo singular, diferente, auténtico de lo que somos capaces de ofrecer. La pregunta no es cuál es el futuro que nos espera (postura reactiva), sino cuál es el futuro que deberíamos hacer realidad (postura proactiva). No nos elegirán, por ejemplo, sólo por las playas (las hay y muy hermosas en muchos sitios), sino por lo que de diferente tengan: pongamos su no masificación y las actividades que en ellas se puedan realizar.

Los segmentos del mercado (o tipos de clientes) son cada vez más imprecisos: ¿cómo definiríamos a alguien que viaja en una línea aérea de bajo coste, se aloja en un hotel de cinco estrellas, y gusta de almorzar en un restaurante de comida rápida? ¿Qué tipo de turista es? Los arquetipos tradicionales ya no son válidos. Además, una misma persona puede responder a distintos moldes de comportamiento del consumidor en circunstancias diferentes, según viaje sólo, en pareja, con niños, por motivo de ocio o de trabajo…

Los paquetes turísticos tradicionales están dando paso rápidamente a los llamados paquetes dinámicos, es decir, co-creados con el cliente fruto de la conversación con ellos. Es uno de los muchos efectos de las nuevas tecnologías.

La economía colaborativa, o de persona a persona, es un movimiento imparable, aunque deba ser regulado. Esto significa, entre otras varias implicaciones, que los establecimientos de alojamiento han dejado definitivamente de ser el centro del sector turístico. En realidad no lo son desde hace tiempo, aunque aún por inercia se les siga dando más importancia de la que en este nuevo contexto tienen. No me refiero a importancia por el montante de la inversión (qué obviamente sí la tienen), sino por lo determinante que resulta en la decisión de elegir donde pasar unas vacaciones.

En la era de la tecnología, la persona se ha de recolocar en el centro de nuestra respuesta estratégica, siendo que las relaciones sociales (entre las personas: viajeros con viajeros y estos con residentes, turistas con la cara humana de las empresas…) adquieren una relevancia creciente.  Son esas relaciones y el trato personal lo que más huella deja y más contribuye a que la experiencia sea memorable y, como derivada, compartida en tiempo real (otra vez las tecnologías y la movilidad de las mismas) y recomendada a otros. El mercado está controlado por el consumidor, por lo que hemos de esforzarnos en establecer con él una relación directa.  De lo contrario el destino y sus formas tradicionales de actuar dejarán de tener sentido. Ese es un rol fundamental que ha de desempeñar su ente gestor, si quiere añadir valor al trabajo que realizan las empresas: ayudar a crear ese vínculo emocional con las personas, para lo cual los valores que se evocan a través de una marca y la adecuada elección de unos pocos símbolos nacional e internacionalmente reconocibles,  apoyados en un adecuado plan de marketing, son claves. De lo contrario serán las empresas las que ignoren esta intermediación por ineficaz.

El  filósofo chino Lao Tse, considerado por muchos como contemporáneo de Confucio, dijo aquello de que “el buen viajero no tiene planes fijos, y no tiene la intención de llegar”. Seamos honestos, apoyándonos en estas palabras: no sabemos qué va a pasar en la industria turística, no ya por los cambios socio-demográficos, tecnológicos, climáticos, etc., sino por los políticos que están aconteciendo en estos días. El entorno es cada vez más caótico y muy difícil, sino imposible, de anticipar. Todo es cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo. Por eso la capacidad y rapidez de aprendizaje y de absorción de las nuevas tendencias es cada vez más fundamental, igual que la agilidad de respuesta. Y como el cliente (más y más experimentado) cada vez en mayor medida busca ser sorprendido, la experimentación y la innovación permanente (no es posible innovar sin experimentar y asumir la cultura del error), e incluso la reinvención del modelo de negocio, resultan esenciales en la actualidad para generar valor con un margen y volumen remuneradores en conjunto.


Ahora que es tiempo de marcar nuevos rumbos en muchas ciudades, provincias, regiones, ¿habremos aprendido estas lecciones?; ¿estaremos abiertos a estos cambios y a asumir los consiguientes riesgos de ponerlos en marcha, con el coraje necesario?; ¿habrá evolución o involución? Pronto lo constataremos.
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Publicado en Huelva Información, 31-5-15, p. 10

martes, 26 de mayo de 2015

ES HORA DE EXIGIR RESPONSABILIDADES

En una entrevista que me realizaron hace unos meses en un diario de circulación provincial, dije, y así lo recogió el periodista como titular de la misma, que “Huelva se nos está muriendo por inacción propia”, en referencia a los políticos que nos gobiernan. El caso de la Plataforma en Defensa de los Regadíos del Condado es uno de los varios ejemplos que cabe mostrar: no necesitamos candidatos a las elecciones, sino líderes sociales comprometidos con la gente y sus problemas cotidianos. 

El grito de ¡¡AGUA YA!!, aunque ahora se expresa de forma unitaria, coordinada y casi desesperada en el Condado onubense, no es nuevo ni mucho menos. Son décadas y décadas esperando la solución de un trasvase de aguas superficiales que alivie la presión sobre el famoso acuífero 27 Almonte-Marismas.

No vamos a negar que éste es un problema complejo, en el que subyace la búsqueda del siempre difícil equilibrio entre desarrollo económico (agrícola en este caso) y preservación del medio ambiente (máxime tratándose de una joya natural única como Doñana), con actores diversos cuyas prioridades son diferentes cuando no contrapuestas; de hecho, podría ser presentado como paradigma de las dificultades que entraña lograr la ansiada sostenibilidad, sin la cual hoy en día no se concibe ningún proyecto de desarrollo territorial. Como tampoco que en determinados momentos se cometieron abusos y en ocasiones algunos de esos actores se desempeñaron con un celo excesivo en orden a lograr la imprescindible compatibilidad que haga que de una vez Doñana no sea un espacio percibido como una traba o un enemigo, sino como una marca de calidad que añade valor a las producciones.

Pero tampoco podemos cerrar los ojos a los esfuerzos realizados por los agricultores. Este sector productivo tan fundamental para la economía comarcal y provincial (las cifras proporcionadas en el número anterior de esta revista hablan por sí solas) nació a través de la combinación de varias tecnologías de vanguardia, entre ellas la de irrigación, importada de Israel, donde quienes iniciaron esta aventura, hoy transformada en una realidad próspera, encontraron la forma más eficaz y eficiente de aprovechar el agua. Este sector se ha esforzado por incorporar las más estrictas medidas de aseguramiento de la calidad, gestión medioambiental (producción ecológica o integrada, control biológico de plagas, etc.), trazabilidad…también porque los mercados se lo han ido exigiendo, todo sea dicho. 

Y con todo esto, ¿por qué el problema de la disponibilidad de aguas superficiales, en una provincia excedentaria de este recurso, sigue sin resolverse después de muchos lustros? La respuesta no está en el sector de las berries, que está organizado y se autocontrola, sino en el entramado burocrático-administrativo que nuestros gobernantes han creado y que se ha convertido en un gran monstruo que nos devora. No es sólo que haya dos confederaciones hidrográficas implicadas, sino que nuestros gobernantes no han sabido o querido desenmarañar lo que han enmarañado excesivamente y que hace que cualquier proyecto (también en otros sectores, como el minero por ejemplo) se eternice, con la consiguiente incertidumbre y pérdida de competitividad.

Ahora bien, esto tiene responsables, y es hora de pedir cuentas y soluciones (a corto y a medio plazo), pues el resultado no puede ser de ninguna forma dejar morir una actividad productiva rentable estando en el profundo agujero del desempleo en el que nos encontramos: no nos lo podemos permitir, por sus consecuencias irreparables. EscucharLeer fonéticamente 
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Publicado en REGADÍOS, Mayo 2015, p. 10.

jueves, 21 de mayo de 2015

PRECIO VS VALOR: ACLARACIONES

Salvo excepciones, la generalidad de empresas del sector turístico (como en otros sectores) declara que compite sobre la base del valor que trasladan a sus clientes, huyendo de la competencia en precios. Así quedó reflejado en el reciente Foro de Hosteltur.
Cierto es que la guerra de precios es una estrategia peligrosa que, caso de arrastrar al conjunto del sector, puede derivar en una espiral de merma de rentabilidad para todos: la reducción de precios es una acción fácilmente replicable. Los que deciden seguirla, supuestamente porque han logrado dotarse de una estructura de costes sensiblemente más eficiente (aunque podría haber otras razones, que importa mucho conocer a la hora de articular una estrategia de respuesta, ya que es difícil sostener durante mucho tiempo la presión no del coste bajo, sino del coste más bajo) son los conocidos como “malos” competidores, de ahí que tienda a enmascararse.
Sea como fuere, y sin perjuicio de que los costes serán siempre una variable estratégica a la que prestar la mayor de las atenciones, mi impresión fue que no siempre hablamos el mismo lenguaje cuando mezclamos los términos precio y valor.
Si asumimos que el valor puede ser medido a través de la cantidad (precio) que el cliente está dispuesto a pagar, la primera gran pregunta es por qué alguien estará dispuesto a pagar más (un precio más alto) por aquello que le ofrecemos. La respuesta es poliédrica, pero desde luego dependerá de la comparabilidad de las alternativas y del tipo de cliente al que nos dirijamos, de cómo nos relacionemos con él y de aquello que le ofrezcamos: lo que los anglosajones denominan “Value for Money”.
Por tanto, para dilucidar esta cuestión lo primero es segmentar adecuadamente el mercado turístico, cada vez más heterogéneo: a partir de ahí podremos empezar a discernir, en función del perfil de nuestro target o targets (su perfil socio-económico, su motivación principal, el ocio-tipo en el que cabe ser encuadrado, etc.) la oferta (experiencias en lugar de productos) que mejor se pueda ajustar al mismo, lo que estará dispuesto a pagar (el valor que para él tiene nuestra oferta) y si ese precio resulta remunerador en función de nuestros costes como empresa, desde una lógica outside-inside.
Con todo, hemos de tener en cuenta que una misma persona puede responder a distintos “moldes” de comportamiento del consumidor en circunstancias diferentes y que la tendencia es hacia los paquetes dinámicos, es decir, co-creados con el cliente.
Y como ese cliente (más y más experimentado) cada vez en mayor medida busca ser sorprendido, la innovación permanente e incluso la reinvención del modelo de negocio resultan esenciales en la actualidad para generar un valor con un margen y volumen remuneradores, en conjunto. Esto tiene mucho que ver con el aprovechamiento que las nuevas soluciones tecnológicas nos ofrecen, pero no olvidemos que las tecnologías por si mismas no generan ventajas competitivas sostenibles (en el tiempo), sino la combinación de recursos tecnológicos y no tecnológicos (humanos y de gestión). Es la llamada paradoja de la tecnología, trampa en la que es fácil caer por la fascinación que despiertan.
Otra cuestión clave es si el mercado es el que cambia per se o son las empresas, con sus estrategias y desarrollos tecnológicos, las que hacen cambiar al cliente. Me inclino a pensar que son los dos factores al unísono: somos productores y producto a la vez, acogiéndonos al concepto de autopoiesis propuesto por Maturana y Varela, característica nuclear de los sistemas complejos. Y la industria turística es un sistema cada vez más complejo y, por tanto, difícil de gestionar, pues es imposible aislarnos de esa creciente complejidad. Siendo así, lo inteligente es aprovecharla, pero esto es harina de otro costal.
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Publicado en Hosteltur, 20-05-15. Designado como post destacado el 26-05-15.

lunes, 18 de mayo de 2015

EL MURO: DE LO IMPOSIBLE

Parafraseando a Martin Luther King, una vez tuve un sueño, que cada vez se asemeja más a una utopía. Aunque lo que parece imposible moviliza a las personas más comprometidas con la causa, aúna voluntades y en ocasiones logra  transformar el estado de cosas, también (la mayor parte de las veces) es fuente de frustración cuando, pese a ponerlo todo, nada de eso ocurre y ese sueño se convierte en inalcanzable; cuando adquieres la convicción que se trata de un muro inamovible, aun aplicando la técnica de la gota malaya, es decir, siendo extraordinariamente perseverante. El espíritu quijotesco (o el del llanero solitario) suelen ser insuficientes ante molinos tan enraizados y poderosos. La discusión sobre la estrategia a seguir o la forma de superar esa frustración daría para otro artículo, pero en éste quisiera compartir el sueño, para constatar si es tan imposible, quizás por falta de buen juicio. Como todo sueño es algo subjetivo, y cuando se generaliza asumo que hay excepciones. Eso sí, es un sueño que me acompaña durante muchos años y está en lo más hondo de mi ser, de mi vida, pues se trata de la universidad. Hasta llega a atormentarme, porque la veo decaer, porque percibo que no llega a jugar el papel que le debiera corresponder en la sociedad del conocimiento, sea por incapacidades propias o porque no la dejan.

Y lo haré a base de preguntas sobre aquello en lo que sueño: no es posible encontrar respuestas sin hacernos previamente las preguntas adecuadas. Será por deformación profesional, ya que ésta es una técnica que solemos emplear los docentes.

Quisiera encontrar y trabajar en una universidad donde:

-El mérito y la capacidad acreditados fueran su (única) columna vertebral, sin confundirlos, por ejemplo, con la representación democrática ni con cuestiones de género. Cada cosa en su sitio y cuando proceda: ¿es esto una utopía? No digamos ya reemplazarla por filias y fobias.

-Se nos impulsara a estar realmente centrados en las necesidades / problemas / desafíos de la sociedad, con visión de futuro, donde académicos de alto nivel, pensadores libres, puedan utilizar plenamente su tiempo agregando valor a través de la enseñanza y la investigación, en lugar de emplear su tiempo en hacer política, reuniones burocráticas inútiles y tareas administrativas estériles. ¿Estoy buscando una utopía, por ejemplo la de una gestión más profesionalizada? Estoy convencido que hoy por hoy sí, porque nuestro sistema universitario es esencialmente político (¿qué hay de lo mío?), con un severo problema de gobernanza.

-La excelencia sea más que una palabra manida: en la docencia porque la experiencia profesional de quienes ejercen es imprescindible para alcanzar altas cotas de calidad; en la investigación porque también la transferencia ha de contar: los resultados han de llegan a la sociedad, no pueden quedar sólo en los círculos académicos. ¿Es una utopía que la transferencia, así como la divulgación científica, se tengan también en cuenta? ¿Qué la productividad se premie de verdad, en lugar del 'café para todos'?

-Haya mecanismos para que los resultados de la investigación alimenten la docencia. Una actividad docente diferente a la actual, que nos acerca mucho a la enseñanza secundaria, con el hándicap de estar menos orientada a la práctica profesional. ¿Es una utopía que digamos en voz alta lo que pensamos del sistema actual, llamado de Bolonia? ¿Qué se abra una reflexión profunda  sobre la experiencia acumulada en estos años, más allá del politizado debate sobre el 3+2 o el 4+1? España es diferente también en esto.

-Tengamos claro el perfil formativo, cambiante en el tiempo y dentro del cual cada vez ha de estar más inmerso de forma transversal el espíritu emprendedor, el concepto de universidad emprendedora. ¿Cómo si no vamos a dejar de alimentar la frustración del desempleo? ¿Es también esto imposible, o es pensar en el futuro de nuestros estudiantes? En lugar de alumbrar el futuro, vamos por detrás del presente.

-La movilidad entre docentes e investigadores se estimule, huyendo de las trasnochadas endogamias y sistemas cerrados que aún hoy dominan. ¿Es una utopía que el sistema sea mucho más abierto, flexible y con capacidad para atraer talento de fuera  (a la par que retener el propio)? Los mecanismos actuales son, en mi opinión, claramente insuficientes.

-Cada una de ellas (muy en especial las de tamaño pequeño-mediano) tengan sus nichos de especialización, su personalidad propia, a ser posible alineadas con las coordenadas de futuro del territorio en el que se asienta. ¿Es una utopía hacer entender que no se puede ser excelente en todo, y más con recursos cada vez más escasos? ¿No es más razonable concentrarlos  allí donde sean más necesarios para apoyar el desarrollo socio-económico, en lugar de dispersarlos cada vez más en una suerte (o infortunio) de huida hacia delante, de tener más y más, pero mediocre? El gran problema es que deshacer lo ya (mal) hecho es muy difícil.

-La sociedad en general, y la comunidad local sobre todo, confía en sus docentes e investigadores, y no la entiende como un mero apéndice, sin contar realmente (más allá de las declaraciones públicas) con ella, con nosotros. Más bien parece que somos un elemento perturbador, molesto, cuando tratamos de contribuir a su desarrollo con nuestra investigación científica. En la sociedad del siglo XXI los tomadores de decisiones, públicos y privados, deberían estar ávidos de contar con los agentes del conocimiento, y apoyarse en ellos. ¿Por qué esto es tan difícil, cuando no imposible? El modelo que hay que poner a funcionar de una vez es el de la triple hélice: administraciones públicas, empresas y agentes del conocimiento trabajando al unísono. Pero este matrimonio es cosa de tres.

-Finalmente, ¿por qué todo ha de ser política, o políticamente correcto, conforme a los cánones de una sociedad oficialista? ¿Por qué la universidad (quienes estamos dentro de ella) no cumple (cumplimos) hoy su (nuestro) papel crítico con los moldes que no funcionan, con mayores dosis de compromiso y menos de conformismo o comodidad? Otra utopía, ¿verdad?

Como le acabo de leer a un amigo, “El trabajo inútil conduce a la melancolía...”. Estoy melancólico, porque cada vez más a menudo siento que mi trabajo no es lo útil que podría ser, y entra en contradicción con mi espíritu de crecimiento personal/profesional y servicio a mi comunidad. La falta de medios tiene bastante que ver, aunque no he aludido a ello, porque es obvio pero no es lo único. Hay muchos más elementos en juego, no sólo el de inyectar fondos, aunque ya estemos cercanos a la indigencia.

Cuando las motivaciones no se pueden satisfacer en un sitio, aunque sea el de tu preferencia y al que tu corazón te lleva, habrá que buscar una salida, con la razón por delante. Pero ese es otro cantar, a la vez que una declaración de intenciones.
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Publicado en Huelva Información, 17-5-15, p. 32