Podemos ofrecer productos turísticos de éxito, siempre que sepamos -y estudiemos bien- que púbico queremos atraer y al que vamos a interpelar, adoptemos la excelencia como principio (no podemos permitirnos defraudar las expectativas de quienes nos visitan) y logremos una mayor unidad de acción, sin que ello signifique, bien al contrario, renunciar a las singularidades varias que deben seguir coexistiendo: la diversidad es parte del encanto.
La industria de los derivados del cerdo ibérico abierta, ya de forma organizada, al turismo. Pero también la industria vinícola (ahora fortalecida por el recientemente abierto al público Centro del Vino del Condado, que es un atractivo más al de cada bodega individualmente considerada, cada una con su personalidad), también las salinas, las conserveras de pescado, las empresas de salazones y ahumados, ganaderías bravas, explotaciones freseras,…
Me pregunto, ¿no habrá llegado el momento de organizar una oferta integral de turismo industrial, o turismo de visita a empresas, como han hecho en otras provincias? Esto es lo que ha sucedido en (por orden alfabético): A Coruña, Albacete, Alicante, Barcelona (y Cataluña en su conjunto), Cádiz, Murcia, Huesca, Segovia, Sevilla, Toledo (Castilla-La Mancha en general)… (véase http://www.uhu.es/GEIDETUR/turismo.htm). La denominación dada en Cádiz, donde directamente colaboramos en esta iniciativa, es especialmente apelativa: Industria Viva.
Aún tenemos en Huelva numerosas actividades industriales que podrían incorporarse a esa oferta: almazaras, queserías, empresas de anisados y otros licores, pastelerías…; y no sólo productos tradicionales, sean gastronómicos o artesanales que el turismo puede ayudar a preservar y poner en mayor valor, sino incluso industrias de las consideradas duras, dentro de sus limitaciones: la visita a una refinería de petróleo, por ejemplo, puede ser una experiencia impactante.
Si lo han hecho en otros territorios, nosotros también podemos: ya lo estamos haciendo de hecho; es sólo extender esa misma línea de trabajo. Véase no sólo como una vía para conseguir unos ingresos extra, sino como mecanismo para dar a conocer los productos y sus marcas para generar ventas ulteriores. Y para el turista o excursionista es una manera diferente de conocer el territorio que visita a través de las empresas en él instaladas y que conforman su actividad económica, su forma de vida, su cultura, sus costumbres, sus tradiciones. Además, es un factor desestacionalizador.
P.D.: Este artículo también podría haberse titulado “El observatorio que nunca existió (VI)”.
Publicado en HEconomía el 15/10/13
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Más sobre turismo industrial en el número de este mes de la revista Savia: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/SAVIA_24_TurismoIndustrial.pdf
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