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Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para la transferencia y divulgación del conocimiento, particularmente en materia de turismo. Como complemento:

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-Los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

-Y las múltiples colaboraciones en Hosteltur: https://www.hosteltur.com/comunidad/usuario/vargas

Además, en la siguiente URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica (mi legado): https://padlet.com/alfonsovargassanchez/cvm56nauhvrhsnua

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miércoles, 16 de febrero de 2022

ENTREVISTA PARA 'EL CASTOR'

Concretamente para el programa 'Altavoz-Turismo' de este canal de viajes mexicano, conducido por el periodista Edgar Morales y emitido el jueves y el domingo de la semana pasada. Se reproducen seguidamente las preguntas formuladas y mis respuestas.

1.- ¿Por qué en esta etapa inter-pandémica los destinos deben saber gestionar la carestía?

El precio es siempre una variable estratégica a tener presente, si bien en esta etapa debe considerarse con especial cuidado a tenor de sus peculiaridades. 

Por un lado, es un tiempo de recuperación de la confianza en los viajes y, aunque es cierto que existe una demanda embalsada muy importante que ha estado contenida durante la pandemia, el precio es una variable esencial para poder estimularla y recuperar los niveles previos al desastre sanitario que aún estamos sufriendo. 

Por otro lado, la crisis sanitaria ha llevado pareja una crisis económica global que ha hecho que la capacidad de gasto de muchos turistas potenciales se haya visto mermada, de ahí que la sensibilidad al precio sea mayor en amplios segmentos de la población. 

En suma, el deseo de viajar debe ponderarse en función de la disponibilidad económica para hacerlo. 

2.- ¿En qué consiste la gestión de la carestía y cuáles serían los puntos más importantes de esta estrategia?

Debe tenerse en cuenta que este factor de la carestía tendrá una incidencia diferente según el posicionamiento estratégico de cada destino turístico, es decir, del tipo de cliente al que sus empresas se orientan y del tipo de producto que ofrecen. Como consideración general, diría que el mercado se ha vuelto más dual, polarizado entre un turismo de lujo, donde el factor carestía es menos relevante, y un perfil “low-cost” en el que el precio es la variable más determinante en la decisión de compra. Como consecuencia, el segmento que se encuentra entre ambos se ha achicado.

Esta pandemia puede representar un antes y un después para muchos destinos. Las crisis siempre abren ventanas de oportunidad para repensar el modelo de desarrollo turístico y dar una mejor respuesta a desafíos de enorme calado como los de la sostenibilidad (ambiental y social) y la digitalización (es decir, la revolución tecnológica en marcha). Y para ello se necesita que el desbordamiento que se producirá a corto plazo con la eliminación de las restricciones a la movilidad y el fin de la pandemia no nos impida proyectar una visión a largo plazo para el destino, de la que la gestión de la carestía formará parte. La gran cuestión estratégica es si vamos a competir en precio y volumen, o si el destino va a buscar diferenciarse con una propuesta de valor única. O sea, si seguiremos básicamente igual que antes de la pandemia o nos esforzaremos por evolucionar y cambiar.

3.- ¿Qué plan sugiere para acercar e incluir a los residentes en el tema turístico?

El punto de partida es no olvidar que la implicación de las comunidades de acogida en la definición y ejecución de los planes de desarrollo turístico es esencial para avanzar hacia modelos socialmente sostenibles. A mi juicio, la pandemia ha hecho más evidente aún la necesidad de articular una gran alianza con la sociedad, en un sentido amplio, para impulsar la recuperación sobre bases más sólidas: además de ciudadanos y votantes, los residentes son parte indisociable de la experiencia turística, pueden ser los mejores embajadores del destino e incluso, como hemos visto durante este tiempo tan dramático, clientes de las empresas del sector. El foco no debe estar en el simple aumento del número de turistas y pernoctaciones, sino en mejorar la calidad de vida de quienes residen en el destino, generando turismofilia, no turismofobia. 

El plan, por tanto, giraría en torno a dos grandes ejes: una nueva métrica del éxito en la línea antes apuntada, más cualitativa que cuantitativa, y modelos de gobernanza que vayan más allá de los tradicionales partenariados entre Administraciones públicas y organizaciones empresariales (o modelo de las 3 Ps, es decir, lo que se conoce como public-private partnership) e incluyan en la toma de decisiones a las comunidades locales (o modelo de las 4 Ps, esto es, public-private-people partnership). El turismo no se hace para la gente que habita en un determinado lugar, sino con ellos. Esta sería la síntesis: no pueden correr la 'suerte' de ser como un eslabón perdido, que queda marginado o en un plano muy secundario.

4.- ¿Conoce algún caso de éxito donde se haya incluido de la mejor manera a los locales en el tema turístico?

Existen experiencias de “community-based tourism” muy interesantes en lugares donde las comunidades indígenas se han auto-organizado para compartir su cultura y modos de vida con los turistas. Son manifestaciones de la interacción entre ambas partes que nos acercan a la idea de un turismo más responsable.

Aparte de estos casos, me gustaría destacar que la metodología de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes que promueve la Secretaría de Estado de Turismo del Gobierno de España y SEGITTUR (la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas) incluye modelos de gobernanza participativos en los que las comunidades receptoras han de ser parte activa. A este respecto, cabe señalar los casos de Cozumel y Tequila, en México, como miembros de dicha Red.

5.- ¿Existe alguna alternativa para que la Academia trabaje de manera más estrecha con las organizaciones público-privadas?

Como en cualquier “matrimonio” es cosa de dos, pero por la parte que me toca, y pese a que haya podido haber avances, creo que desde la Academia es preciso repensar la orientación que se da a la labor investigadora que se realiza y también dar más importancia a la transferencia de los resultados de la investigación a las empresas, las Administraciones públicas y la sociedad en general. Las publicaciones científicas no llegan a los agentes públicos y privados del sector, y si lo hacen el lenguaje no es el adecuado. Considero que desde las universidades tenemos que hacer un esfuerzo mayor para aproximarnos a las necesidades de esos agentes y para hacer pedagogía con fórmulas que permitan una comunicación más efectiva. También en este caso, trabajar con ellos, no para ellos, es clave, a través de iniciativas colaborativas.



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Puede encontrarse una nota en la web de 'El Castor Viajes': https://elcastorviajes.com/academicos-del-turismo-les-urge-transformarse/

El video completo está disponible en mi canal de Youtube.

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(Post nº 402 en este blog)


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