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Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Antes, he aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HEconomia, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://dl.dropboxusercontent.com/u/48698330/AunNoConocesHuelva.pps

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martes, 20 de junio de 2017

HUELVA Y SUS INDICADORES URBANOS 2017

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado en el día de hoy una serie de indicadores para un total de 126 ciudades españolas. Seguidamente se extraen quizás los más reveladores para valorar la situación de la ciudad de Huelva.

-Renta neta media anual de los hogares (euros)
2011
2012
2013
2014
22.532,94
21.013,09
20.461,14
20.688,36

En el periodo para el que se ofrecen los datos, la renta media por hogar disminuyó un 8,2%. Tomando el dato más reciente, Huelva es la décima ciudad con menor nivel medio de renta por hogar, y la última capital de provincia. Esta cuantía es sólo un 28% de la que se alcanza en la ciudad española con nivel más alto.

-Tasa de desempleo (porcentaje)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
30,24
36,14
41,08
41,22
37,15
33,29
31,69

En el periodo 2010-2016, la tasa de paro aumentó 1,45 puntos porcentuales, si bien es cierto que viene cayendo en los últimos tres años. Con datos de 2016, Huelva es la 15ª ciudad con más tasa media de desempleo; de las catorce que la anteceden, todas son andaluzas menos dos. Su nivel de paro es cuatro veces superior al de la ciudad con menor tasa.

-Proporción de empleo en industria y servicios (porcentaje)
Año
2010
2011
2012
2013
2014
2015
Industria
8,38
7,31
7,47
8,16
6,01
6,12
Servicios
78,73
80,52
80,63
80,20
85,38
85,83

La resultante: una pérdida de peso de la industria de 2.26 puntos porcentuales y un aumento del de los servicios de 7.10, encaminándose hacia un “monocultivo” de empleo en los servicios por inanición de la industria.

-Población residente (personas)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
149.310
148.918
148.568
148.101
147.212
146.318
145.468

Durante el referido periodo la población residente en la ciudad disminuyó un 2,6%.

 -Edad mediana de la población (años)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
38,30
38,84
39,40
39,86
40,43
40,99
41,53

Nos encontramos ante una ciudad cuya población, además de decrecer, envejece, consecuencia, sobre todo, de una tasa bruta de natalidad claramente a la baja.

Adicionalmente, Huelva también aparece designada como “área urbana funcional” (AUF), entre un total de 70 en España: lo que podríamos considerar la ciudad en cuestión (Huelva en nuestro caso) y su área de influencia laboral (zona metropolitana, podríamos decir). Veamos la evolución de esos mismos indicadores.

-Población residente (personas)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
227.811
228.831
229.292
229.544
229.262
229.034
229.041

Un aumento total del 0.5% en los seis últimos años, o sea una población total prácticamente estancada en la AUF de la ciudad de Huelva. Se trata de la AUF 29ª de toda España por su volumen poblacional, justo por encima de la de Almería (30ª) y ligeramente por detrás de la de Cádiz (26ª), por poner dos ejemplos de ciudades andaluzas de tamaño similar.  

-Edad mediana de la población (años)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
37,57
38,05
38,61
39,05
39,60
40,12
40,65

También a este nivel es patente el envejecimiento progresivo de la población, por la razón expresada más arriba.

-Renta neta media anual de los hogares (euros)
2011
2012
2013
2014
23.230
21.795
21.329
21.555

Un descenso del 7,2% para dicho periodo, un punto inferior al sufrido por la capital. La AUF de Huelva es la quinta con menos renta meda por hogar de España (puesto 66 sobre 70) y la última de capital de provincia, con un nivel que se sitúa en el 61% de la que tiene una renta más alta.

-Tasa de desempleo (porcentaje)
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
29,26
34,59
38,93
38,80
35,21
31,44
29,78

Pese a la caída de los últimos años, aún no ha alcanzado en 2016 el nivel de 2010, ya per se muy alto, en el umbral del 30%.  Con el dato más reciente, la AUF de Huelva es la décima de España con mayor tasa de paro, con un nivel que triplica el de la AUF con menor tasa.

-Proporción de empleo en industria y servicios (Porcentaje)
Año
2010
2011
2012
2013
2014
2015
Industria
11,56
10,78
9,92
10,74
9,14
9,23
Servicios
71,19
72,93
74,21
75,08
77,82
78,02

La resultante: una pérdida de peso de la industria de 2.33 puntos porcentuales y un aumento del de los servicios de 6.83, con un patrón claro ya descrito más arriba.

CONCLUSIÓN GENERAL

Sin querer ser alarmista, el panorama que estos, y otros, indicadores dibujan es alarmante. Pero no es sorprendente: sólo basta pasear por una ciudad que no muestra indicios de progreso desde hace años, y no sólo por la dureza de la crisis económica que nos ha azotado, sino por la falta de un proyecto sólido de desarrollo económico de la ciudad y su zona de influencia (ahí tenemos los ejemplos del Parque Huelva Empresarial y el PCTH, en los que las administraciones públicas, por diferencias de color político, no han logrado alinear sus apoyos con el resultado que ni uno ni otro han llegado a casi nada) y de la falta de inversiones públicas en infraestructuras (de comunicaciones y otras).

El nivel de gasto en sus comercios, bares, restaurantes... sólo podrá levantarse por dos vías:

-El incremento del nivel de renta de sus residentes (y del número de residentes), con más empleo, menos precario y de mayor valor añadido, que suelen ser los industriales (en industrias limpias y del conocimiento). El turismo puede ser un complemento, pero sólo eso, dado el carácter estacional del empleo y sus bajos salarios.

-La capacidad de atraer gente de fuera con capacidad de gasto, ofreciéndoles oportunidades atractivas para ello. Por ejemplo, aunque no sólo, los flujos turísticos del litoral.

Con la clásica orientación doméstica y a corto plazo, a la captura de la voluntad de quienes (me) votarán en las próximas elecciones, con escasa o nula proyección y repercusión más allá de los confines locales, no cabe pensar que se vaya a incrementar globalmente el gasto en nuestros comercios, bares, restaurantes…por el efecto de acciones de dinamización o (pseudo)culturales que generan también sus molestias a los vecinos, sufridores a quienes no se les suele preguntar. La gente gasta lo que puede gastar, que es poco, y si gasta más en determinados días por mor de tales acciones, gastará menos en otros, y si gasta más en unos sitios (pongamos el Centro) gastará menos en otros; porque su presupuesto llega hasta donde llega, y cada vez con más incertidumbre por la creciente inestabilidad laboral. La cuestión no es desviar temporal o espacialmente el gasto, sino incrementar ese presupuesto y el número de personas que pueden gastar. No se trata de repartir la tarta, sino de agrandarla.

La única solución real es la de trabajar en serio para atajar, no los síntomas de forma transitoria y con eficacia más que dudosa del gasto público, sino las causas de esta grave enfermedad, que se ha hecho crónica y a la que parece como si nos hubiéramos acostumbrado o nos hubiéramos resignado a vivir con ella. Tampoco la solución está en buscar el enemigo exterior y echar balones fuera: sobre todo debemos mirarnos a nosotros mismos. Por ejemplo, por no mirar más lejos de mi propia "casa", podríamos preguntar a los candidatos a rector/a de la UHU, en el debate (último, creo) que empezará en unos minutos,  qué opinan de esto y del papel de la Universidad, pero siento que  sería molestar: me temo que esos asuntos van por otros derroteros. 

Y esto el mismo día en que los agricultores del Condado han reivindicado una vez más, y de forma multitudinaria en las calles, ¡Agua (y Tierra) YA! ¿Qué les decimos a quienes (en general) lanzan el mensaje de que hay que conformarse y aceptar la realidad tal y como es, como si no pudiera transformarse? Nuestros agricultores han dado su respuesta, que es también la mía. 

No por endulzarla con el onubensismo halagador y cómodo para el poder del buenas noticias only, el entretenimiento de las numerosas fiestas (tradicionales y de nuevo cuño) y el omnipresente fútbol que tan eficaz es para apelar a sentimientos y desviar atenciones, la realidad deja de ser la que las cifras revelan: manifiestamente mejorable. Algo habrá que hacer y cambiar, ¿no cree, estimado/a lector/a? ¿Aspiramos a un futuro mejor en lo material, o quizás creemos (o nos han hecho creer) que ya tenemos todo lo mejor del mundo y somos felices así?

viernes, 16 de junio de 2017

DESDE LA IRRELEVANCIA, EN UN POZO QUE PARECE SIN FONDO

Desde la irrelevancia de quien no está en la política universitaria (ni en la otra, de la que mimetiza sus vicios); y en el pozo (que parece) sin fondo de una burocracia profesional (en terminología del eminente Prof. Henry Mintzberg) que siempre seguirá reclamando más y más financiación para sí.

Desde la irrelevancia de quien no está en ningún bando y no cree en esa lógica tan simplista como extendida y perversa del “estás conmigo o estás contra mí”, que luego exige la tarea, no siempre posible, de coser las heridas de la división; y en el pozo (que parece) sin fondo de un sistema en virtud del cual lo único que cuenta en la práctica es ganar el voto de los varios sectores internos, sin intervención alguna de la sociedad, que es a la postre la que financia con sus impuestos y a la que nos debemos como servidores públicos.

Desde la irrelevancia de quien tampoco está en la lógica del “qué hay de lo mío”, aunque eso le haya traído como consecuencia que iniciativas propias no hayan ganado la voluntad de quienes han ostentado el poder, antes, ahora y asumo que también después (es decir, la referida irrelevancia interna); y en el pozo (que parece) sin fondo de una lógica del crecimiento de la que parece imposible abstraerse, sin reparar en los límites que la realidad de los recursos impone y de una sociedad que galopa a lomos de desarrollos tecnológicos, como la digitalización, que inexorablemente terminarán por ocasionar, y más pronto que tarde, un impacto severo en el funcionamiento de universidades como la nuestra, de corte tradicional (aunque cuestiones de este tipo vayan más allá de los periodos electorales de cuatro años y no suelan aparecer en las agendas correspondientes).

Desde la irrelevancia de quien no se empeña en arrastrar votos de nadie ni para nadie desde su posición, por modesta que sea, sino que cree que cada elector, independientemente de su categoría académica o administrativa, tiene que sentirse con plena libertad individual y convicción para decidir responsablemente el sentido de su voto; y en el pozo (que parece) sin fondo de estructuras que prometen seguir “engordando” para que el mensaje que llega al votante mayoritario sea el que éste quiere escuchar, que es el que cree más le beneficia en sus intereses.

Desde quien piensa que las promesas han de casar con los hechos de una trayectoria pasada de la que todos somos tributarios (para que además de sonar bien sean creíbles), y sin pasar por alto que en una provincia que, durante los últimos 25 años, ha avanzado tan poco en otro tipo de infraestructuras, su universidad, sin embargo, ha crecido de manera importantísima, casi inimaginable cuando comenzó la famosa reivindicación de tres (3) facultades para Huelva, considero que, sin dispersar aún más los recursos, la prioridad debiera ser consolidar y mejorar lo que tenemos, que no es poco, hasta cotas de excelencia irrefutables, lo cual significa, básicamente, apostar por la excelencia de las personas en un entorno de trabajo que les ayude a desarrollar al máximo su potencial.

Y todo ello en el marco de algo que debió estar claro desde su origen y que aún, al menos en parte, está por definir, y de manera explícita: el modelo de universidad al que aspiramos (titulaciones, centros/institutos de investigación, transferencia a la sociedad, el rol e inserción de la UHU en su comunidad local/provincial...), la visión que día a día nos empeñaremos en hacer realidad por tener la mirada puesta en lo que colectivamente hemos imaginado. Como dijo el cineasta George Lucas: "Nada se hace sin que antes se imagine". Ese sueño a alcanzar, generador de ilusiones y motivaciones renovadas, será el gran punto de referencia que necesitamos para orientar la toma de decisiones. Si no sabemos adónde queremos llegar no será posible asegurarnos que estamos en la senda correcta. Una universidad no se debería construir a impulsos espasmódicos, por muy bien intencionados que sean, sino de forma planificada, ordenada; no con la luz corta, sino con la luz larga. Naturalmente que tengo mis ideas acerca de ese modelo, y de porqué no se ha definido como debiera, pero no son esas las que interesan en este trance.

Desde la humildad, esta es mi última petición para los candidatos a rector/a de la UHU, como continuación de mi post anterior, previo a la primera vuelta de estas elecciones (*): básicamente que nos ayuden a entender por qué y para qué se hace lo que se hace, y que nos ayuden a arrimar el hombro sabiendo cuál es el proyecto en el que estamos embarcados y qué se espera de cada quien; proyecto que no podrá ser sólo el de los miembros de la comunidad universitaria, aunque ahora sólo sean estos quienes voten, sino el de toda la sociedad onubense. Que nos ayuden a sentirnos relevantes, aún sin estar en esa política, en un barco no sólo con fondo (siguiendo la analogía del pozo), sino con un rumbo claro.

Me temo muy mucho que esta petición no tendrá eco, igual que mis preguntas previas siguen sin respuesta: la irrelevancia, la política, la desilusión.

(*) Disponible en: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com.es/2017/04/mis-preguntas-para-los-candidatos.html

martes, 23 de mayo de 2017

ALGUNOS INDICADORES DEL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA: ABRIL 2017






Notas: 

1) La comparación mes a mes no es homologable, ni ahora en Abril ni en el caso del mes de Marzo pasado, debido al efecto Semana Santa, que en 2016 fue en Marzo y en 2017 en Abril. Para mejor apreciar la evolución interanual debe tomarse el cuatrimestre Enero-Abril, tanto del destino Huelva en sí (imagen 2) como en su comparación con otros (la provincia de Cádiz o Andalucía, en la tercera de las imágenes ofrecidas).

2) En el periodo Enero-Abril de 2017, aunque el crecimiento de viajeros y pernoctaciones en los hoteles de la provincia es inferior al del mismo periodo de 2016, sus tasas son aún elevadas y superiores a las de la provincia de Cádiz y, sobre todo, a las del conjunto de Andalucía. Con todo, debe tomarse en consideración que, según las previsiones de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, en el primer semestre de este año se prevé un ligero descenso de las pernoctaciones (-0,4% en el conjunto de la Comunidad Autónoma y -3,9% en la provincia de Huelva). Más detalles en: https://www.hosteltur.com/122054_hoteles-andaluces-cerraran-semestre-ligero-descenso-estancias.html?fromNewsletter=com&fromNewsletterDate=2017-05-15&internalFormatClick=diario-20170515

3) Preguntado en una entrevista radiofónica acerca de los principales retos del sector en la provincia, en un contexto de optimismo moderado y matizado por lo antedicho, la respuesta quedó focalizada en dos transiciones fundamentales:

-Del marketing del destino a la gestión del mismo. La promoción es necesaria pero no suficiente. Ésta genera expectativas, que luego han de ser satisfechas cuando no superadas, lo que requiere de una mayor coordinación entre el mosaico de agentes públicos y privados que conforman el destino, y de una planificación que defina el modelo turístico para la provincia, así como sus prioridades (en infraestructuras de transporte y comunicaciones, etc. etc.). En esta línea, no es posible gestionar sin un sistema de información que provea de datos (especialmente del mercado y del cliente) para la toma de decisiones, para lo cual la integración con los agentes del conocimiento es básica. La decisión política es la única palanca para poner esta transición en marcha.

-Del enfoque de oferta al de demanda. Un modelo que parte de los recursos del territorio y de productos con base en los mismos, para luego tratar de venderlos de la mejor manera posible, no es suficiente. Este enfoque ha de ser superado por una lógica de demanda, en la que la monitorización de los mercados turísticos, de las tendencias y cambios operantes en sus múltiples segmentos, de los clientes que nos visitan para conocerlos en profundidad, e incluso de quienes pudieran visitarnos pero no lo hacen para entender sus razones y motivaciones, nos arrojen luz acerca de los productos a colocar en el mercado, a quién dirigirlos y cómo hacerlo. En este vector de cambio el papel de los emprendedores es crucial, como fuente de oportunidades.

4) La pregunta anterior se complementa con una reflexión acerca del futuro del turismo en general, que será diferente a como lo hemos conocido hasta ahora. En este nuevo dibujo, las comunidades locales tendrán un papel definitivo. No se trata de aplicar modelos de desarrollo para las comunidades receptoras de los flujos turísticos, sino con las mismas. Un ejemplo lo tenemos en el turismo en las comarcas mineras. Ese nuevo turismo ha de articularse con las gentes del lugar, particularmente con los mineros, que no pueden estar ni sentirse al margen. Esa interacción con la gente del lugar confiere vida, autenticidad a la experiencia turística. Este es un cambio importante que aún está por hacer.

Nota final: La cantidad no trae necesariamente consigo la rentabilidad (ni económica ni social). Esta dependerá del tipo de cliente/turista que se pretenda atraer y de lo que se le ofrezca. El destino no es tan importante como lo que se puede hacer en el mismo, siendo una de sus derivadas que el hotel ha dejado de ser el centro del universo turístico.

martes, 25 de abril de 2017

MIS PREGUNTAS PARA LOS CANDIDATOS A RECTOR DE LA UHU

Ya sabemos oficialmente que son, otra vez, tres -hoy ha sido comunicada en el sitio web de la universidad la proclamación (provisional) de los mismos-.

Pues bien, partiendo del asumido papel de outsider de alguien que (pese a ser potencialmente elegible desde 2001) se auto-sitúa, al dictado de su experiencia, al margen  de un “juego” en el que no cree por su endogamia y falta de orientación a las necesidades sociales (los candidatos han de ganar el apoyo de los votantes, y estos son, única y exclusivamente, los miembros de la comunidad universitaria, cada uno con sus intereses particulares); partiendo de la convicción personal de que, como resultado de lo antedicho, los problemas más de fondo no son subsanables, ni siquiera abordables, mientras el sistema de gobernanza no se cambie desde el Boletín Oficial del Estado; pese a ello, la gestión del día a día, la asignación y administración de los recursos disponibles, el ambiente de trabajo y la prestación de los servicios se ve afectada por quienes gobiernan la institución, de ahí que sea relevante conocer mejor lo que piensan. Detrás de toda manera de hacer hay una manera de pensar, unos valores. Y éste es el punto que más me interesa en este momento, pues los genuinos valores universitarios parecen estar, en general, en progresiva dilución.

Meritocracia y autonomía son pilares esenciales de la institución universitaria y, por ello, deben impregnar todo su accionar. Por ejemplo, y ahí van algunas preguntas, quizás distintas a las de la mayoría:

-¿Piensan los candidatos que debe haber mecanismos que garanticen que los mejores curricularmente hablando (esta es la meritocracia) participan e incluso están al frente de aquellos programas formativos que se ofrecen a la sociedad, como sus másteres? ¿Puede permitirse que el mérito acreditado sea suplantado por las filias y las fobias?

-¿Piensan los candidatos que debe haber mecanismos que garanticen que los mejores curricularmente hablando (esta es la meritocracia) participan e incluso están al frente de los centros de investigación? ¿Debe ser éste el criterio para determinar quiénes han de dirigirlos, la votación entre sus miembros, u otro eventualmente? Téngase en cuenta que un centro de este tipo está para hacer ciencia, no es un órgano político ni de representación.

-Si reciben el encargo de alguna empresa o administración pública para realizar un estudio/informe/dictamen, ¿cómo seleccionarán a las personas que recibirán la encomienda? ¿Qué criterios utilizarán?

-¿Creen que sería sano un compromiso firme por respetar las áreas de especialización de cada quien, contando en cada caso con quienes tengan una trayectoria que les avale? ¿No es esto lo racional desde el punto de vista de la aplicación de los recursos humanos en aras de un desempeño óptimo de la organización, o volvemos a las filias y las fobias?

-Cuando una unidad de esta universidad está financiada por un tercero -por ejemplo las (mal)llamadas cátedras externas-, ¿ésta debe atender a las preferencias o vetos de quien financia, o debe mantener su criterio respecto a la dirección de la misma si la persona que entiende más adecuada en función de sus méritos no es, en una determinada coyuntura, del agrado de la parte financiadora? La cuestión no es tan baladí como pudiera parecer al apelarse a un acuerdo entre las partes, pues en el fondo es la libertad de cátedra (lo que es lo mismo que decir la libertad de pensamiento y palabra fruto del estudio y la investigación) lo que puede estar en causa.

Aunque habría bastantes más, las respuestas a preguntas como éstas marcan la pauta, para mí, de los valores que impregnarán la acción de gobierno, y esto es importante, pues las organizaciones se cohesionan a través de valores compartidos que se fortalecen al ponerlos en práctica. No obstante, las expectativas de que sean respondidas son escasas: en este sistema quien no está en la pomada política es, sencillamente, irrelevante a estos efectos (y servidor, voluntariamente, no lo está).

Un ruego para acabar: no me gustaría asistir a una campaña al estilo político al uso, que no es precisamente edificante: la universidad es un ámbito distinto que debería responder a prácticas consonantes con la altura intelectual que a unos catedráticos aspirantes a Rector se les supone. La institución (que es lo que verdaderamente importa) debe salir fortalecida, no mal parada.