Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para la transferencia y divulgación del conocimiento, particularmente en materia de turismo. Como complemento:

-He aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HECONOMIA, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://www.dropbox.com/s/oblyls2fi3tov7g/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf?dl=0

-Los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

-Y las múltiples colaboraciones en Hosteltur: https://www.hosteltur.com/comunidad/usuario/vargas

Además, en la siguiente URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica (mi legado): https://padlet.com/alfonsovargassanchez/cvm56nauhvrhsnua

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

Mostrando entradas con la etiqueta worldtourismday. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta worldtourismday. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de septiembre de 2023

CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DEL TURISMO 2023: SITUACIÓN ACTUAL Y RETOS DEL SECTOR EN ESPAÑA

Conviene recordar que, desde 1980, cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha elegida por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en recuerdo de la aprobación de los Estatutos de la OMT el 27 de septiembre de 1970. Fue instituida con la finalidad de ayudar a concienciar a la comunidad internacional acerca de la importancia del turismo, tanto como para haber merecido la creación de una Agencia especializada por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), radicada en Madrid.

Para este año 2023 el lema elegido ha sido “Turismo e Inversiones Verdes”, con referencia expresa a las personas, el planeta y la prosperidad, en cuyo contexto se realizan seguidamente algunas reflexiones sobre la situación actual y los retos del turismo español.

A modo de curiosidad, preguntada al respecto la Inteligencia Artificial de ChatGPT, su respuesta señala seis elementos “importantes”: dependencia estacional, diversificación geográfica, competencia global, sostenibilidad, tecnología y transformación digital, así como las crisis y eventos imprevistos.

En relación a este último, no cabe duda que la crisis sin precedentes provocada por el virus SARS-CoV-2 ha dejado profundas cicatrices en el sector, con heridas que aún deben sanar: endeudamiento, venta de activos, empresas “zombis”, dificultad para encontrar trabajadores…

Precisamente, tomando la crisis inédita de la pandemia de la covid-19 como un punto de inflexión ante esos desafíos, que ya se venían manifestando claramente, la literatura científica sitúa al sector en una suerte de encrucijada entre la vuelta al modelo pre-pandemia, soportado en el volumen / crecimiento, y la transformación de ese modelo para evitar volver a sufrir fenómenos no deseables como, entre otros, el sobreturismo y la turismofobia.

En este sentido, diversos estudios, como el de Gössling & Schweiggart (2022), revelan que hay pruebas muy limitadas de que la referida crisis haya cambiado o vaya a cambiar el turismo más allá de la microescala, es decir, de acciones concretas que determinadas empresas implementen para, por ejemplo, reducir significativamente su huella ambiental. En suma, se puede argumentar, según los citados autores, que en el turismo hay un discurso de recuperación hacia adelante (es decir, hacia un cambio de modelo) y una realidad de recuperación hacia atrás (de regreso al “business as usual”). No tenemos más que observar las declaraciones reiteradas, sobre todo de los responsables públicos, que siguen incidiendo en el aumento del número de viajeros, de pernoctaciones y los nuevos récords cuantitativos alcanzados por encima de los niveles pre-pandemia; todo lo demás queda, en el mejor de los casos, en un segundo plano, si no a nivel cosmético. Así, paradójicamente, las manifestaciones de turismofobia han crecido como una mancha de aceite. Nada volverá a ser como antes, decíamos muchos, entre quienes me incluyo. Aunque quizás aún no tengamos suficiente perspectiva temporal, cabe preguntarse hasta qué punto esto ha sido así.

Si tenemos en cuenta factores externos como la demanda y las presiones del entorno institucional para impulsar ese cambio de modelo del que tanto y durante tanto tiempo se viene hablando, y el comportamiento de las empresas (su cultura organizacional, proactiva o reactiva) como factor interno clave, la resultante es un avance asimétrico y más lento de lo previsto y deseable, en el que se mantiene el modelo pre-pandemia con algunas modificaciones (Vargas-Sánchez, 2022).

Sea como fuere, en cualquier escenario que podamos esbozar, las estrategias de empresas y destinos pasará por lo que podríamos llamar la regla de las 3Ss: Seguridad (sanitaria, agudizada por el trauma de la pandemia antedicha, pero no sólo, debiendo incluir otros aspectos, como la ciberseguridad); Sostenibilidad (consecuencia del cambio climático y la apuesta por la economía circular); y el turismo Smart o inteligente (vinculado a la revolución tecnológica a la que estamos asistiendo, con su enorme capacidad de generar datos para informar la toma de decisiones, personalizándolas y adecuándolas a las circunstancias de cada momento). Todo ello para avanzar hacia organizaciones más centradas en el cliente/turista, más digitales y automatizadas, más ágiles y flexibles, así como más sostenibles (económica, ambiental y socialmente, siendo esta última la dimensión, en general, más débil hasta ahora).

Autores como López Palomeque et al. (2022) identifican una serie de factores cuyo análisis (junto con otros que podrían agregarse) ayudaría a determinar hasta qué punto el futuro deseado para el sector podría acercarse al futuro posible; dicho con otras palabras, hasta qué punto el futuro posible alcanzaría el perfil deseado por los co-responsables del turismo español (sea a nivel local, provincial…). En este contexto, nos detendremos en uno que, a entender de quien escribe, podría considerarse como el mayor de los retos, por situarse en la raíz de la situación presente y por su papel determinante en el futuro de los destinos: la gobernanza turística, a la que, llama la atención, no se le está prestando la atención que realmente merece por su trascendencia, pues las decisiones (estratégicas y operativas) vienen determinadas por sus mecanismos y protagonistas.

La observación de la realidad turística nos lleva inexorablemente a identificar problemas como, entre otros, la masificación, el sobreturismo, la gentrificación, la turismofobia... Problemas que ya existían antes de la pandemia, pero que el efecto “champán” de la recuperación ha exacerbado. Los problemas complejos, como estos, no tienen soluciones simples. Por ejemplo, el problema del turismo desbordado está siendo afrontado en el mundo con medidas de diverso tipo, generalmente controvertidas en su origen y en sus consecuencias o resultados: la aplicación de herramientas fiscales (como las tasas turísticas o ecotasas); el establecimiento de aforos máximos en determinados espacios (o incluso su clausura temporal); el empleo de la variable precio para modular la demanda en determinados atractivos turísticos; el uso de herramientas tecnológicas que ayudan a reconducir los flujos turísticos, tratando de dispersar las masas hacia otros atractivos no masificados (asumiendo que los afectados en el destino, y los propios turistas, lo desean); la sanción de determinadas conductas consideradas incívicas; la limitación de las opciones de alojamiento o de su crecimiento.

Dentro de esa complejidad se encuentra el concepto de capacidad de carga, que desde un punto de vista social se alcanza cuando el nivel de tolerancia de la comunidad local se ve sobrepasado. Y cuando eso ocurre, la reacción hostil conocida como turismofobia empieza a manifestarse, o sea, cuando quienes allí residen de manera permanente empiezan a sentir que la fricción con los turistas perturba y perjudica en exceso sus vidas, y eso sin “comerlo ni beberlo”, pues no han tenido influencia alguna en las decisiones que han llevado a alcanzar ese punto de desequilibrio. Aquí es, en consecuencia, donde entra en juego la gobernanza del destino, entendido como una comunidad con residentes permanentes y turistas (residentes temporales). En este sentido es importante tener en cuenta la imposibilidad de “mezclar agua y aceite”, que parece estar olvidándose cuando se permite la yuxtaposición del uso turístico dentro de un espacio de uso residencial, con el fenómeno, también muy controvertido por las tensiones que suele generar y multiplicado hasta el extremo por la economía (no siempre transparente) de las plataformas y la insuficiente regulación e inspección, de las viviendas con fines turísticos (es decir, alquileres de corta/muy corta duración).

Por ello, el futuro del sector turismo pasa por lo que no se está queriendo ver o hacer: la configuración de una estructura de gobernanza (o más bien de co-gobernanza) apoyada en una alianza con la sociedad lo más amplia y, consiguientemente, fuerte posible, que sea reflejo de valores como la solidaridad con las comunidades de acogida y la centralidad de las personas que forman parte de la misma, no sólo del turista/cliente. Sin olvidar la necesidad de reforzar su capacidad de gestión (y reacción) con planes de contingencia anticrisis que anticipen riesgos (como los relacionados con la seguridad, entre otros), de desarrollo de tecnología y conocimiento, de diversificación para ser más resilientes… ¿Hemos aprendido algo de la recientísima debacle pandémica, o ya la hemos olvidado como si simplemente hubiera sido una pesadilla de la que hemos despertado, o un paréntesis que ya se cerró?

Volviendo a la necesidad, más acusada que nunca, de tejer una alianza, o trama de complicidades, con los diversos grupos de interés, la co-gobernanza ha sido entendida hasta ahora como la colaboración público-privada, esto es, entre las Administraciones públicas (entre ellas mismas también) y las organizaciones empresariales. No obstante, con ser ésta importante, se manifiesta como insuficiente en este momento de transición que vive el sector, en el que esa coordinación/cooperación debe extenderse al resto de grupos de interés, singularmente a la ciudadanía que reside en las comunidades de acogida. En esta línea, siguen algunas recomendaciones:

*Co-gobernanza sí, pero no como hasta ahora. Se debe evolucionar desde un modelo bipolar a otro multipolar, ya que no son sólo dos las partes concernidas por el turismo y su modelo de desarrollo.

*Tejer un gran pacto por el turismo, una gran alianza con la ciudadanía propia de sociedades democráticas maduras. El sector turismo, que tanto influye en nuestras vidas, no puede ser configurado sólo por políticos y empresarios para y sin la gente, sino con ella.

*La clave no está sólo en qué se decide, sino en quiénes lo deciden y cómo. Le invito, estimado/a lector/a, a que observe cómo funciona esto en su pueblo, ciudad, provincia...).

*Superar la miopía cortoplacista, electoral en la clase política y especuladora en las élites empresariales, e instaurar una nueva métrica del éxito que sustituya a la actual, meramente cuantitativa.

*Asumir que una sociedad volcada hacia el turismo tiene que ser una sociedad educada para el turismo y comprometida con su desarrollo y co-creación.

En suma, para no pegarnos un tiro en el pie, dada la trascendencia que tiene el turismo en la economía del país (es el sector que principalmente nos está sacando del agujero en que nos sumió la covid-19), asimilemos que las reacciones adversas que en cada vez más casos observamos no es contra el turismo en general, sino contra determinados modelos (tipos) de desarrollo turístico, producto de una determinada gobernanza en la que es crítico observar quiénes toman las decisiones y cómo. Esto es lo que hay que empezar a cambiar, pero hacen falta convicción y liderazgo en sus responsables para aplicar este cambio, que es central para comprender el rumbo que esta industria tomará en esa encrucijada a la que se aludía al principio.

Como dijo D. Miguel de Unamuno: “Deberíamos tratar de ser los padres de nuestro futuro en lugar de los descendientes de nuestro pasado”.

 



(Post n° 450 de este blog)


martes, 21 de septiembre de 2021

CON MOTIVO DEL DÍA MUNDIAL DEL TURISMO 2021: CONVERSACIONES SOBRE ECONOMÍA CIRCULAR

Conviene recordar que, desde 1980, cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha elegida por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en recuerdo de la aprobación de los Estatutos de la OMT el 27 de septiembre de 1970. Fue instituida con la finalidad de ayudar a concienciar a la comunidad internacional acerca de la importancia del turismo, tanto como para haber merecido la creación de una Agencia especializada por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), radicada (esperemos que siga estándolo) en Madrid.

Junto a 2020, 2021 es el año de la pandemia de la COVID-19, global, sí, pero teniendo en cuenta que, a la hora de valorar sus impactos económicos y sociales, la geografía importa. Aquellas partes del mundo menos desarrolladas y, por tanto, con menor capacidad de respuesta para proteger a sus gentes y a su tejido productivo, han sido las azotadas con más fuerza, y por ello es justo hacer una llamada a la solidaridad y en favor de un “turismo para un crecimiento inclusivo”, como reza el lema de este año.

Una de las consecuencias de la pandemia que aún padecemos ha sido la aceleración de determinadas tendencias que ya venían transformando el turismo, como la relacionada con la sostenibilidad ambiental al calor de los esfuerzos por la mitigación de los efectos del cambio climático y de la presión sobre el medio natural que ocasiona el sobreturismo. La pandemia ha hecho que la causa de la eco-sostenibilidad haya ganado un nuevo impulso y propiciado un entorno institucional en el que la aplicación de los principios de la economía circular, también a una industria de servicios como la turística, se ha convertido en una pieza clave en una estrategia que desde la Unión Europea se transpone a sus Estados miembros y se desarrolla a nivel regional y de destinos.

Para no quedarnos atrás, es fundamental entender en qué consiste la economía circular aplicada al turismo y qué podemos hacer para avanzar en su aplicación. Con esta finalidad, en lo que sigue, a remedo del estilo Socrático, se presenta un diálogo imaginario, con preguntas y respuestas, entre una alumna (A) y su profesor (P). Sus nombres son Amanda y Pedro, respectivamente.

(A) Profesor, a lo largo de mis estudios en turismo he oído hablar mucho de sostenibilidad, especialmente ambiental. También durante mis prácticas en un hotel he comprobado que no se trata sólo de teoría. Sabemos que el turismo (particularmente el masivo) puede tener un impacto muy perjudicial sobre el medio natural y que hemos de minimizarlo en la mayor medida posible, pero no estoy segura si he entendido bien el concepto de la economía circular, con el que sólo recientemente he empezado a familiarizarme. Tiene que ver con el reciclaje de los residuos y evitar arrojarlos en vertederos, ¿verdad?

(P) Como has podido comprobar, el turismo, pese a ser una industria sin chimeneas, no es una actividad neutra desde el punto de vista ambiental: la masificación y los comportamientos irresponsables pueden dañar el medio natural (particularmente aquellos más frágiles), consume recursos de todo tipo (algunos cada vez más escasos en muchas zonas, como el agua), provoca emisiones de CO2 (sobre todo en el transporte de los turistas hasta y desde sus destinos; un estudio de la Universidad de Sydney atribuye al turismo el 10% del total), genera gran cantidad de residuos (como los alimentarios, que se estima pueden representar más de la mitad de los desechos del sector hostelero), etc. Y aquí enlazo específicamente con tu pregunta: el reciclaje de los residuos es una respuesta reactiva. A lo que deberíamos aspirar es a no generar residuos: en eso consiste en realidad la economía circular. Reciclar es la alternativa secundaria para abordar el problema de los residuos: la primaria es no generarlos.

(A) Ya veo, estaba confundiendo una parte con el todo: el reciclaje forma parte de la economía circular, pero ésta es mucho más que reciclar. ¿Qué más podemos hacer para evitar la generación de residuos?

(P) Fíjate, Amanda, que al reciclar lo que estamos haciendo es dar una nueva vida (diferente) a algo que desechábamos porque creíamos inservible. Esta es una idea muy importante, la de mantener en la economía los productos/materiales/recursos durante el mayor tiempo posible. Así, además de evitar el problema ambiental derivado de su vertido, reducimos la presión sobre las materias primas que obtenemos de la naturaleza y minimizamos la generación de residuos. Esa misma idea es la que subyace cuando reparamos, restauramos, recuperamos, reutilizamos, remanufacturamos algo: le damos una nueva vida y lo mantenemos en el ciclo económico. Reviven…para lo cual la generación de nuevo conocimiento, es decir, la I+D+i, es clave. Si tienes curiosidad, entre en el sitio “goCircular Radar”, que agrupa a todas las startups españolas del sector de la economía circular: https://radar.thecircularlab.com/conoce-startups/

(A) Me queda claro que entre las industrias del futuro se encuentra la de las soluciones para la economía circular. Ahora bien, ¿es casualidad que todo empiece por R?

(P) Será por aquello de revivir…Los principios de la economía circular se han simbolizado en una serie de Rs. Primero fueron tres: reducir, reutilizar y reciclar. Luego se fueron añadiendo algunas más, como las que hemos mencionado y otras como el rediseño, es decir, la acción de repensar el diseño de los productos para que estos alarguen su vida útil y sean más fácilmente reciclables. Pero más allá de las Rs, que ayudan a retener ideas importantes para ser más sostenibles, la transición hacia una economía circular exige nuevos patrones de producción y consumo, cambios en los modelos de negocio de las empresas…es más complejo.

(A) Producción y consumo responsables, como dice el ODS número 12, ¿cierto?

(P) Bien visto. Ese es, precisamente, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas donde más claramente se puede observar la contribución de la economía circular. Es importante saber de dónde venimos, adónde vamos y porqué es necesario hacerlo, aunque implique algunos sacrificios. Venimos de una economía lineal que, soportada en la secuencia extraer-producir-consumir-tirar, se ha revelado como insostenible: hacíamos como si los recursos del planeta fueran infinitos, como si las emisiones de CO2 no tuvieran impacto en el clima…. Y ahora nos encontramos en los inicios de una transición hacia un modelo de economía circular como vía hacia la sostenibilidad. En la naturaleza, Amanda, el concepto de residuo no existe: lo que es un desecho para unos es un recurso que aprovechan otros. Esa es la circularidad que pretendemos trasladar a la economía en general y al sector turístico en particular. Es un cambio tan necesario como profundo, que llevará tiempo y en el que habrá que revertir inercias e intereses muy fuertes, así como remover obstáculos pesados. No todo será color de rosa, pero es el camino. Un camino que no somos los primeros en intentar recorrer: China lo inició antes.

(A) En este sentido que usted apunta, durante el tiempo de mis prácticas en un hotel de playa me di cuenta de lo importante que es concienciar al turista en estos temas ligados a la eco-sostenibilidad. El hotel hizo esfuerzos y tenía planes para reducir el consumo de agua, energía, plásticos…para generar menos residuos alimentarios y otros, para reutilizar todo lo posible, etc. Las inversiones y operaciones de las empresas son importantes, pero si los clientes no colaboran, por ejemplo, en la separación de residuos, no malgastando agua y electricidad, no arrojando basuras en la playa o donde sea, es imposible. 

(P) Desde luego. Podríamos añadir hasta otra R: la de Re-educación. Este es un proceso que requiere, también, de la re-educación de la ciudadanía en su conjunto, porque con más o menos frecuencia, casi todos ejercemos como turistas en determinados momentos. Los gestores de empresas y destinos turísticos tienen que ayudar en esa tarea de información y sensibilización que bien señalas, que ha de incluir a clientes, empleados, proveedores y también a los residentes en el destino. El camino de la sostenibilidad se ha de recorrer conjuntamente, con la implicación de todas las partes con un papel que jugar, que han de estar alineadas y sumar, con especial referencia a las Administraciones públicas por su importancia en ésta y otras facetas.

(A) Como me gusta la literatura, sus palabras me han recordado, Profesor Pedro, un poema de Antonio Machado, ese en el que decía: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

(P) Pues sí, cada destino y cada empresa tiene que hacer su camino, trazar su plan, conforme a sus especificidades. Cada uno/a tendrá un punto de partida propio, con recursos y prioridades diferentes. Una gran cadena hotelera y un pequeño hotel independiente son realidades muy distintas, con posibilidades muy desiguales, como la pléyade de microempresas de servicios turísticos que también forman parte de una industria caracterizada por la diversidad de los actores que la integran. Precisamente por ello, sigue siendo necesario hacer pedagogía entre los empresarios y profesionales del sector. Lo del turismo circular, o la circularidad en el turismo, es algo muy reciente y es normal que aún no se entienda del todo bien o se haya llegado a percibir su alcance en sus justos términos.

(A) En este orden de cosas me surge una duda, Profesor. En el hotel en el que estuve invirtieron en dotar a todos los inodoros con cisternas de doble descarga, con idea de reducir el consumo de agua y recuperar la inversión con el ahorro en la factura correspondiente. ¿Es ésta una acción de economía circular?

(P) No. Reducir el consumo de agua o de energía es plausible desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental (y de la eficiencia y competitividad empresarial), pero no es per se una acción de economía circular, salvo que ese ahorro de agua provenga de la recirculación del agua de lluvia o de aguas grises (para limpieza de suelos, riego o baños), o que el ahorro de energía sea consecuencia del aprovechamiento de emisiones (como el vapor) o el reciclaje de residuos. Sustituir fuentes de energía fósiles por renovables (solar, eólica) es una acción loable para reducir la huella de carbono, pero no es una iniciativa circular. Eliminar el uso de botellas de plástico y de plásticos de un solo uso no biodegradables o reciclables es otra iniciativa verde, pero tampoco encaja, stricto sensu, en el concepto de economía circular. 

(A) Me parece que a veces confundimos el fin (la sostenibilidad) con el medio para alcanzar ese fin (la economía circular en este caso). 

(P) Una buena observación, Amanda. Recuerda que el concepto de economía circular implica que los recursos pueden obtenerse dentro de la economía, reduciendo el impacto ambiental al aumentar la reutilización y el reciclaje. Y para ello es fundamental que las empresas colaboren entre sí, no sólo dentro del propio sector turístico, sino con otros sectores con los que se interrelaciona, que son muchos: la agricultura, la industria de la alimentación y bebidas, la construcción, el sector textil, etc. Te empezará a sonar otro concepto: la simbiosis industrial.

(A) Entonces, si me plantearan elaborar un plan de acción para impulsar la circularidad en el turismo, ¿qué enfoque tendría que darle?

(P) Te diría que pienses en posibles acciones a tres niveles: a nivel de empresa o establecimiento turístico; a nivel de destino, es decir, en colaboración con otras empresas del sector; y en colaboración con empresas de otros sectores. Y siempre teniendo presente la importancia de medir: medir para gestionar y mejorar. Medir nuestros consumos, la cantidad y tipo de residuos, nuestra huella de carbono…

(A) ¿Podría ponerme algunos ejemplos?

(P) Por supuesto, pero esto alargaría mucho nuestra conversación de hoy. Si te parece te recomiendo algunas lecturas, para que te documentes primero, y nos emplazamos para continuar nuestra conversación otro día. ¿Te parece bien?

(A) Estoy deseando saber más, Profesor Pedro. Me he dado cuenta que éste es un tema de gran actualidad e importancia; de hecho, es una prioridad tanto a nivel de la Unión Europea como de España.

(P) Así es. Por eso, te sugiero que leas los documentos “España Circular 2030. Estrategia Española de Economía Circular” y “I Plan de Acción de Economía Circular 2021-2023”. Ambos los puedes descargar del siguiente enlace: https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/economia-circular/estrategia/

Verás que el turismo es uno de los sectores prioritarios.

A nivel de ejemplos, te interesará leer el “Informe sobre Economía Circular aplicada al turismo”, editado por SEGITTUR en 2019. Está disponible en: https://www.segittur.es/wp-content/uploads/2019/09/Informe-sobre-economi%CC%81a-circular-aplicada-al-turismo-ok.pdf

Y para que no dejes de practicar tu inglés te dejo las referencias de un par de artículos, que encontrarás en la biblioteca electrónica de la universidad. Si tuvieras alguna dificultad para localizarlos házmelo saber: su autor, el Prof. Vargas-Sánchez, es un buen amigo.

“The new face of the tourism industry under a circular economy”. Journal of Tourism Futures, Vol. 7, 2, 2021, pp. 203-208.

“The unavoidable disruption of the circular economy in tourism”. Worldwide Hospitality and Tourism Themes Journal, Vol. 10, 6, 2018, pp. 652-661.

(A) Muchas gracias. Me pongo a ello y le vuelvo a contactar para comentar mis progresos.

(P) Hasta pronto entonces. Espero reencontrarte con un interés renovado por ampliar tus conocimientos en esta materia. Estás haciendo lo correcto: formarse al respecto significa prepararse para un futuro que ya empezamos a tocar con la punta de los dedos. Como vía hacia la eco-sostenibilidad, la circularidad es considerada uno de los cambios globales que marcarán los procesos económicos, también en el turismo. Por ello, me permito dejarte una nota final para no salirnos del marco que el Día Mundial del Turismo 2021 quiere enfatizar: la economía circular debe ser regenerativa en lo ambiental e inclusiva en lo social (además de remuneradora en lo económico). Este doble propósito, medioambiental y social, está en las estrategias de las empresas pioneras para encarar el nuevo escenario post-pandemia. 

---

También en Hosteltur: https://www.hosteltur.com/comunidad/004823_con-motivo-del-dia-mundial-del-turismo-2021-conversaciones-sobre-economia-circular.html

---

Algunos otros posts sobre economía circular en este blog:

UN AÑO PARA IMPULSAR LA ECONOMÍA CIRCULAR EN EL TURISMO

EL SECTOR DEL TURISMO EN UNA ECONOMÍA CIRCULAR

+

EL FUTURO DEL TURISMO SERÁ CIRCULAR O NO SERÁ

(Post nº 386 en este blog)