Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para divulgar y compartir inquietudes e ideas, sobre todo en materia de turismo. Como complemento:

-He aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HECONOMIA, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://www.dropbox.com/s/oblyls2fi3tov7g/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf?dl=0

-Y los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

Además, en las siguientes URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica: http://www.uhu.es/alfonso_vargas/ - http://alfonsovargassanchez.wix.com/geidetur

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

jueves, 28 de mayo de 2020

ESTE VERANO NO SERÁ POST, SINO CON

El lenguaje no es neutro, y a veces nos conduce al engaño. Cara a la inminente temporada de verano (y lo que siga), es importante recordar (porque la memoria suele ser muy corta) que la expresión turismo post-coronavirus no es correcta: será un turismo con coronavirus; aún no estamos en la fase post covid-19, sino con covid-19. Seguiremos conviviendo con el virus, en todos los aspectos: ésta es una certidumbre dentro de tanta incertidumbre.

Si en mi último artículo (*) desgrané algunas ideas acerca de lo que yo haría en este tiempo, ahora trataré de explicar qué es lo que NO haría.

1.-Lo primero sería obviar de dónde venimos. No se trata de ser aguafiestas, sino realistas.  El peaje en vidas humanas ha sido de decenas de miles de fallecidos, el grado de inmunización de la población española todavía es muy bajo (en torno al 5% solamente), no contamos aún con una vacuna ni con medicamentos específicos para tratar la enfermedad…No lo expreso desde ningún púlpito de especialista en nada que tenga que ver con la salud pública, sino, simple y llanamente, desde el sentido común y la prudencia, porque una vuelta atrás sería aún más terrible. Aunque no nos agrade, debemos hacer el ejercicio de imaginar las consecuencias reputacionales que tendría un rebrote en algún establecimiento/destino turístico en plena actividad estival. Es evidente que, aunque estemos mejor preparados por lo sufrido y aprendido en los últimos meses (cabe esperar que a partir de ahora haya planes de contingencia a punto), el riesgo cero no existe, a la vez que la hiper-sensibilidad ante las consecuencias de la pandemia aún es patente. Aunque la vida (social y económica) que el turismo nos aporta tiene que reactivarse, no se puede bajar la guardia ni relajarse ante la amenaza que, aunque mitigada, sigue representando el virus. Por tanto, atención a los límites.

2.-Confiar en la mera responsabilidad individual para garantizar un cierto distanciamiento social y, en general, el cumplimiento de las medidas de protección (de uno mismo y, sobre todo, de los demás) en, por ejemplo, las playas durante un fin de semana de canícula. Sería, cuando menos, una ingenuidad esperar tal grado de disciplina. No es nada fácil controlar esto, evidentemente, pero hay que hacer algo más que simplemente confiar: de la forma menos invasiva y más amable posible, es imprescindible poner límites y empezar a educar, desde ya, a la gente.

3.-Una comunicación a la antigua usanza que apela al sol, la playa, la fiesta, la diversión… descontextualizada de la situación presente. Aunque esto sea lo que a la gente, en general, le guste escuchar, los gestores públicos y privados del turismo tienen la responsabilidad de informar, a través de los canales más eficaces, de las pautas de comportamiento y de uso de los recursos y servicios turísticos que la excepcionalidad de este tiempo con coronavirus  exige. Y, para transmitir confianza, es una información que debe facilitarse antes del acto de compra, no sólo cuando el turista llegue a su destino. Una previa concienciación lubricará las fricciones que es verosímil que se produzcan en un contexto que será inhabitual. También debería reducir las infracciones, atenuando la necesidad de aplicar medidas penalizadoras.

4.-No escuchar a los residentes en las comunidades locales receptoras de los flujos turísticos. Esta necesidad se está manifestando con mayor claridad en los entornos rurales. Aunque estos se hayan visto relativamente poco afectados por el virus, son colectivos frágiles (baste mirar la edad y la demográfica) y que, por ello, es fácil que recelen de una llegada de turistas que pueda poner en peligro su protección ante la pandemia. Por un lado, el turismo rural y de naturaleza (con sus casas, alojamientos, restaurantes…) puede ser uno de los segmentos beneficiados a corto plazo, pero, por otro, una afluencia de turistas superior a la habitual y/o con comportamientos inapropiados pueden generar rechazo y, por tanto, reacciones adversas (fóbicas) por el riesgo para la salud que los residentes pueden llegar a percibir. En otras palabras, la situación actual es una oportunidad para el medio rural, para esa llamada “España vaciada”, pero siempre hasta el punto en que quienes allí viven la acepten. En consecuencia, es fundamental que las Administraciones locales trabajen junto a esa población y a los empresarios y trabajadores ligados al turismo para buscar un equilibrio en el que todos se sientan cómodos y se minimicen los riesgos.

5.-Convertir los sellos o etiquetas de garantía sanitaria en un acto de fe. Terminan por serlo cuando  su obtención se limita a una declaración responsable y los negocios operan sin una verificación independiente del cumplimiento de los requisitos establecidos para su obtención. Además de la confusión que genera su fragmentación (sectorial y territorial), que dificulta  su reconocimiento por parte del cliente y, por tanto, limita su capacidad para transmitir confianza, si su obtención no se apoya en verificaciones o auditorías independientes pierden buena parte de su sentido. Cabe entender la presión del tiempo y la imposibilidad de un exhaustivo control a priori, pero se debería dejar patente, para reforzar su valor, que esas verificaciones tendrán lugar cuanto antes, además, idealmente, de su homologación a escala internacional. La percepción del auto-otorgamiento sería dañina, máxime si algún contagio tuviera lugar. Aunque esto puede ocurrir con verificación y sin ella, llevarla a efecto reforzaría la imagen que se desea transmitir, en la línea de reducir el riesgo todo lo posible. Téngase en cuenta que el eslabón más débil es determinante en la percepción de calidad de un destino, en la que ahora la seguridad ha ganado un gran peso.

En suma, lo que interesa más destacar en esta ocasión es que la gestión del turismo con coronavirus tiene un vector de información-comunicación-educación-concienciación que es fundamental, y que quizás no se esté trabajando lo suficiente. Un vector que tiene carácter preventivo y que debe abarcar no ya sólo a las empresas y profesionales (que están más que concernidos por los esfuerzos de adaptación en sus negocios), sino a los turistas y a los residentes. Ojalá que estos no sean eslabones perdidos en la apresurada planificación de la temporada que ya está en puertas.

A partir de ahí, lo último que no haría es creer que cuando alcancemos la fase post-coronavirus todo volverá a la vieja normalidad. La nueva normalidad provocará cambios positivos, que harán mejorar nuestros servicios a través de un uso más intensivo de las tecnologías, con un arraigo mayor de la causa de la sostenibilidad y el cambio climático, con una gobernanza más centrada en las personas, su seguridad, su salud, su bienestar, con más valor añadido…Y también podría provocar cambios en el propio sector y en la relación del mismo con quienes por acción, omisión, falta de empatía o de colaboración no han sumado lo que en sus capacidades estaba para la recuperación, en este impasse tan inédito como crucial, de una actividad económica tan fundamental para el conjunto de España. Deberíamos  recordar, a tal efecto, la definición de locura atribuida a Einstein: hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Esta locura no debería formar parte de la nueva normalidad.

Un servidor, desde tan humilde posición y limitado alcance, ha tratado de poner un granito de arena escribiendo y compartiendo ideas en positivo, tan sólo a cambio de intentar ser útil. Dicho lo cual, ¿y tú qué NO harías?

viernes, 22 de mayo de 2020

ALGUNOS INDICADORES DEL TURISMO EN LA PROVINCIA DE HUELVA: ABRIL 2020

#huelvalaluz

En este mes no ha sido posible presentar el habitual balance de indicadores del turismo en la provincia de Huelva correspondiente a abril. El INE, en su Encuesta de Ocupación Hotelera, considera que: "Durante el mes de abril la actividad turística en los hoteles ha sido nula, debido al cierre de los establecimientos hoteleros al público en general determinado por el Estado de Alarma". Tampoco ofreció los datos a nivel provincial correspondientes a marzo.

No obstante, siguen los datos de Andalucía.


Nota: Los meses anteriores también pueden consultarse en este blog.
Marzo 2020: https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/04/algunos-indicadores-del-turismo-en-la.html

(Post nº 322 de este blog)

lunes, 18 de mayo de 2020

ENTREVISTA PARA EL GRUPO VOCENTO

Como parte del reportaje publicado ayer en varios medios, titulado "Regreso al verano de los 70" (*), la semana pasada me realizaron la siguiente entrevista, que reproduzco íntegramente a continuación:

*¿Cree que se producirá un retorno a los hábitos más propio de los 70, con desplazamientos cercanos, en familia y alternativas de ocio más bien limitadas?

Dejando a un lado los desplazamientos por razón de trabajo y los de aquellos que tienen una segunda residencia vacacional, el primer segmento del mercado turístico que se va a recuperar es el de la visita a familiares y amigos. Los estudios preliminares acerca del comportamiento del turista en este nuevo escenario indican que predominará un turismo de proximidad dentro del territorio nacional e incluso dentro de la propia región. En un contexto en el que seguiremos sin contar con una vacuna o medicamentos específicos y eficaces contra el covid-19, la incertidumbre sanitaria seguirá latente y eso lastrará los desplazamientos en transporte público, particularmente en avión. El transporte en vehículo propio será predominante, lo que refuerza el que este verano el turismo sea mayoritariamente de proximidad.

Las opciones de ocio se verán limitadas por la prudencia de guardar distancias de seguridad. Nuestras playas, por ejemplo, tendrán una fisonomía distinta, pues se organizarán para facilitar ese distanciamiento social. Es muy improbable que las opciones de ocio ligadas a concentraciones masivas, tanto en espacios interiores o exteriores, sean posible. Será un verano distinto. Se debe mantener la prudencia y la responsabilidad individual para evitar retrocesos que serían mucho más perjudiciales.

*¿Cree que habrá gente que se quede en casa y renuncie a salir de su localidad?

El fenómeno del "staycation" (veranear en casa, con desplazamientos o actividades a nivel local) será visible, por la crisis sanitaria pero también por la recesión económica. Un estudio reciente cifra este fenómeno en España en el 24%.

*Se habla del regreso al pueblo, sea de interior o de playa, pero en cualquier caso a una segunda residencia propia o familiar. ¿Se puede entender que hay una oportunidad para la España vaciada? ¿Está preparada?

Después de un confinamiento tan largo, recuperar el contacto con la naturaleza, la sensación de libertad que confieren los espacios naturales abiertos, será un factor movilizador significativo. Diría que sí, que es una oportunidad para el medio rural, que espero y deseo que se beneficie de ello. Será muy importante que incidan en la conexión entre lo auténtico y lo saludable. La salud es un reclamo que verá reforzada su capacidad de atracción. Me consta que se están preparando para ello, aunque no hagan tanto ruido mediático al ser, fundamentalmente, empresas pequeñas.

*¿Qué valores, desde el punto de vista de la experiencia turística, se verán realzados en estas circunstancias?

Aparte de la seguridad y la salud, recomendaría un mensaje centrado en las experiencias regenerativas. Tras el confinamiento necesitamos regenerar nuestro cuerpo y nuestra alma. Y ahí el turismo tiene un papel muy destacado que jugar. Si se sabe hacer bien, es un buen momento para ganar lealtades, para  fidelizar y sembrar cara al futuro. Después de una experiencia tan traumática, este periodo vacacional se recordará para siempre y se contará a los demás: saldrán muchas historias de este veraneo tan particular.

*¿Qué tipo de productos podrían ofrecer los agentes implicados en el turismo nacional? O, ¿qué reclamos serían los ganadores este verano?

Diría que productos que combinen un precio ajustado (no olvidemos que la capacidad de gasto será más limitada por mor de la recesión económica) con una experiencia de reencuentro social (con eventos o actividades de tamaño reducido que transmitan confianza) y de reencuentro con los valores de la salud física y psicológica, es decir, con esa regeneración del cuerpo y del alma a la que antes me refería. Todo ello con la seguridad por delante, que es la condición sine qua non.

(*) Canarias7, El Comercio, El CorreoHoyIdealLa Rioja, La Verdad, Sur, etc.

 (Post nº 321 de este blog)

Regreso al verano de los 70






domingo, 17 de mayo de 2020

¿Y TU QUÉ HARÍAS?

Es una pregunta que me hizo hace unos días un profesional del sector ante la crisis por la que atraviesa el turismo en estos momentos, pensando, sobre todo, en la campaña de verano. Todos deberíamos hacérnosla, en efecto, y participar con nuestros conocimientos e ideas en una suerte de plataforma abierta para la co-creación de un entendimiento compartido de los problemas a enfrentar y de soluciones a los mismos. Aceptado el desafío -más allá de lo que ya he publicado sobre la materia (*)-, detallo seguidamente algunas propuestas, sin hacer referencia a ningún destino concreto, que podrá adoptarlas (o no) y adaptarlas a sus recursos, posicionamiento de marca, mecanismos de gobernanza y otras características propias de su singularidad.

1.-Estrategias anticipativas. Estimular dinámicas de trabajo proactivas, no reactivas; de abajo hacia arriba, sin esperar a lo que pueda dilucidarse (o no) en otras instancias. Y ello, naturalmente, sin perjuicio de que las organizaciones representativas del sector sigan desempeñando su papel en defensa de los intereses del mismo ante las instancias que correspondan, desde la autonomía y unidad de acción. La gravedad de la situación no tolera ni conformismos ni divisiones personalistas ni connivencias con la inacción o la acción falsa para auto-justificarse de cara a la galería mediática.

2.-Generar liquidez. Dado que la doble incertidumbre sanitaria y económica está motivando el diferimiento de las decisiones de compra relativas a viajes y vacaciones, estimular las reservas anticipadas con descuentos y libres de penalización por cancelación se antoja como pertinente. En este sentido, lo más aconsejable sería realizar campañas dirigidas a la base de clientes que ha mostrado fidelidad a la marca y el destino, ofreciéndoles alternativas atractivas de pago adelantado. Y esto sin perjuicio de explorar nuevas fuentes de ingresos, como el modelo de negocio kaas (kitchen as a service) para los restaurantes, pensado no para quienes vienen de fuera, sino para la propia comunidad local. Los dos puntos siguientes también inciden en ello.

3.-Ofrecer experiencias regenerativas. Si el turismo es experiencial per se, en este tiempo post-confinamiento una apuesta ganadora será la de las experiencias regenerativas del cuerpo y del alma. Para ello, en la mayor parte de los casos se requerirá el establecimiento de alianzas entre operadores turísticos para su diseño y comercialización, interconectando conceptos como la salud, el bienestar, la naturaleza, la libertad de los espacios abiertos sin aglomeraciones, los productos naturales, auténticos y sostenibles…

4.-Lo pequeño es bello. Otra apuesta ajustada a este tiempo tan particular será la de los eventos/actividades de ocio para un reducido número de participantes, que, por su pequeña escala, generen confianza. Deberán tener precios ajustados, por aquello de la recesión económica.

5.-Añadir una capa virtual e inteligente a los productos/empresas/destinos tan amplia como sea posible. Esta pandemia ha acelerado la digitalización, la automatización de procesos, los asistentes virtuales o chatbots, la robotización…No cabe quedarse atrás, no ya sólo porque en este contexto de pandemia la reducción de la interacción humana reduce los riesgos, sino porque incrementa la eficiencia de las organizaciones y son fuente de nuevas oportunidades de negocio en la medida en que dan lugar a experiencias innovadoras: el nuevo efecto “wow” que el cliente espera a través de videojuegos, realidad aumentada, realidad virtual, etc. Si alzamos la mirada más allá del covid-19, la revolución tecnológica que está en puertas será un punto de inflexión en la industria del ocio y el entretenimiento en general, con repercusiones ineludibles en la forma de hacer turismo.

6.-Poner en marcha campañas de crowdmarketing en las redes sociales. Se trataría, así, de movilizar a todos aquellos amantes de un destino para que, en virtud de sus vínculos emocionales con el mismo, se conviertan en sus mejores activistas compartiendo (bajo un mismo hashtag que refuerce la marca y favorezca su viralidad) sus vivencias, recuerdos, imágenes…todo aquello que resultó memorable porque les hizo felices. Se trataría de lanzar al ruedo turístico todo un ejército de embajadores orgullosos por contribuir a la recuperación de un destino al que se sienten unidos afectivamente, sean originarios de ese lugar o no; embajadores satisfechos porque se ha contado con ellos y se les ha dado la oportunidad de contribuir a un propósito loable, porque se trata de algo que les concierne e importa: el turismo se construye con la gente. El destino ganará visibilidad y credibilidad, por encima de los, en general, manidos y estereotipados mensajes institucionales. Estos activistas son los mejores contadores de historias, de esas que cautivan, que emocionan, que llegan al corazón de sus destinatarios a través, principalmente, en sus smartphones.

7.-Mejorar la gobernanza turística. Para liberar todo el caudal de conocimiento, habitualmente desaprovechado, que atesora esa multitud (o crowd intelligence) se necesita un tipo de gobernanza que vaya más allá de las tradicionales colaboraciones público-privadas. Se trata de liderar y articular una gran alianza con la sociedad (¡qué mejor contexto que el actual!) para que ésta desempeñe un papel activo en la reactivación del turismo, que es el modo de vida principal en muchos lugares. Todo suma, y éste es un factor de la ecuación que, ahora más que nunca, no deberíamos permitirnos el lujo de obviar. El turismo se hace con las comunidades locales, no para ellas. Esto también contribuiría a revertir los atisbos de desafección hacia la actividad turística que han brotado en los últimos años y que ahora, en este tiempo de pandemia, podrían reproducirse, aunque sea por otras razones.

8.-Hacer todo lo posible por transmitir seguridad sanitaria. He dejado este punto para la parte final de este decálogo, aunque en realidad es la base de toda la recuperación. Sobre este particular, dos consideraciones resultan imprescindibles:

8.1.-La unidad es clave. La dispersión de sellos o etiquetas en este campo genera confusión y desconfianza, tanto en la oferta como en la demanda. El empeño debe ponerse en contar con un distintivo único y reconocido internacionalmente, que facilite la movilidad. Y de utilización generalizada en el destino, con el aval de organizaciones auditoras independientes. En cuanto al coste de esa auditoría, mi postura es en favor de su gratuidad, al menos la primera y en especial para las pymes: debería formar parte del paquete de apoyo al sector.

8.2.-La comunicación es la otra clave. Los protocolos correspondientes deben aplicarse y certificarse con la máxima diligencia, pero, acudiendo a la célebre frase del emperador romano Julio César: «La esposa del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo». Es decir, es fundamental comunicar bien que se han tomado todas las medidas necesarias en esta materia, así como fundamentar sólidamente (con datos fiables) el control de la pandemia e incluso la baja afectación que hubiera podido tener en el territorio de que se trate. Sabemos que tendremos que seguir conviviendo con el virus durante algún tiempo y que el riesgo cero no existe, pero en ese marco de realismo, el mensaje de confianza debe ser nítido y soportado en argumentos convincentes. También los esfuerzos por minimizar las molestias al turista deberán comunicarse con eficacia, tratando de aliviar las resistencias que ello pudiera provocar. Y por si le cupiera alguna duda, debe ratificársele que es bienvenido.

9.-Elaborar planes de contingencia. Hemos de encarar la realidad tal y como es. En este sentido, el escenario de un rebrote de la epidemia es muy verosímil, sobre todo ahora que somos conocedores del muy bajo porcentaje de la población que está inmunizada. En consecuencia, las empresas y el sector en su conjunto deben preparase para enfrentarlo. No caben improvisaciones, sino anticipar y tener a punto planes de contingencia: una respuesta rápida y ordenada minimizará los daños.

10.-La regla de oro final. Si no puedes cambiar tu entorno, no quedan más que dos opciones: cambiar uno mismo o transformar la relación con ese entorno. El buen entendedor sabrá interpretarla convenientemente.

Dicho todo lo cual, ¿usted qué haría?

(*)
Serie sobre el turismo post-coronavirus: AQUÍ.
Documento AECIT ("Entender el turismo post-coronavirus: posibles escenarios"): https://aecit.org/documento-de-trabajo-el-impacto-de-la-crisis-sanitaria-en-el-sector-t/news/193/

 (Post nº 320 de este blog)



lunes, 11 de mayo de 2020

EL CORONAVIRUS Y LA RESILIENCIA DEL TURISMO

Dentro del ciclo de webinars sobre la pandemia COVID-19 y la actividad turística, promovido por la Fundación ISMI bajo el título que encabeza este post, me correspondió hoy el relativo a "Tendencias y Comportamiento del Mercado Turístico Post COVID-19". 



Dado el interés suscitado, comparto AQUÍ el enlace a la presentación utilizada (en inglés).

Asimismo, la serie completa de diez entregas sobre el TURISMO POST-CORONAVIRUS se puede encontrar AQUÍ.

Y el último post sobre LA GESTIÓN DE LA ESCASEZ en: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/05/la-gestion-de-la-escasez.html

(Post nº 319 de este blog)

jueves, 7 de mayo de 2020

LA GESTIÓN DE LA ESCASEZ

Ya no se trata de gestionar la abundancia: todo cambió súbitamente. Y éste, el de la escasez, es el escenario de la primera etapa del periodo pre-vacuna de la crisis causada por el covid-19, en el que nos encontramos (la vacuna, y la correspondiente inmunización de la población, es el elemento definitivo para recuperar el pulso de un sector que aún está en estado de hibernación). Ya los destinos no se llenarán solos: habrá que esforzarse mucho más y poner en juego todas nuestras capacidades.

Sin confundir el deseo con la realidad, ésta se caracteriza, en estos momentos, por la escasez, que habrá que gestionar. Lo único que no escaseará serán las ganas (y la necesidad) de los profesionales del turismo por salir adelante.

Escasez: de turistas (mercado doméstico solamente, y no con todos sus segmentos operativos), de gasto (constreñido por la recesión económica), de liquidez (empresas del sector con un músculo financiero muy mermado), de información (las referencias pre-crisis en cuanto a patrones de comportamiento de los turistas ya no son aplicables), de confianza (minada por la pandemia y su gravísima afectación), de memoria (pese a las decenas de miles de afectados y fallecidos), de responsabilidad y disciplina (para cumplir con las normas de distanciamiento pese a los avisos de que nuevos brotes epidémicos pueden aflorar con fuerza, con el riesgo consiguiente de una vuelta atrás que tendría consecuencias aún más terribles por llover sobre mojado), etc.

Asistiremos (estamos asistiendo ya) a comportamientos endogámicos con llamamientos (e incluso estímulos económicos) a hacer turismo dentro de la propia región y hasta provincia; así como al anuncio de redoblados esfuerzos públicos en materia de promoción. En un mercado con una demanda limitada, cuantitativa y cualitativamente, la competencia por atraer clientela será desesperada, con un riesgo evidente de entrar en una espiral de caída de precios para al menos generar movimiento y una cierta sensación de normalidad, aunque no rentabilidad. Salvar los muebles...

En un contexto en el que la presión mimética será más fuerte de lo habitual por lo que de inédito tiene esta situación, la diferencia no estará tanto en qué se vende sino en cómo se vende, de ahí que defienda un cambio en el modelo de gobernanza que incluya a las personas que residen en el territorio de que se trate. La colaboración pública-pública y público-privada (es decir, el modelo de las 3Ps) es necesaria, incluso debe reforzarse, pero no será suficiente si no incorpora la (cuarta) P de las personas. Una gran alianza con la sociedad se antoja como imprescindible, por varias razones:

1.-La recuperación del turismo es cosa de todos, no sólo de responsables públicos y de empresas. A todos afecta y todos debemos ser interpelados a sumarnos a ese esfuerzo colectivo. El turismo no se puede construir de espaldas a la gente, sino con la gente.

2.-Todos debemos asumir el rol de vendedores de nuestro destino. Su marca y eslogan deberían ser el de todos y acompañarnos (haciéndolos visibles) en nuestras diversas actividades, aunque no estén directamente ligadas al turismo. Del mismo modo que el recepcionista de un hotel no es sólo eso, sino también un vendedor de su empresa, y el camarero de un restaurante no es sólo eso, sino también un vendedor de su empresa, los residentes en un destino debemos ser llamados a convertirnos en vendedores del mismo.

3.-Necesitamos del apoyo de la gente para vender el destino en un contexto de recursos financieros excepcionalmente escasos. Por ejemplo, ¿por qué no movilizar a los muchos amantes de un destino, esas personas emocionalmente vinculadas a un determinado lugar, locales o no, para que compartan esas hermosas fotografías y videos que atesoran (y que enganchan) con los medios a su alcance (hoy es fácil hacerlo a través de las redes sociales) y tratar de hacerlos virales? Estos activistas/prescriptores lo harán encantados si hay un liderazgo que los incite a ello. Serían nuestros mejores embajadores, una suerte de crowdmarketing para desencadenar un torrente de emociones inspiradoras.

4.-La extrema importancia que la creatividad y la innovación tienen en este escenario (nuevas experiencias cautivadoras, nuevas colaboraciones dentro de la cadena de valor turística, nuevas soluciones tecnológicas,…) debería desatar toda una movilización masiva (de abajo hacia arriba) del caudal de ideas que está latente en la sociedad. Quien sea capaz de hacerlo aflorar y de conectarlo con los emprendedores, empezará a poner las bases de una recuperación sólida. Los responsables públicos deben jugar ese papel dinamizador y vertebrador, implicando a los agentes del conocimiento (¿cómo es posible que estos sean obviados?) y dando las máximas facilidades posible con la máxima agilidad posible. Ahora la prioridad es regenerar el tejido productivo y poner a todos a trabajar en la misma dirección, con la máxima empatía.

5.-La comunidad local tiene que estar informada y preparada para seguir acogiendo de la mejor manera a los visitantes que llegarán tras el reseteo de la actividad turística. Y eso implica que los gestores de los destinos han de dar atención a cómo manejar posibles reacciones adversas fruto de aglomeraciones puntuales o de turistas provenientes de lugares más severamente azotados por la pandemia. Estas reacciones contrarias pueden ser muy negativas en términos de imagen, y para evitarlas es vital que los residentes sean parte activa de este proceso de recuperación de la confianza.

El turismo, en la generalidad de los casos, carece de liderazgos claros, que ahora, en situaciones de extrema dificultad, es cuándo más necesarios son. Si afloran y son capaces de dinamizar a todos los agentes implicados en la recuperación, incluidos los residentes, las posibilidades de salir a flote serán mayores, añadiendo valor y no tanto bajando precios. Este es el cómo a que antes me refería, que marcará la diferencia más que el qué. Durante la escasez no podemos permitirnos ningún lujo. Es preciso que todos podamos sumar para que el resultado se multiplique: pequeñas causas pueden generar grandes efectos (el efecto mariposa existe en un mundo que ya no es lineal).


P.D.: Puede encontrar la serie completa de diez entregas sobre el TURISMO POST-CORONAVIRUS en: https://www.dropbox.com/s/5hhy6qmadp6to0f/EL%20TURISMO%20POST%20CORONAVIRUS_Serie%20Completa.pdf?dl=0

(Post nº 318 de este blog)

sábado, 2 de mayo de 2020

ENTREVISTA PARA EL DIARIO DE HUELVA

Reproduzco seguidamente el texto completo de la entrevista que me fue realizada el pasado miércoles, 29 de abril, y que tiene reflejo en el artículo publicado hoy en el citado diario (disponible aquí), a cuya autora agradezco que haya contado conmigo.

Esta fue la secuencia de preguntas y respuestas:

¿Qué tipo de turismo habrá, dada la situación, este verano? Principales cambios en el perfil del turista, el destino, la forma de viajar...

El tipo de turismo será principalmente de proximidad, regional y nacional. Será un verano con una demanda limitada, sin turismo internacional, sólo doméstico.

El turista va a privilegiar en sus decisiones la seguridad sanitaria, evitará las aglomeraciones del turismo de masas. Por otra parte, la demanda  también estará condicionada por la recesión económica y la incertidumbre, por lo que, en general, la sensibilidad al precio será alta. De todas formas el mercado turístico es muy heterogéneo y no todos los segmentos turísticos se comportan igual, especialmente los de mayor poder adquisitivo.

En cuanto al destino, lo principal en este momento es que haga muy bien sus deberes para transmitir confianza. Los certificados “covid-free”, “sanitized venue” o similares (preferiblemente reconocidos y reconocibles a escala nacional y con  el respaldo europeo) serán condición indispensable. A partir de ahí podremos empezar a hablar de promoción, comunicando lo que podemos ofrecer, empezando por esa confianza en las condiciones higiénico-sanitarias de todos los establecimientos.

Finalmente, en cuanto a la forma de viajar, se evitarán en la mayor medida posible los desplazamientos en transportes públicos. El desplazamiento en vehículo propio será predominante, lo que reforzará el turismo de proximidad.

¿Qué va a suponer para el sector turístico onubense la crisis del coronavirus?

Dentro del drama general que esta situación representa para el sector turístico nacional y regional, la provincia de Huelva se encuentra en una situación relativamente mejor, por varias razones: su dependencia del turismo internacional es menor (24% de los viajeros y 32% de las pernoctaciones en hoteles, con datos del año pasado); sus mercados emisores son, principalmente, Andalucía (que representa más de la mitad de los viajeros nacionales), Madrid y Extremadura, que responden al concepto de turismo de proximidad; el grado de fidelidad al destino es alto; la arquitectura de la marca HUELVA LA LUZ se diseñó sobre el concepto de destino no masificado, en el que la naturaleza, los paisajes, las actividades al aire libre y la salud eran elementos nucleares; y además, la datos oficiales sobre la pandemia muestran un grado de afectación bajo en términos relativos. Todo esto, en un discurso bien armado, debe jugar a favor de la provincia de Huelva, especialmente de su turismo rural y de interior. Puede ayudar a sobrevivir a esa “España vaciada” que también existe en nuestra provincia.

¿Qué actitud piensa que va a tener el turista en esta desescalada?

Una actitud de prudencia, como la que debe tener el sector en su conjunto. La aparición de rebrotes de contagios sería muy perjudicial. Una marcha atrás, con vuelta al confinamiento estricto y al cierre de establecimientos, sería terrible. Después de tantos días de encierro y distanciamiento es evidente que hay muchas ganas de salir y de volver a disfrutar del turismo, pero la cautela (si no el miedo) marcará, en general, el comportamiento, particularmente cuando se sale del espacio de residencia habitual. Hasta que no haya una vacuna que nos proteja contra el covid-19 estaremos abocados a esta actitud de distanciamiento prudente, porque es la única manera que tenemos de protegernos.

Desde el sector hotelero, hoy aseguran que el verano ya está perdido. A pesar de las grandes pérdidas, la gente seguirá demandando (aunque entiendo en menor medida) vacaciones de verano, ¿Qué buscará ahora el turista?

Si todos hacemos lo que se debe hacer en esta situación tan extraordinaria, las autoridades públicas (con normas claras, consensuadas y con el respaldo de los científicos), las empresas (que tienen que ser apoyadas para preservar al máximo posible nuestro tejido productivo y el empleo) y los ciudadanos (actuando con responsabilidad y disciplina), no creo que el verano esté perdido del todo, aunque claramente será atípico y con una demanda constreñida, por lo que la oferta debería acompasarse a esa demanda.

En este tiempo, el turismo necesita construir un nuevo discurso, que podría ser en torno al concepto de un turismo regenerativo. Tras esta traumática experiencia de confinamiento y distanciamiento físico, necesitamos regenerar nuestro cuerpo y nuestra alma, y ahí el turismo puede desempeñar un papel muy importante.


(Post nº 317 de este blog)

viernes, 1 de mayo de 2020

EL TURISMO POST-CORONAVIRUS (y X)

Los posts tercero y sexto de esta serie recogieron aquellos datos de las dos primeras olas del estudio multi-mercado “Coronavirus Research” -realizado por la compañía de investigación de mercados con sede en Londres GWI (GlobalWebIndex)- más directamente vinculados a la actividad turística, cuyos trabajos de campo fueron realizados entre el 16-20 de Marzo y el 31 de Marzo y el 2 de Abril.

Ahora ya disponemos de los resultados de la tercera ola de este estudio internacional que abarca 17 países, entre ellos España (la primera ola sólo incluyó 13). En esta ocasión, el trabajo de campo se realizó entre el 22 y el 27 de Abril, con una muestra de 1.073 respuestas en el caso de España, formada por usuarios de Internet y ponderada según edad (entre los 16 y los 64 años), género y nivel educativo.

De los resultados que arroja, a continuación se reflejan quizás los más interesantes, con la correspondiente evolución temporal, a los efectos de ayudar a vislumbrar patrones de cambio en los comportamientos del turista. Este sería el resumen:

*Se mantiene muy alto (el mayor entre los países europeos) el nivel de preocupación con la situación en España: suman un 88% quienes se declaran extremadamente, muy o bastante preocupados, 20 puntos por encima del conjunto de países considerados.

*El grado de preocupación de los españoles con la situación a nivel global es idéntica que a nivel nacional (88%), en línea con el promedio del conjunto de países estudiados (87%).

*La expectativa de que el  brote dure seis meses o más en España se ha elevado hasta el 52%, frente a los moderados valores (16% y 23%) de las dos primeras olas. En su estado más reciente, dicho valor se sitúa 12 puntos por encima de la media de los países en estudio.

*La expectativa del 81% de los españoles es que a nivel global el brote del covid-19 se extenderá durante seis o más meses, lo que representa 4 puntos más que la media. También en este caso, dicho porcentaje ha ido creciendo a lo largo de las sucesivas olas.

*Medido en una escala de 1 a 5 (desde no optimista en absoluto hasta muy optimista, respectivamente), el grado de optimismo en España respecto a la superación del brote de este coronavirus es muy moderado (3’1), en ligero descenso y claramente inferior a la media del conjunto de países (4’0) e incluso de Italia (3’4). En definitiva, el pesimismo ha ido creciendo, tanto a nivel nacional como global, siendo este último aún más acusado.

*Congruentemente, el 51% cree que el impacto económico en sus hogares será grande o incluso dramático (13 puntos por encima de la media), con un incremento de 6 puntos respecto de la ola anterior. Asimismo, el 97% (5 puntos más que en la primera ola) anticipa que los efectos sobre la economía del país será, igualmente, grande o dramática (96% en el caso de la economía a escala global).

*El 55% de los españoles afirma haber retrasado la compra de sus vacaciones (el mayor porcentaje entre los países europeos que forman parte del estudio), 17 puntos más que en la primera encuesta, siendo el porcentaje más alto de compra retrasada. A su vez, el 44% declara que la duración de ese retraso en la compra será hasta que el brote de covid-19 haya terminado o esté bajo control en España, si bien el grado de incertidumbre al respecto es elevado. Como contraste, dentro de las compras retrasadas, las vacaciones/viajes es la compra que primero se prioriza (25%), ligeramente por encima de la ropa (24%).

*En cuanto a la reserva de vacaciones, la principal razón que le daría a los españoles confianza para comenzar a viajar de nuevo es sentir que es seguro hacerlo (52%). La segunda en importancia es la seguridad en el empleo/económica (29%).

*Respecto a las vacaciones tras el brote epidémico, la primera opción de los españoles es pasarlas en su propio país, en lugar de en el extranjero (31%). Un 24% se inclina por su área geográfica más local.

*Con relación al ocio tras la pandemia, el 37% declara que comerá en restaurantes con menos frecuencia, y otro 37% que irá a bares y pubs también menos frecuentemente. Sin embargo, con más frecuencia se hará ejercicio en casa (31%), se usarán las video-llamadas (30%) y se harán compras on-line (29%). Respecto a este último aspecto, la opción preferida es la compra on-line con entrega a domicilio (34%), unida a visitas menos frecuentes a las tiendas (31%) y pasar menos tiempo en ellas (31%). Incluso un 36% manifiesta que, una vez reabiertas las tiendas, no las visitarán durante algún tiempo (sólo el 8% lo hará inmediatamente).

*Una vez reabiertos, el 37% no irá a grandes recintos cerrados durante algún tiempo (sólo el 5% lo hará de inmediato). Resultados semejantes arroja el estudio respecto a los grandes recintos abiertos: el 34% no los visitará durante algún tiempo. Los grandes recintos, en general, deben dar atención a estas pautas en cuanto a velocidad de regreso del público a los mismos.

*En este periodo de confinamiento, más del 60% (64, 67 y 63 por ciento en cada una de las tres olas del estudio, respectivamente) declara que pasa más tiempo usando su teléfono móvil o smartphone. En consecuencia, para las empresas y destinos turísticos el canal móvil gana aún más importancia en este escenario.

Como fácilmente puede inferirse, son datos extremadamente interesantes para empezar a re-diseñar estrategias. Quienes aún  no estén convencidos de que habrá un antes y un después, deberían leer con atención y más detalle estudios como éste.

Cierro aquí esta serie, a modo de decálogo. Me he esforzado por ser útil al sector en este tiempo de especialísima dificultad, aportando lo que al alcance de mi intelecto estaba. Ojalá, desde mi modesta condición, haya podido ayudar en algo. Muchas gracias por haberme leído.
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P.D.: A modo de apéndice, y por la evidente trascendencia de este factor en todos los órdenes, reproducimos a continuación el gráfico que muestra el nivel de aprobación del gobierno de España (SP), y del resto de países, en la gestión de esta crisis, que ha experimentado un claro y progresivo deterioro, siendo, tras el de Japón, el peor valorado por sus ciudadanos.


Puede acceder al anterior de esta serie (IX) a través del siguiente enlace: http://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2020/04/el-turismo-post-coronavirus-ix.html

Y a la serie completa aquí: https://www.dropbox.com/s/5hhy6qmadp6to0f/EL%20TURISMO%20POST%20CORONAVIRUS_Serie%20Completa.pdf?dl=0

(Post nº 316 de este blog)