Bienvenida

¡GRACIAS POR SU INTERÉS!

Bienvenido/a a este blog, que nace, con el año 2012, como vehículo para la transferencia y divulgación del conocimiento, particularmente en materia de turismo. Como complemento:

-He aquí el documento resultado de casi cinco años (2010 a 2014, 55 artículos) escribiendo cada mes en HECONOMIA, con análisis y propuestas para el turismo provincial: https://www.dropbox.com/s/oblyls2fi3tov7g/HEconomia_2010_2014_55_articulos.pdf?dl=0

-Los 12 artículos de la sección EL MURO del diario Huelva Información (año 2015): https://www.dropbox.com/s/sqlyhbqu1hc7if1/ElMuro_HI_2015.pdf?dl=0

-Y las múltiples colaboraciones en Hosteltur: https://www.hosteltur.com/comunidad/usuario/vargas

Además, en la siguiente URLs encontrará más, mucho más, sobre mi actividad académica (mi legado): https://padlet.com/alfonsovargassanchez/cvm56nauhvrhsnua

Y lo más importante: ¿aún no conoce Huelva? Descúbrala en el siguiente enlace y en la presentación que sigue: http://www.turismohuelva.org - https://www.dropbox.com/s/8ada1ku91qtoknc/AunNoConocesHuelva.pps?dl=0

domingo, 16 de julio de 2023

EL FUTURO DEL SECTOR TURISMO PASA POR LO QUE NO SE ESTÁ QUERIENDO VER O HACER

Los periodos de transición son los más proclives a los ejercicios prospectivos, tratando de anticipar hacia dónde vamos. El sector turismo está atravesando uno de ellos a raíz de la pandemia, sin una perspectiva suficientemente larga aún para calibrar sus implicaciones más profundas, por ejemplo, en el comportamiento del turista. No obstante, sí que se han acelerado tendencias que ya estaban ahí antes de la COVID-19, como la digitalización, de la mano de la nueva revolución tecnológica, y el énfasis en la sostenibilidad, de la mano del cambio climático, la economía circular y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

Centrándonos en la sostenibilidad, y sin dejar de subrayar que los ecosistemas tecnológicos son imprescindibles para su mejora, debemos ser conscientes que hacer sostenible aquello (un destino, un resort…) que no fue diseñado con tal intención no es ni fácil, ni rápido, ni barato, sobre todo porque, sin perjuicio de la existencia de espacio para la mejora a corto plazo, debe cambiar su relación con el entorno, más que adherirse a sellos/etiquetas/certificaciones que han proliferado como un negocio floreciente al calor de las presiones institucionales para ser y parecer sostenibles.

Para empezar, cuando una palabra se utiliza recurrentemente (¿quién no desea mostrarse como sostenible y dice serlo?), su significado tiende a diluirse (por ejemplo, la expresión turismo sostenible empieza a ser reemplazada por la de turismo regenerativo). En todo caso, no todas sus dimensiones suelen ser abordadas con igual énfasis: probablemente, y dando por sentado que la sostenibilidad económica es la base de cualquier otra, la que se suele asociar de forma más inmediata es la ambiental, dejando la social en un segundo plano.

Este artículo podría haberse titulado con alguna referencia a los eslabones perdidos para que haya una auténtica sostenibilidad social, que a su vez ayude a las otras dos. Diría que el principal se encuentra en la gobernanza turística, que ha de evolucionar.

No eran pocos los casos que antes de la pandemia saltaron a los medios de comunicación de masas, y que vuelven a reiterarse e incluso a multiplicarse en lo que ya podríamos considerar la postpandemia. La turismofobia vuelve a estar presente, aunque en realidad esa actitud negativa no es contra el turismo, sino contra determinados modelos de desarrollo turístico, producto de una determinada gobernanza en la que es crítico observar quiénes toman las decisiones y cómo. 

Más allá de un fenómeno puntual, el problema de un turismo desbordado (recuérdese el reciente caso de una cala en la isla de Mallorca en la que había que hacer tres horas de cola para llegar a la playa) ha sido y está siendo afrontado con medidas de diverso tipo, sean herramientas fiscales como la ecotasa, la limitación del número de personas autorizadas a estar al mismo tiempo en un determinado lugar (o incluso a la clausura temporal del mismo), la utilización de la variable precio para modular la demanda, las herramientas tecnológicas que ayudan a reconducir los flujos turísticos y a tratar de dispersar las masas hacia otros lugares o atractivos no masificados (asumiendo que los afectados lo desean), la de sancionar determinados comportamientos, la de limitar las opciones de alojamiento, etc.  El caso de la isla de Cerdeña y sus playas es quizás menos conocido que otros, pero muy ilustrativo. 

La actitud inicialmente positiva de la población residente (con su heterogeneidad) ante el desarrollo del turismo puede cambiar de signo si la percepción de los impactos negativos llega a superar la de los efectos positivos (según un determinado modelo) en sus vidas. Esto ocurre cuando el nivel de tolerancia de la comunidad local se ve sobrepasado y el turismo deja de aportar un balance positivo a la calidad de vida de la comunidad de acogida. El problema se genera, pues, cuando quienes allí residen de manera permanente empiezan a sentir que la fricción con los turistas perturba y perjudica en exceso sus vidas, percibiendo incompatibilidad entre sí: la imposibilidad de mezclar agua y aceite. Cuando nadie les pregunta, les escucha, les tiene en cuenta y se toman decisiones que afectan significativamente a sus vidas, no es de extrañar que la ciudadanía se vuelva contra el turismo, cuando en realidad, debe insistirse en ello, el problema no es el turismo, sino la gestión que se hace del mismo.

He aquí, en el papel de dichas comunidades, donde encontramos el anunciado eslabón perdido de la gobernanza turística, máxime en sociedades democráticas maduras y sanas. Más que de gobernanza, hoy se habla de co-gobernanza, es decir, de la colaboración público-privada, que es sinónimo de una gobernanza a dos bandas, que, aun siendo necesaria, no es suficiente, porque no son los únicos actores concernidos. Una alianza con la ciudadanía, en sentido amplio, se antoja imprescindible para que su bienestar, que ahora empieza a resituarse entre las prioridades de la recuperación, sea posible y puedan evitarse o revertirse los brotes de desafección hacia la actividad turística que están volviendo a generarse. 

Y su necesidad es la que parece que no se está queriendo ver o abordar. El turismo no debería construirse por parte de los representantes políticos y empresariales para la gente del lugar, sino con ellos: para versus con, esa es la gran diferencia.

Cierto es que identificar a los interlocutores de los grupos de interés del territorio y articular mecanismos permanentes de participación, no sólo con voz sino incluso con voto en la toma de ciertas decisiones, entraña una complejidad añadida, pero es la mejor manera de apostar por la turismofilia, es decir, de atajar la desconfianza y el desapego. Debería transitarse hacia una gobernanza más inclusiva e integradora, con un enfoque público, privado y comunitario (como señala la Organización Mundial del Turismo), cuyo estudio, especialmente en lo que se refiere a su aplicación, es un campo casi inexplorado.

Sin una adecuada gobernanza turística, es decir, sin un mecanismo multipolar (no sólo bipolar) para la toma de decisiones, el cambio de modelo que por doquier se pregona no será lo suficientemente efectivo: la llamada “nueva” normalidad básicamente seguirá siendo, con algunos retoques (aunque no sean despreciables), la “vieja”, de forma que el giro supuestamente pretendido será incompleto.

Más que el “qué” hacer, lo que más marcará la diferencia será el “cómo” hacerlo, para comprender (y probablemente cambiar) la dinámica de poder en la industria; un nuevo modelo de gobernanza y liderazgo compartido conlleva necesariamente una redistribución del poder dentro del sistema, lo que requerirá un esfuerzo extra para romper inercias y vencer resistencias.

En suma, no se trata de gestionar un destino, sino de gestionar una comunidad, con residentes permanentes y turistas o residentes temporales. El bienestar de ambos debe colocarse en el centro de nuestra arquitectura de gobernanza, y ello exige planificación a largo plazo (urbanística, de los medios de transporte, etc, por ejemplo, evitando las actividades de ocio particularmente molestas en zonas residenciales y previendo localizaciones alternativas para las mismas). Aunque suele haber mucha miopía cortoplacista en las decisiones políticas, marcadas por los horizontes electorales, y en las empresariales, en especial aquellas orientadas a la especulación y al retorno inmediato, la falta de apoyo de la población residente terminará siendo como un boomerang

En nuestro camino hacia la sostenibilidad, la gobernanza del turismo ha de ser capaz de tejer una amplia alianza con la sociedad: es fundamental para evitar la turismofobia y promover la turismofilia. ¿Conocemos el tipo de desarrollo turístico deseado/tolerado por las comunidades anfitrionas? ¿Las voces de la población local son escuchadas y tenidas en cuenta en los procesos de toma de decisiones, buscando su bienestar y aceptación? Las comunidades locales tienen que jugar un papel mucho más decisivo en las democracias consolidadas. Una sociedad volcada hacia el turismo tiene que estar informada y educada para el turismo, así como comprometida con su desarrollo y co-creación. 

Las organizaciones empresariales del sector, como la Mesa del Turismo o Exceltur, en los documentos emitidos con sus propuestas para la siguiente legislatura en España, no hablan de esto: se sienten cómodos en la bipolaridad referida, más aún si se extiende. ¿Los partidos políticos? Pues depende: hay de todo, como en botica, aunque no parece que esto esté en la agenda de la mayoría de los dirigentes electos, instalados en el más de lo mismo cuando no incluso en la involución. Si es así seguiremos sin entender que el turismo es cosa de todos, es decir, con el problema enquistado.


Foto: Pexels. 

(Post n° 446 de este blog)

domingo, 4 de junio de 2023

DIVERSITY & SUSTAINABILITY: OPPORTUNITIES AND THREATS (DSOTT 2023)

Under the motto of "Future and Trends", these are a couple of topics raised and my replies to them in the context of the TOURISM INDUSTRY:

https://ucpages.uc.pt/en/events/dsott23/program/#day-3

You have been conducting research on residents’ attitudes to tourism and also the circular economy in tourism, which includes collaborative tourism. Let us focus on the enduring tourist-host divide – is there still a divide?  

Let me start with the attitude of residents towards tourists, although we should be more precise and frame this reflection within the type of tourism in question (family tourism is not the same as drunkenness tourism, to give an example; many segments could be differentiated, with very different attitudes towards them).

In any case, with these nuances, yes, that division exists and it is, to a certain extent, inevitable, since their daily lives follow different patterns, which can become incompatible. Generalizing, the tourist seeks leisure and fun that when it takes place at certain times and in residential areas gives rise to conflicts by colliding with the right to rest of those who reside there, in addition to generating undesirable environmental impacts (more waste, garbage, dirt, etc.). We are seeing it every day in tourist destinations (especially urban ones) in which this difficult balance between the interests of both groups has been broken, having exceeded the "tolerance level of the local community", as Prof. Jafari defines the destination carrying capacity. It is like when you try to mix water with oil.

However, there are also benefits in the coexistence of both (the pandemic has harshly reminded us of this), since tourists bring with them not only economic income for the local community, but also the improvement of certain services (cultural, recreational, gastronomic, etc.) from which residents also benefit, and that without tourism they would not exist. In addition, part of the tourist experience is the interaction with the local population and their ways of life, so it is important to encourage this type of experience while preserving its authenticity.

The convergence of both poles should make us understand that, in reality, it is not about managing a destination, but about managing a community, with permanent residents (those who live there) and temporary residents (tourists who pass through there for a few days), and both must be served. Therefore, the well-being of both (not only one of these poles) must be placed at the center of tourism governance architecture. In the words, also by Prof. Jafari: "If tourism development does not contribute to people's quality of life, it is not good". This leads us to how we should approach today, in our democratic societies and in the new post-pandemic scenario, tourism governance, which must continue to evolve to provide a better response to the tourism-phobia problems that we are watching with increasing frequency. I’ll be back to this issue in the next question.

Concerning the application of the principles of the circular economy in tourism (symbolized in the well-known Rs: reduce, reuse, recycle, etc.), the involvement of both residents and tourists is essential, as well as a collaboration between tourism companies, and between this sector and others with which it is related.

As an example, the involvement of residents is essential for the separation of waste which makes recycling more effective and efficient. At the level of tourists, the information and awareness work of hotels and other tourist companies is important, taking into account that certain characteristics of tourist activity, such as its hedonistic component, make it difficult to advance in the reduction of certain consumptions, such as water (per capita) or food waste from buffet meals. However, the application of new technologies (such as sensors and artificial intelligence) is proving very useful to reduce this consumption, with the consequent cost savings.

This fact brings us to the point of the collaboration that should be considered, in three senses: 

*Firstly, collaboration with technology-based companies that provide this type of solution is proving essential, as is the creation of an entire ecosystem of start-ups around tourist activities. 

*Secondly, among the companies in the tourism sector themselves, to reach the critical mass necessary to be able to treat certain waste. This is the case of the HOSPES program of the Portuguese Hotel Association, with the donation of various types of items for later reuse, repair, or recycling. 

*And thirdly, what is known as industrial symbiosis, that is the collaboration between tourism companies and related companies from other sectors. An example is the "Circular Hotels" initiative on the island of Majorca, with the cooperation between large hotel chains, agricultural companies on the island, and the concessionary company for the public waste treatment service on said island, for the comprehensive use of waste food.

Concerning the contribution to better relations between tourists and hosts, what has been the role of circular economy/collaborative tourism in achieving this?

A better environment is beneficial to everyone. In this sense, therefore, a more circular economy will benefit a more friendly coexistence between tourists and hosts; it can put companies previously disconnected in touch and, in this way, generate new business opportunities. Likely, there must be somebody (business associations, development agencies) that acts as a bridge between them, playing a mediator role to fill the gap of lack of information, trust, etc. Nevertheless, in addition to the regulations emanating from the various levels of government, a bottom-up approach is also necessary, which leads us to the critical matter of tourism governance, which should evolve.

Tourists, as clients, are “per se” at the heart of tourism companies and DMOs, but usually, hosts are like the missing link in tourism planning processes, with very little intervention, if any. To make possible a balanced development of this economic activity, with social implications that cannot be avoided (and that can be summed up in the word tourism-phobia), the participation of local communities in multipolar governance models (not only bipolar between representatives of political and business organizations) for decision-making, is vital if we want to generate tourism-philia instead.

Moving towards a more inclusive governance and, therefore, better equipped to respond to challenges such as tourism-phobia, which is (re)emerging strongly in the current post-pandemic scenario, is essential, because this movement is not really against tourism itself, but rather against certain models of tourism development. Public administrations and business organizations are not the only two groups with interests in the development of tourism so the participation of residents and other stakeholders is required for a more effective governance. In other words, the transition from the classic public-private-partnerships (or 3 Ps model) to the broader public-private-people partnerships (4 Ps model or P-P-C- model), on the basis that tourism is not carried out by political and business representatives for local people, but with them: for vs with, making distrust and detachment pale.

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P.S.: This was my introductory video: https://www.youtube.com/watch?v=kQLceNjMddk



 (Post nº 445 in this blog)


sábado, 20 de mayo de 2023

SOBRE LOS DEBATES ELECTORALES

En seis ocasiones (ver la lista de posts al final) he planteado ciertos asuntos a nivel de Huelva, especialmente de la capital pero también de la provincia, sobre los que, a mi juicio, los candidatos/as a las elecciones municipales del próximo 28 de mayo deberían pronunciarse con claridad para propiciar un voto reflexivo y responsable, no guiado sólo por personalismos sino por los programas que cada uno de ellos propone (aunque la experiencia nos dice que, a la postre, el cumplimiento de sus respectivas “cartas a los Reyes Magos” es más que dudoso, aun estando firmada ante notario). Sería deseable que esos programas no fueran sólo una lista de aspiraciones, sino que también contuvieran alguna concreción acerca de cómo se pretende hacerlas realidad, aunque asumo que ya es mucho pedir cuando algunos programas ni siquiera existen, como documento articulado, o están a disposición del ciudadano, sino que simplemente se van lanzando proclamas u ocurrencias cada día. Escuchar a la gente es un ejercicio permanente, pero a estas alturas esos deberes ya tienen que estar hechos y los programas, aunque puedan no ser inmutables, deberían estar más que elaborados.

Para conocer esos programas, los debates electorales (en tv, radio) son fundamentales, pero me gustaría encontrar en ellos una viveza que no existe. Me gustaría que hubiera periodistas valientes que hubieran pulsado a la ciudadanía y que preguntaran y repreguntaran sobre los temas más candentes, que hubiera debate, no una secuencia de monólogos ensayados y encorsetados con algunas interpelaciones que parecen más bien atisbos para disimular. Que a dichos periodistas les permitieran hacer ese trabajo, no ejercer de meros moderadores y controladores de tiempos.

Los temas que más les importen a mis conciudadanos de Huelva no tienen por qué ser los que más me inquieten a mí, pero he aquí algunos de los que me parecen fundamentales y sobre los que aún no he escuchado nada o casi (quizás por omisión mía, aunque les prometo que he buscado en la web los programas electorales y los hay que brillan por su ausencia: ¿qué calidad democrática es ésta, si votar empieza a parecerse a un acto de fe?). Admito que algunos de los temas que siguen no están, al menos íntegramente, en la esfera local, pero sus gobernantes deberían posicionarse, y ser claros, sobre ellos. En concreto, sin ánimo de exhaustividad y sabiendo que están entrelazados, lanzo los siguientes:

1.-Fosfoyesos, el problema por excelencia desde hace lustros. Con alguna excepción, no he escuchado casi nada sobre lo que piensan. ¿Qué hacemos con esa patata caliente, Sres. munícipes? No pueden pasarla por alto: es la mayor de las claves para el futuro de la ciudad e influye definitivamente en el modelo de ciudad al que más abajo me referiré.

2.-Empleo. ¿Qué pasa con el Parque Huelva Empresarial y con el Parque Científico Tecnológico? ¿Qué propuestas nos presentan? ¿Qué ideas tienen para revitalizarlos? ¿Cómo pueden ayudar desde el Ayuntamiento a mejorar la formación de los desempleados para propiciar un mayor ajuste de sus perfiles a los requerimientos actuales del mercado del trabajo?

3.-Economía. ¿Qué propuestas concretas tienen para dinamizar una economía cuyas bases (las que todavía subsisten) quedaron ancladas en el siglo pasado? ¿Qué harán para impulsar una economía no sólo sustentada en los servicios (públicos fundamentalmente), sino en actividades productivas emergentes en línea con los vectores tecnológico y ambiental que dominan nuestro tiempo? ¿Qué incentivos pueden plantearse desde lo local para fijar y atraer el talento necesario para crear ese nuevo tejido empresarial que revitalice una capital en decadencia que vive a rebufo de una provincia con mayor dinamismo, pese a sus zonas dominadas por una despoblación que ha de ser combatida? (ver posts IV y VI). La sociedad del ocio sólo se puede construir sobre un tejido productivo que genere los ingresos necesarios para luego gastar en diversión.

4.-Patrimono natural: cabezos. ¿Cuáles son los planes de cada formación política? ¿Continuarán los planes urbanísticos en marcha, se modificarán estos, se reconvertirán en zonas verdes, qué pasará con lo que allí ha sido hallado…? Dígannos, por favor. Enlazo así con el siguiente punto.

5.-Patrimonio arqueológico y modelo de ciudad (aunque en realidad esto último debería estar en el centro de todo, lo incluyo aquí por la importancia que atribuyo al referido factor patrimonial). ¿Cómo pretenden proteger y poner en valor esa riqueza hoy por hoy soterrada (romana, tartésica…) o en condiciones manifiestamente mejorables cuando no sonrojantes y, por tanto, sin generar oportunidades reales (sólo dialéctica vacía)? ¿Qué es lo que quieren para la ciudad, un museo arqueológico, de bellas artes, de América, los tres, otro? ¿Existen prioridades? Confieso que aún no me aclaré al respecto, porque no me aclaro acerca del modelo de ciudad que quieren, si es que lo tienen definido más allá, como algún candidato ha manifestado, de promover más fiestas, festivales y festejos varios en calles y plazas (como si no tuviéramos otros espacios para albergarlos), aprovechando la acelerada peatonalización llevada a cabo y aun en marcha (a cuya ejecución mejor no me referiré). Si a semejanza del caso de éxito de Málaga, que eligió como modelo la ciudad de los museos, el hipotético modelo en nuestro caso sería el de la ciudad de la cultura, así entendido y por lo constatado hasta ahora nos queda muy lejos (lo expliqué en el post IV). Hace no mucho la apuesta era el deporte, por lo que no sé a qué atenerme: en todos los frentes no se puede triunfar.

6.-Urbanismo. Al hilo, sobre todo, de la peatonalización, ¿las calles y plazas, los espacios abiertos particularmente, seguirán siendo tales o se convertirán en palcos semi-permanentes de terrazas, veladores y eventos “culturales”? ¿Hasta dónde piensan que debe llegar la mercantilización del espacio público? ¿Cómo proponen lograr un equilibrio entre el ocio de quienes pasan por allí y el descanso de quienes viven allí? ¿Qué tratamiento darán a la contaminación acústica, con ordenanzas que deben hacerse cumplir? ¿Qué piensan hacer con los numerosos edificios que siguen, comicios tras comicios, acumulando ruina en la ciudad (antiguo edificio de correos, antigua estación ferroviaria, antigua cárcel…)? ¿A qué dedicarán el antiguo edificio de la policía? ¿Creen que la oferta residencial guarda alguna relación con la pérdida de población que está sufriendo la ciudad, o quizás la falta de oportunidades profesionales? ¿Por qué particularmente en el centro, aunque esto no tenga que ver exclusivamente con el urbanismo? (ver post IV).

7.-Turismo. A nivel provincial lo desglosé en los post II y V. A nivel de la capital, ¿se creará un Consejo Local de Turismo (o similar) para vertebrar la participación de todos los grupos de interés, más allá de Administraciones públicas y organizaciones empresariales? ¿Qué tipo de turismo se pretende (y estamos en condiciones de) atraer, teniendo en cuenta nuestros medios e infraestructuras? Si la apuesta por el turismo es de verdad, hay que tener atractivos que ofrecer más allá de la gastronomía (que aun siendo excelente también lo es en muchos otros sitios) y sin un complemento que destaque especialmente (seamos realistas). Esto enlaza con la apuesta por realzar de forma ambiciosa todo ese patrimonio arqueológico y natural (incluyo Marismas del Odiel, claramente infrautilizado) que atesora la ciudad, entre otros de quizás menor atractivo que pueden complementar una oferta que anime al turista a aumentar sus pernoctaciones y a disfrutar de actividades experienciales en la ciudad. Le invito, complementariamente, a (re)leer el post III, sobre el retraso en nuestra recuperación post-pandémica, y el I sobre la desorientación en cuanto a política turística que ahí se pone en evidencia. 

8.-Transparencia. ¿Qué medidas pretenden tomar para que la administración municipal sea más transparente al ciudadano/a? ¿Se les dirá de manera fácilmente accesible y de entender cuánto cuesta de nuestros tributos cada acción que se lleva a cabo? La publicación del presupuesto en el Boletín Oficial no es la respuesta. La ciudadanía tiene derecho a saber lo que cuesta cada obra, fiesta, festejo, cada…el dinero con el que se paga es de todos, y la rendición de cuentas obligatoria, más que como exigencia legal (que obviamente también) como exigencia ética. Y, por favor, pongan por escrito y publiquen el documento con sus propuestas electorales: es lo mínimo. 

9.-Igualdad de oportunidades. Como principio general que debe inspirar la acción pública cotidiana, pero en este caso aplicado a las  nuevas formaciones políticas, que, con las mismas obligaciones y derechos que las que ya ostentan representación plenaria, también deberían ser escuchadas: lo contrario hace que no compitan en igualdad de condiciones, así como limita la información y la capacidad de decisión de los electores.

10.-Si lo desea, apreciado/a lector/a, complete el pretendido decálogo con otros aspectos (limpieza, seguridad ciudadana, aparcamientos, comercio, etc.). Seguro que sus preocupaciones van más allá e incluyen otras áreas de la gestión local de las que debiéramos saber más. 



 (Post nº 444 en este blog)

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P.D.: Los posts previos pueden encontrarse en: 

(I) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/01/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(II) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/02/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(III) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/03/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(IV) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/03/elecciones-municipales-2023-carta-los_14.html

(V) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/04/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(VI) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/05/elecciones-municipales-2023-carta-los.html




domingo, 7 de mayo de 2023

ELECCIONES MUNICIPALES 2023: CARTA A LOS “REYES MAGOS” (y VI)

Ya en el mes electoral, doy por finalizada esta serie de “cartas” a los candidatos/as con el mismo escepticismo con el que las empecé, pero al menos, como ciudadano de base que se preocupa por la ciudad en que nació y todavía reside, intento contribuir al debate poniendo encima de la mesa problemas que tienen que ser abordados por las fuerzas políticas, de las que deberíamos conocer, con la mayor concreción posible, sus propuestas para ejercer un voto responsable.

Hace ahora cuatro años, con motivo de las anteriores elecciones municipales, intenté recopilar los programas electorales y hacer un pequeño estudio comparativo de sus propuestas con relación al turismo en la capital onubense, y no fue posible de forma completa. En algún que otro caso, el programa era tan “frugal” que carecía de un mínimo desarrollo, aparte de confundir el qué con el cómo (en muchas ocasiones el objetivo puede ser coincidente, encontrándose las diferencias en la manera de llegar hasta él, siendo esto último lo que realmente nos importa ahora); o bien simplemente no existía, o no se puso a disposición de la ciudadanía (que menos que colgarlo de la página web del partido, digo yo…es que de esta forma no se lo copiaban, recuerdo que me llegaron a argumentar). 

No entiendo así la democracia, y menos cuando, supuestamente, ha alcanzado un estado de madurez, donde un programa debería ser algo así como un contrato con la sociedad, lo que significa un compromiso por hacer todo lo posible por cumplirlo, con transparencia y rendición de cuentas. Dicho con otras palabras: sin prometer lo que no se va a poder cumplir, con suma escrupulosidad en el uso de los recursos públicos y sin planteamientos electoralistas que ignoran el ejercicio de la diligencia y prudencia que cabe esperar de cualquier cabeza de familia. Como dijo San Bernardo en el siglo XII: "Si eres prudente, gobierna; o bien, si gobiernas sé prudente". Qué utópico soy...ya lo sé...

Pero no voy a dedicar esta última “carta” al turismo, ni siquiera a la evolución de la población, a los que ya me he referido en otros posts (véase la lista completa al final), sino a la evolución económica que ha experimentado la ciudad, como siempre con algunos datos ilustrativos.

Observemos en primer lugar sendos gráficos con la evolución del número de empresas y del número de establecimientos en Huelva capital, con datos, como todos los que siguen, del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (repárese, para que no queden dudas, que la línea discontinua marca la tendencia en los últimos quince años, 2007-2021).



La problemática no es ni nueva ni tan siquiera reciente, pero el problema sigue estando ahí, con sus picos y sus valles, desde que empezó la caída en 2008. En el periodo considerado (los quince años comprendidos entre 2007-2021), un descenso del 13% del número de empresas y del 6% del número de establecimientos.

Pero veamos ahora cómo se distribuyen las empresas, según su actividad económica (CNAE 09).


El decrecimiento es generalizado -especialmente notorio en la construcción (44%) y la industria (43%)-, con excepción de la actividad de “Información y comunicaciones” (aunque con signo contradictorio en los últimos años), “Banca y seguros” (la actividad que más ha crecido, 79%) y “Administración pública, educación y sanidad” (con un incremento del 29%). Por tanto, la cuestión que deben abordar los gobernantes de la ciudad es clara: ¿cómo dinamizar su tejido empresarial?; ¿qué se está haciendo, y qué más se puede hacer, al respecto?; ¿cuál es el modelo de ciudad al que se aspira para atajar esta sangría?

Finalmente, si comparamos la media anual de la tasa de desempleo en Huelva capital y en la provincia en su conjunto, el resultado durante los tres últimos años (que son los disponibles) es el que sigue:


Cinco puntos porcentuales de diferencia que no se han conseguido recortar en estos tres años, que tienen como lectura la de una capital que va a rebufo de las zonas económicamente más dinámicas de la provincia, una provincia que tira de la capital, no al revés. Por consiguiente, cómo hacer que la capital sea un motor para la provincia es uno de los grandes desafíos a encarar en los próximos años.

A ese escepticismo al que me refería al principio, le sumo la decepción (aunque no sorpresa). Me hago eco de las palabras de un amigo, que hago mías, y que son, a mi juicio, claramente aplicables al caso que nos ocupa. Desde la antigua Roma con el circo para entretener al pueblo, poco hemos cambiado: la misma receta sigue presente. Aparte de una ciudad levantada en obras a toda prisa en los estertores de la legislatura, algunas de ellas positivas (o con potencial para serlo según el uso ulterior que se haga, en alusión al abuso en la mercantilización del espacio público peatonal al que venimos asistiendo) pero otras cuando menos discutibles en cuanto a su necesidad y ejecución (¿nadie pensó en arboledas que con sus sombras nos alivien de los rigores de las altas temperaturas?), llama la atención que una Administración pública quede subsumida en la vorágine de una especie de agencia organizadora/promotora de fiestas, festejos y eventos varios (sean tradicionales o, aún más, de nuevo cuño) que rompe los equilibrios ciudadanos y cuyo retorno económico para la ciudad es dudoso y no se demuestra (más en "carta" IV). Esta parece ser la apuesta (y, por tanto, la concejalía clave hoy en día), aunque ni sepamos en detalle cuanto nos cuesta esa vorágine festiva ni se atiendan las justas reivindicaciones de vecinos que se ven perjudicados con molestias inaceptables que, como ya mostré en otro post, van poco a poco despoblando el centro e inexorablemente afectando a su comercio de proximidad (también argumentado en dicha "carta" IV). Sería interesante que en algún momento supiéramos los puntos y niveles de contaminación acústica que coexisten en la ciudad, y si el propio ayuntamiento cumple y hace cumplir sus ordenanzas al respecto.

Cabe inferir que la idea subyacente en el actual gobierno municipal es que esto da votos porque es lo que quiere el pueblo, al que hay que distraer de los problemas con este cloroformo social. Parece que nuestra sociedad, con honrosas excepciones, ha decidido dejar de pensar: simplemente vive el día a día (el carpe diem mal entendido del poeta romano Horacio) sin querer saber más, sea por voluntad propia o porque su realidad cotidiana es ya lo suficientemente difícil como para plantearse ir más allá. 

Ahora ese pueblo tiene que pronunciarse sin que los partidos políticos eludan ningún tema por espinoso y grave que sea, como, por ejemplo y particularmente, el de la contaminación de los fosfoyesos, que parece eterno. Tiene que pensar y votar reflexivamente si esto que tenemos y hemos visto hasta ahora en nuestra gestión pública local (cuya dificultad no obvio)  es lo que deseamos, o quizás un proyecto diferente, con otras prioridades en la aplicación de los tributos (muchos) que pagamos a diario. Si tanta o más dependencia de los subsidios públicos o un énfasis acentuado en mejorar las condiciones (fiscales, administrativas, urbanísticas, etc.) para que el tejido empresarial, que es el que en realidad genera empleo y riqueza, vuelva a florecer desde la modernidad de la llamada nueva economía, aprovechando un maná europeo que supuestamente debe orientarse a una transformación y modernización económica, que, salvo proyectos muy contados, apenas se ha visto hasta ahora. Lo que seguimos observando, aumentado y con visos de multiplicarse es más de lo mismo.

En unas elecciones deberíamos reflexionar más allá de lo inmediato, al menos cuatro años más allá. Siempre es imprescindible, pero quizás ahora, dadas las circunstancias, aún más. Gracias por estar ahí y dedicar unos minutos de su valioso tiempo a leer estas “cartas” de un simple ciudadano de a pie preocupado por el futuro, sobre todo de los jóvenes y de las oportunidades que puedan encontrar aquí. El presente es manifiestamente mejorable: ahí están los datos, reflejo de una población y una economía productiva menguantes que, sin conformismos, deberían revertirse.
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P.D.: Las "cartas" previas pueden encontrarse en: 

lunes, 10 de abril de 2023

ELECCIONES MUNICIPALES 2023: CARTA A LOS “REYES MAGOS” (V)

Dentro de esta serie, sigue una nueva carta a los candidatos/as a los inminentes comicios del 28 de mayo, aunque con las mismas expectativas que respecto a las anteriores y a las inquietudes que en ellas se plantean: nulas. Quizás no sean compartidas por la gran mayoría de mis conciudadanos, pero siendo el desarrollo turístico un tema tan recurrente creo que los asuntos que siguen alguna pertinencia deben tener, tanto a nivel municipal como provincial. Entiendo, pues, que sería deseable que las formaciones políticas que se presentan a las elecciones se pronunciaran explícitamente sobre los mismos para que la ciudadanía disponga de información relevante al respecto a la hora de depositar (supuestamente de forma reflexiva) su voto. No entraré en la manida problemática de las infraestructuras de transporte y comunicaciones (sin duda insuficientes y deficientes, como los datos de las encuestas revelan -ver carta II-), por no estar en la esfera competencial de las administraciones locales (aunque puedan presionar a otros niveles), aunque, en ningún caso, deben convertirse, como así parece, en una coartada para justificar nuestra incapacidad para, antes que nada, poner en orden y en el mejor estado de revista nuestra propia “casa” a la hora de recibir a quienes nos visitan. Veamos qué es lo que sí está en manos (total o significativamente) de quienes elegiremos el mes que viene.

1.-¿Cómo van a gestionar el turismo? Repare, apreciado/a lector/a, que no me he referido a la promoción turística (a la que habitualmente nos hemos limitado, con más o menos medios y mayor o menor acierto), sino a un todo más amplio que es la gestión (que, por tanto, la incluye). Vender un paraíso que nadie encontrará por falta de gestión (disponibilidad, mantenimiento, eficacia) de los servicios y dotaciones públicas diversas en playas y espacios naturales, por ejemplo, no es una buena idea: el turista no se lo traga todo. Defraudar expectativas es el peor negocio que podemos hacer, de ahí que resulte fundamental que esta área de la gestión pública se tome suficientemente en serio y se ponga al frente de la misma a personas con conocimiento y experiencia en la materia.

En este orden de cosas, ¿cuál será el ente encargado de esa gestión?; ¿quiénes participarán en dicho ente y de qué forma? ¿Estarán representadas todas las partes interesadas, tanto públicas como privadas (en la provincia hay dos organizaciones empresariales, pongamos por caso, y ambas deberían estar presentes, así como, entre otras, quienes residen en el destino permanentemente), para propiciar la colaboración entre ellas? He escrito bastante sobre esto, con carácter general. Un  botón de muestra puede encontrarse en este artículo, disponible en portugués y español: https://apatria.org/economia/turismo-quo-vadis/

2.-¿Qué plan pretenden poner en práctica para combatir la muy acusada estacionalidad que afecta al turismo provincial, tanto en los destinos de sol y playa  como de interior (ecoturismo, etc.)? Como dijo recientemente un empresario hotelero de otras latitudes: “no podemos esperar a que los clientes caigan del cielo, hay que ir a buscarlos”, diversificando los mercados de origen (me permito añadir). Promocionar los destinos en esos periodos valle es cuando más se necesita, así como los eventos (deportivos, culturales) con capacidad de atracción. Por consiguiente, ¿no debería ajustarse nuestra promoción, con campañas específicas orientadas al público que sí puede viajar en esos periodos? ¿Y la política de eventos, orientándola a paliar el cierre de establecimientos por falta de actividad y aprovechándolos para posicionarnos en nuestros mercados emisores, en lugar de darles un enfoque meramente local o fuera del contexto de nuestra realidad turística? Sin perjuicio, por supuesto, de la transparencia y de un análisis coste-beneficio riguroso que los justifique, como quedó expuesto en la carta I. En aquellos periodos en los que los destinos se llenan solos no es necesario aumentar la masificación, ¿no cree?

Adicionalmente, ¿podría considerarse desde los consistorios algún tipo de exención o ventaja fiscal para evitar en lo posible los cierres de establecimientos de todo tipo en temporada baja? Se trataría de ir alargando la temporada saliendo del círculo vicioso según el cual como los turistas dejan de venir los servicios públicos (en las playas, por ejemplo) dejan de prestarse; y como no hay servicios ni actividades tampoco vienen los turistas y las empresas cierran, afectando al empleo.

Para todo ello, volviendo al punto precedente, la articulación de algún órgano de participación de carácter transversal que dé cabida a todos los agentes interesados (incluidos los propios residentes) se antoja imprescindible, en una democracia madura, para una mejor gobernanza del municipio y provincia como destino turístico.

3.-En cada municipio con vocación turística, e incluso a escala provincial, ¿cuál sería la fórmula para diferenciarse de otros destinos, dado que, en estos momentos, en general, se posicionan como destinos indiferenciados (sobre todo a nivel de sol y playa) que, como consecuencia, se ven abocados a competir con base en el precio? Esta cuestión nos devuelve a la necesidad de poner en marcha mecanismos eficaces de gobernanza, que ayuden a convertir recursos en productos competitivos y a ofrecer respuestas a los grandes desafíos de este tiempo convulso: tecnología, innovación, sostenibilidad y accesibilidad universal.

4.-¿Qué papel atribuye cada candidato/a al sector turismo? ¿Pretenden que sea un eje central de la economía local o más bien un complemento de otros sectores? ¿Cómo ven las interrelaciones del turismo con otros sectores, como la agricultura y la pesca, la alimentación y bebidas, el transporte y la logística, la construcción, etc.? Téngase en cuenta, con datos pre-pandemia a nivel nacional, que por cada euro gastado en productos turísticos (hoteles, billetes de avión, etc.) se generan prácticamente 2 euros más en otros sectores de la economía: el llamado efecto multiplicador del turismo.

Sea como fuere, ¿qué acciones pretenden llevar a cabo para ayudar a las empresas a paliar la escasez de personal cualificado, a mejorar la formación de sus empleados, a profesionalizar (y por tanto a mejorar) el servicio que se presta a los turistas y excursionistas? Desde la perspectiva del empleo, ¿ve al sector al modo tradicional, esto es, como el conjunto de los perfiles profesionales que las propias estadísticas muestran (camareros, personal de limpieza, cocineros y ayudantes de cocina, etc., que han de seguir siendo atractivos, porque los necesitamos; ver https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/01/el-mercado-de-trabajo-en-el-sector.html) o identifica otros perfiles laborales que van más allá y deben estimularse, en un mundo turbulento marcado, sobre todo, por la innovación (o más bien revolución) tecnológica y la sostenibilidad ambiental (emisiones de gases de efecto invernadero, cambio climático)?

5.-Para encarar el desafío tecnológico y ambiental, ¿necesitaría el sector, con el impulso de las administraciones públicas, valerse de un ecosistema de start-ups que aportara nuevo conocimiento y soluciones a las empresas, como modo, también, de diferenciarse en una provincia en la que el medio ambiente es uno de sus puntos fuertes? Recordemos que en torno al 45% de su superficie cuenta con alguna figura de protección, con Doñana y el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche como principales, pero no únicos, exponentes (Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, RENPA). ¿Sería posible crear aquí una aceleradora de proyectos turísticos (al estilo de la que existe en Galicia, https://turislab.gal/es/inicio/) en torno a la economía circular, la digitalización y otros vectores de innovación, dando contenido, por ejemplo, a un Parque Científico y Tecnológico infrautilizado? Las empresas turísticas no pueden hacerlo solas: la Administración local debe arrimar el hombro. ¿No sería una acción de este tipo congruente con los objetivos de transformación y modernización económica que, supuestamente, deben presidir la aplicación del nuevo maná de los fondos europeos 'Next Generation'? ¿A qué se están aplicando si no? ¿Otro plan E, que ya sabemos en qué se materializó, pero a lo grande?

Muchas preguntas que pueden abrir caminos para un desarrollo turístico más integral y equilibrado. Podríamos seguir alimentando esta reflexión (a menudo las preguntas son más importantes que las respuestas para trazar las estrategias correctas), pero dejémoslo aquí por ahora, esperando que, en efecto, esa reflexión se produzca. No dejo de ser un utópico.

Tan sólo un ruego para acabar: por favor, Sres/as políticos/as gobernantes, en las ferias (todos tenenos FITUR en mente, pero no sólo) favorezcan, dentro de las directrices que ustedes marquen, la presencia y las agendas de trabajo de los profesionales/empresarios del sector, a la vez que disminuyen las suyas, con apariciones que poco o ningún valor añaden: ¿cuántos y quiénes asisten a sus presentaciones? De paso aliviarían un poco el sobrecargado gasto público, que sale, no lo olvidemos, de nuestros bolsillos: empieza la campaña de la declaración de la Renta...

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P.D.: Las cartas previas pueden encontrarse en:

(I) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/01/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(II) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/02/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(III) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/03/elecciones-municipales-2023-carta-los.html

(IV) https://alfonsovargassanchez.blogspot.com/2023/03/elecciones-municipales-2023-carta-los_14.html

 


(Post nº 442 en este blog)